La Jornada Morelos/AG

Con el despliegue de una bandera arcoíris de 60 metros y al ritmo de chinelos, batucadas y música pop, miles de personas marcharon este sábado en Cuernavaca para conmemorar el Día del Orgullo LGBTTTIQ+. Desde la paloma de la Paz hasta el Zócalo capitalino, la ciudad fue escenario de una movilización pacífica, festiva y profundamente significativa para la comunidad diversa de Morelos.

La consigna de este año, “Por el reconocimiento de todas las familias”, marcó el tono de la caminata en la que la celebración convivió con la exigencia de derechos. Colectivas, asociaciones civiles, familias, estudiantes, personas de todas las edades y expresiones de género caminaron juntas para decir: “aquí estamos”.

Isela Chávez, titular del Instituto de la Mujer del Estado de Morelos, participó como madrina del evento y dio el banderazo de salida. El trayecto estuvo acompañado de carros alegóricos decorados con telas, globos y muchos colores; también acompañaron la marcha, diputadxs, regidoras y representantes de asociaciones públicas y privadas. Algunos de los mensajes por los que se marcharon fueron por la justicia, por las víctimas de crímenes de odio, especialmente por la diversidad y el reconocimiento de sus derechos.

Durante el recorrido, hubo espacio para el arte y la música. La marcha fue también un carnaval de expresiones: drag queens, bailarines, payasos, banderas multicolor ondeando desde cada esquina, y performances que arrancaron aplausos. Al llegar al Zócalo, se realizó un pronunciamiento colectivo a cargo del Comité por la Diversidad, con demandas puntuales en materia justicia y representación política.

El evento incluyó también la coronación de reinas y reyes del festival, así como presentaciones artísticas de talento local y figuras nacionales, como Flor Amargo y La Venenito, quienes se presentaron en el escenario de la plaza de armas.

La marcha dejó ver que en un estado donde persisten actos de discriminación y violencias estructurales, la presencia visible de la comunidad LGBTTTIQ+ en el espacio público no es solo un acto simbólico: es un posicionamiento político.

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