
Gamboa Olea le entrega a Elizalde Figueroa: no es una broma
Daniel Martínez Castellanos
Habrá morbosos que estarían dispuestos a pagar mucho por un asiento de primera fila para la escena en que el expresidente del Tribunal Superior de Justicia, Luis Jorge Gamboa Olea, le entregue a Juan Emilio Elizalde Figueroa el despacho, los sellos, las camionetas, las firmas y todo lo que mantenía bajo su custodia aún después de su destitución ocurrida el 21 de mayo pasado por decreto, la misma vía por la que su rival fue designado.
Los antecedentes del conflicto entre los dos magistrados datan, por lo menos, de varios meses. Cuando Luis Jorge Gamboa decidió extender su mandato en el Tribunal por dos años más con ayuda de algunos integrantes de la pasada legislatura en el Congreso de Morelos, Elizalde fue de los que se plantó en otra interpretación de la ley y desconoció a Gamboa negándose a llamarlo magistrado presidente. No estuvo solo en ese flanco, le acompañaban desde el inicio la magistrada Bertha Rendón Montealegre, y los magistrados Manuel Díaz Carvajal y Francisco Hurtado Delgado.
Los conflictos siguieron, aunque Gamboa Olea aprovechó que tenía la mayoría del pleno (bastante desvencijado entonces por el tardío nombramiento de nuevos magistrados) para consolidarse como la única voz válida en el mando del Tribunal.
El nombramiento de una decena de nuevos magistrados en el 2023 recompuso las cosas. Los adversarios de Gamboa Olea ya sumaban once y el magistrado ahora expresidente contaba con al menos diez, lo que trabó las cosas en el pleno que, sin mayores éxitos había tratado de desconocerlo y al fin parecía haberlo logrado en marzo pasado. Pero Gamboa pudo hacerse del respaldo de diez magistrados, con lo que la destitución (o el intento), provocaron una crisis de mando en el Judicial en la que tuvo que intervenir hasta la Fiscalía Anticorrupción. Se dio vista del desaguisado a la Suprema Corte, pero hasta el momento, no hubo pronunciamiento del máximo tribunal del país, en cambio, si vino una reforma que descabezó a los dos grupos en pugna y obligó al nombramiento de un nuevo presidente.

Gamboa Olea aceptó la reforma con la pretensión de que el nombramiento de un nuevo presidente favorecería a alguien de su equipo. ¿De dónde venía la especie? Hay quienes dicen que a Gamboa le avisaron previamente que desde oficinas del Ejecutivo y Legislativo se apoyaría con fuerza a Javier Mújica Díaz, uno de los magistrados a quienes Gamboa Olea había sumado a sus filas después del desconocimiento que le hicieron sus rivales.
De hecho, del lado de los opositores a Gamboa hubo la sensación de que Mújica Díaz, quien aparentemente les había jurado respaldo en la intentona de eliminar al entonces presidente, los había traicionado. Un dato que de inicio era irrelevante, pero a la hora de la suma de votos se volvió fundamental.
Así que cuando el grupo de Gamboa promovió a dos candidatos una, Carmen Aquino y, otro, Javier Mújica, estaba visto que no tendrían el apoyo de los hasta entonces disidentes, encabezados, algunos dicen por Francisco Hurtado, otros aseguran, por Luis Gabriel Vargas, unos más que por Manuel Díaz Carvajal, pero lo más probable es que solo estén liados por el interés común de evitar la imposición de lo que consideraban una serie de abusos por parte de Gamboa Olea. El génesis de la crisis de gobierno que el Tribunal vivió de inicio al fin de su acefalia no fue una influencia externa, sino la manifestación clara de las heridas que se provocaron durante muchos meses entre los magistrados y sus grupos.
La alineación de Juan Emilio Elizalde Figueroa con el grupo de disidentes, y su designación como magistrado decano a cargo de la sesión en que se seleccionaría al nuevo presidente del Tribunal hicieron que su relación con Gamboa Olea se deteriorara aún más. El expresidente le llamó “viejo arcaico”, le negó un sello, le discutió por el estacionamiento de las camionetas, le pidió que se pusiera a estudiar y, Elizalde aguantó con el estoicismo que solo dan los años y la experiencia.
Días más tarde, derivado de la crisis que el propio Gamboa Olea provocó, o la que se negó a solucionar, sería justamente Juan Emilio el reconocido por el Congreso como presidente del Tribunal Superior de Justicia. El nuevo presidente es conocido por muchos en Morelos, con más de 40 años en el servicio público sería terrible que se le ignorara, así que los diputados sabían, seguramente, las virtudes y defectos de a quien nombraron. Muy probablemente conocían, o debieron conocer también, las denuncias que, como magistrado decano hizo Elizalde Figueroa durante las semanas de intentos por restablecer el orden en el judicial, entre ellas la más fuerte quizás, fue la que prefiguraba una suerte de compra de votos al interior del pleno del Tribunal Superior de Justicia, a cambio de canonjías y privilegios en los que se incluían, por ejemplo, plazas, y “lo que no estaba en él (el presidente) dar”.
Este sábado al rendir protesta, Elizalde Figueroa rompió su idea primigenia de no hablar en la ceremonia y pronunció un discurso que puede entenderse sobre dos patas: primero, el aviso de un trato con respeto a sus pares y a los trabajadores (algo que no caracterizaba a Gamboa Olea), y de que no guardaba rencores por lo dicho previamente por algunos; y segundo, la advertencia de que no se tolerarían actos de corrupción por viejas “costumbres” del Poder Judicial, y que se perseguiría y sancionaría a quienes los cometan siempre que haya pruebas de ello. El mensaje podría ser leído como dirigido a su antecesor, pero tiene una aplicación más amplia, alcanza a todos los funcionarios del Poder Judicial local.
A veces el destino, Dios, los ángeles o al Congreso de Morelos parece jugar bromas muy crueles.
Por cierto, otra cosa que dijo el presidente, en ese lenguaje críptico que a veces usa, fue “pronto van a suceder cosas al interior, que espero nos sirvan y contribuyan a que podamos darle al pueblo, a la sociedad a quien nos debemos esa respuesta que todos anhelan”, probablemente se refería a los cambios en la Ley Orgánica del Poder Judicial, pero también pudo querer decir otra cosa.
@martinellito / martinellito@outlook.com

