

* En 2019, Morelos aprobó una Ley pionera, pero la emergencia sanitaria por COVID frenó su aplicación.
* A casi seis años de que se creó la legislación estatal, los ayuntamientos no han hecho los cambios para aplicar multas: Eleonora Inzunza.
* La industria de plásticos ha usado amparos y excepciones para no reducir su producción: Larisa de Orbe.
En 190 países del mundo, julio es un mes en el que se realizan esfuerzos especiales para que la sociedad reflexione sobre los plásticos; su exagerado uso y los impactos negativos que tienen sobre los ecosistemas y la salud humana. Desde el año 2011, científicos, artistas, organizaciones sociales, profesores y dirigentes políticos pusieron en marcha la iniciativa “Julio libre de plásticos”, que aboga por reducir el consumo desbocado de esa familia de materiales.
En Morelos, julio también es un mes importante en el trabajo para detener la contaminación por plásticos. Hace seis años, el 3 de julio de 2019 el Congreso del estado aprobó, por unanimidad, una de las primeras leyes de México que contiene apartados para prohibir la distribución de plásticos de un solo uso, como bolsas de supermercado, popotes, vasos desechables, entre otros.
Desafortunadamente, la aplicación de esa ley estatal se detuvo por un hecho fuera de serie e impredecible: la pandemia de COVID19 y el confinamiento obligado de las personas. Después de esa crisis, diferentes obstáculos administrativos, normativos y políticos han impedido la aplicación cabal de la Ley, lo que ha dejado en un aparente limbo este esfuerzo meritorio.

Al cumplirse seis años de la aprobación de la Ley Estatal de Residuos Sólidos, que incluyó la prohibición para distribuir plásticos de un solo uso, ya no trabajan los mismos legisladores ni los funcionarios de gobierno. Sin embargo, organizaciones morelenses, defensoras del medio ambiente, no quitan el dedo del renglón para pedir que se retome el tema y se aproveche la riqueza que significa contar ya con una Ley estatal y un reglamento para esa Ley. Así lo explicaron a Plaza de La Jornada Morelos dos cofundadoras del colectivo de organizaciones ambientalistas “¿Plástico? No, gracias”, quienes fueron protagonistas en la génesis de la ley de 2019.
El tema es de importancia local, pero también global. La Organización de Naciones Unidas (ONU) calcula que el peso de los plásticos que cada año terminan en basureros, terrenos baldíos, ríos y mares, en todo el mundo, equivale al peso que tendrían mil 089 construcciones de hierro como la Torre Eiffel, de París. De todo ese plástico, se calcula que dos tercios (2/3) es plástico de un solo uso.
Pensar el futuro
Todas las mujeres y todos los hombres que hoy estamos vivos seremos polvo u otro tipo de materia inerte muchos años antes de que se terminen de fragmentar las bolsas de plástico que esta misma mañana fueron entregadas en muchas tiendas y servicios de reparto a domicilio.
La expresión anterior no es una metáfora de poesía nihilista, ni la primera frase de una novela distópica, ni un versículo apocalíptico de la Biblia o el Corán; es un cálculo científico. Los plásticos son materiales flexibles, moldeables e impermeables que son hechos con polímeros; es decir, con moléculas largas donde se unen millones de átomos de carbono e hidrógeno, sujetas con enlaces muy fuertes, que no se rompen fácilmente en condiciones ambientales.
Dependiendo del tipo de plástico, la desintegración de sus cadenas tarda entre 100 y mil años; por lo que se considera que la degradación o microfragmentación del plástico tarda un promedio de 500 años.
Aunque en la ONU comenzó a hablarse sobre este tema desde 1972, la preocupación aumentó después de 2010 por la creciente evidencia de que en el Océano Pacífico se habían formado islas de plásticos y natas de microplásticos, que son hojuelas de tamaño menor a 5 milímetros. Posteriormente se documentó que los microplásticos habían entrado en la cadena alimenticia al ser ingeridos por peces, en los ecosistemas acuáticos, y por aves en los ecosistemas terrestres. Algunos de estos animales eran consumidos, posteriormente, por humanos.
Toda esta evidencia, junto con los datos de que sólo el 10% de los plásticos es recuperado, transformado o reutilizado, ha fortalecido la preocupación de grandes grupos de la sociedad para abordar y ordenar el tema, que claramente impacta a la salud de los ecosistemas y de sus habitantes.
Los avances en Morelos
Morelos fue la tercera entidad de la república mexicana en elaborar una Ley de Residuos Sólidos con acciones específicas para prohibir la distribución de plásticos de un solo uso. Antes, con pocas semanas de diferencia, habían iniciado ese mismo proceso la Ciudad de México y el estado de Yucatán.
Sobre lo que ocurrió en ese periodo, habla para los lectores de Plaza de La Jornada Morelos la cineasta, productora y cofundadora del Festival Internacional de Cine, Cinema Planeta, Eleonora Inzunza. Ella, junto con otras activistas como Flora Guerrero Goff y Larisa de Orbe González, integraron el colectivo de organizaciones de la sociedad civil llamado “¿Plástico? No, gracias”.
En 2019, estas organizaciones empezaron a trabajar como colectivo por la preocupación de la presencia de plásticos en Morelos, tanto en las barrancas, como en los ríos.
“Sobre todo nos preocupaba la disposición final de los residuos”, comenta Eleonora, quien es una educadora e impulsora del concepto de Responsabilidad extendida, para subrayar que quien produce, vende o usa plásticos no puede pensar que su responsabilidad sobre esos materiales termina cuando ya no están en sus manos o cuando deja de verlos.
“Si bien, nosotros empezamos con el tema de la prohibición de los popotes y las bolsas de plástico, nos preocupa principalmente el exceso de plásticos y unicel de un solo uso. Identificamos que había varias organizaciones trabajando en ese mismo tema y nos unimos. Luego nos adherimos a un grupo que es una alianza ‘México sin plásticos’, que están trabajando con muchas otras organizaciones a nivel federal, para que salga la Ley General de Residuos Plásticos. Entramos a trabajar así y encontramos eco en el congreso, en 2019, e inmediatamente nos pusimos a colaborar en la redacción de la Ley.
“La verdad que fue un trabajo bastante armonioso. Hubo muchos temas en que tuvimos que investigar y trabajar de manera conjunta con el legislativo, pero siempre, los diputados con un ritmo increíble y con muchas ganas de que sucediera.
“Nosotros nunca fuimos un grupo formado legalmente como unidad, pero sí éramos un conjunto de organizaciones que estábamos trabajando todos en el tema ambiental. Tuvimos entre nosotros, también, muchas discusiones sobre cómo se iba a sustituir el plástico. Teníamos dudas sobre cómo podría afectar a la economía de las familias y otros posibles efectos de la legislación”, agrega la cineasta y productora, quien ahora considera que muchas personas hicieron el cambio de hábitos con menor dificultad de lo que se creía.
En un primer momento la Ley proponía prohibir la distribución de plásticos de un solo uso a los pequeños distribuidores y a las familias, y en segundo lugar a los grandes. Pero el debate y argumentación hizo que eso se modificara, para que primero se prohibiera a los grandes distribuidores de plástico, como los supermercados y cadenas de comida para llevar, y luego a los pequeños.
“La ley se logró publicar bastante rápido, en el 2019. Esto fue el 3 de julio. Luego vino el trabajo para redactar el Reglamento y ahí sí fue un temazo porque, ya sabes, teníamos 180 días para que se entregara y aprobara el reglamento. Comenzamos a colaborar con el ejecutivo; específicamente con la Secretaría de Desarrollo Sustentable. Ahí las negociaciones estuvieron más fuertes. Nosotros éramos acompañados con algunos abogados que venían de la Ciudad de México, y me acuerdo de que, en ese periodo, comenzaron a avanzar muy rápido legislaciones similares en otras partes del país. Nosotros íbamos a la par de estados como Oaxaca, pero en Oaxaca sí se aventaron a prohibir todo. En el caso de Morelos, si tú te fijas, sí se establecieron algunas excepciones para la prohibición y ahí es donde nos atorábamos. Cuando más excepciones se proponían es cuando más discusiones surgían”, indica Eleonora Inzunza.
Afortunadamente, se logró concluir y aprobar el reglamento antes de que concluyera el plazo obligatorio de 180 días, después de la aprobación de la Ley. En contraste, surgió un duro golpe para la iniciativa: en marzo de 2020 México se declaró oficialmente en emergencia sanitaria por la pandemia de COVID19. Aunque jurídicamente empezaron a correr los términos para la entrada en vigor de la nueva Ley, una de las excepciones aprobadas por todos era que sólo se interrumpía la prohibición de plásticos de un solo uso en caso de un problema fuerte de salud.
“¡Y justo en ese momento cayó la pandemia!”, señala con desencanto la Directora de Cinema Planeta, Eleonora Inzunza. “Entonces, ahí, la verdad es que, en todo el mundo, no sólo en México, hubo un retroceso tremendo en todo lo que se había avanzado, sobre todo en los campos de comunicación y educación. Empezó a contagiarse una fobia por el riesgo de contagio del coronavirus y se multiplicaron los productos y envíos envueltos en plásticos de un solo uso. La realidad es que, durante la pandemia de COVID 19, el esfuerzo por prohibir plásticos de un solo uso se desdibujó”.
Es importante subrayar a los lectores que el reglamento de la Ley Estatal de Residuos Sólidos sí fue aprobado y los plazos de aplicación ya están vencidos, pero no se aplica cabalmente porque el control de plásticos dejó de ser una prioridad por la crisis del COVID y luego por la crisis económica del post COVID.
“Básicamente el tema está atorado porque los municipios no han cambiado su Ley de Ingresos y, entonces, no pueden cobrar las multas. Parece que muchos municipios no saben que pueden cobrar multas, y no lo pueden hacer efectivo si no cambian su Ley de Ingresos. Entones, necesitamos trabajar con los municipios para que sepan que se tiene que hacer ese cambio y en la próxima planeación del presupuesto, que empieza a principios de septiembre u octubre, los municipios manden su propuesta, con esta modificación”, concluye Inzunza.
Resistencia y olvido
Al quedar fuera de la vista de los tomadores de decisiones, la prohibición de los plásticos de un solo uso en Morelos ha quedado a la deriva. En octubre de 2024 se realizó el cambio de gobierno y en el Plan Estatal de Desarrollo 2025-2020, no se menciona, ni una sola vez, la palabra plástico. La palabra Desechos sólo se puede leer en una referencia muy vaga a acciones para mejorar el manejo de desechos sólidos.
En contraste, la industria productora de plásticos ha encontrado excepciones que le benefician para no reducir su volumen de producción, como indica a este medio de comunicación Larisa de Orbe González, especialista en derecho ambiental, ex presidenta de la Academia Mexicana de Derecho Ambiental (AMDA) y cofundadora del colectivo “¿Basura? No, gracias”
“Es muy importante enfatizar el tema de la reducción de la generación de plásticos y no quedarnos en la gestión de lo que ya se produjo porque las cantidades de desechos plásticos que se están generando son ingestionables”, dice la especialista, quien agrega que en el tratado multilateral de la ONU se está abogando mucho por la reducción de la producción de plásticos inútiles y evaluar cuáles son los que realmente son útiles para la sociedad.
“También hay que enfatizar el papel que la industria ha tenido para retrasar todo el cumplimiento de las leyes que ya se han creado; porque se ampararon contra muchas, lo cual puso en riesgo el cumplimiento de todas las Leyes en el país. La Ley de Residuos en México es una Ley que fomenta la producción de desechos ya que se les considera una mercancía valorizable y aún cuando dice en el título que es una Ley para la prevención, no hay ninguna política de prevención para el tema de la generación. Eso es lo que se necesita: dejar de generar tanto plástico”, subraya Larisa de Orbe.
Acciones para retomar el camino
Es importante que Morelos valore el hecho de contar ya con una Ley para el Manejo de Residuos Sólidos que fue aprobada por unanimidad y que ayudaría a encarar el enorme desafío de la contaminación con plásticos. Para recuperar y aprovechar esa herramienta, Eleonora Inzunza, cofundadora del colectivo “¿Plástico? No, gracias”, recomienda trabajar en tres frentes:
1. Revisar y evaluar la implementación de la ley: Realizar con las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) una revisión de la implementación de la ley y el reglamento. Logros, desafíos y áreas de mejora.
2. Fortalecer la aplicación y cumplimiento de la ley en los municipios: Es importante asegurarse de que los municipios estén aplicando y cumpliendo con la ley de manera efectiva, lo que podría requerir capacitación, recursos y apoyo adicional.
3. Incrementar la conciencia y participación ciudadana: Aumentar la conciencia y participación de la ciudadanía en la gestión de residuos sólidos, promoviendo prácticas sostenibles y responsables en la comunidad.

