La música como todas las artes, además de alimentar nuestro espíritu y explorar los lugares más honestos de nuestra subjetividad y nuestras emociones, también es un reflejo y espejo del contexto en el que se crea.

Si bien, el mundo globalizado en el que vivimos ha permitido la integración, adopción y convergencia de diversos géneros musicales en una sola composición, así como el nacimiento de nuevos géneros y subgéneros a la luz de las posibilidades de interconexión que permiten influencia de expresiones sonoras muy diversas, el rock como género musical ha trascendido en el tiempo y seguirá trascendiendo por las características políticas de su origen.

El rock and roll como se le conoce en sus orígenes, nace en Estados Unidos y Reino Unido alrededor de los años cincuenta, recuperando géneros como el blues, el country y el R&B. Las primeras expresiones del rock fueron tomadas como estridentes y provocadoras, con la utilización de guitarras eléctricas, vestuarios coloridos y movimientos con una alta expresividad física.

Poco a poco el rock se fue extendiendo a otras latitudes con una identidad transgresora, que proponía la ruptura de las normas tanto de las academias musicales como las normas establecidas en las esferas públicas como las instituciones religiosas, la familia o el gobierno.

Y nada pudo ser más transgresor en esas décadas que la incursión de las mujeres en el rock, mujeres que desafiaron estereotipos y no titubearon en desobedecer el rol de mujer sumisa y complaciente. La lista de mujeres que hicieron rock en el siglo XX es muy larga, así que, en el marco del Día Mundial del Rock que se conmemora en los próximos días, utilizo estas páginas para honrar la memoria de algunas de esas mujeres que son referente e inspiración, y que sembraron camino para muchas músicas que hoy siguen integrándose a la escena musical desde este género.

Lizzie Douglas (1897 – 1973), mejor conocida como Memphis Minnie, es reconocida como la primer guitarrista de blues. Desde muy pequeña cantaba en las calles para ingresar un poco de dinero a su familia y pasó algunos años de su vida recorriendo el sur de Estados Unidos cantando y tocando en un circo. Por su gran talento y potencia escénica, fue adquiriendo prestigio, lo que la llevó a realizar varias giras por Estados Unidos y colaboraciones con músicos populares. Los estudiosos del rock destacan su innovación e influencia en músicos como Chuck Berry y Mudy Waters.

Bessie Smith (1894 – 1937), conocida como la “Emperatriz del Blues”, fue una de las cantantes más populares en la década de años veinte y treinta y popularizó una de las más grandes obras del blues “St. Louis Blues”. Grabó con artistas como Louis Armstrong, James. P. Jonhson o Fletcher Henderson.

Wanda Jackson (1937), considerada como la “Reina del Rockabilly”, inició su carrera cantando Country y Gospel, pero pronto optaría por un explosivo rock and roll y folk. Popularizó la canción Fujiyama Mama que hablaba de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y que precisamente fue canción No.1 en Japón.

Janis Joplin (1943 – 1970), ícono del movimiento de rock contracultural de los años 60, su potente y electrizante voz dejó huella en la historia del rock mundial. Fusionó el blues, el soul, el góspel, el country y el rock con melodías psicodélicas y rompió estereotipos con su extravagancia y manifiesto de libertad sexual. Se unió a la banda de rock Big Brother and de Holding Company de 1966 a 1968.

Las Mary Jets (1958 – 1963), fue uno de los primeros grupos de rock formado totalmente por mujeres en México. La mayoría de sus integrantes eran músicas de conservatorio, por lo que el dominio de los instrumentos les permitía explorar también algo de jazz y swing. “Dulces tonterías” y “Ruleta” fueron algunas de sus canciones más populares.

Cecilia Pantoja (1943 – 2023), conocida como “La incomparable”, fue un ícono de la liberación sexual en Chile, cantante prolífica de rock que incorporó en sus canciones influencias de música tradicional latina y europea. Su presencia escénica era irreverente y transgresora. Lanzó discos varios discos como “Cecilia, la incomparable” (1965), “No estamos solas, guitarra (1968) y “Gracias a la vida” (1970).

En tiempos en los que se cuestionan y se pretende retroceder en los avances que las mujeres hemos conquistado en varios terrenos, es necesario recordar a las imprescindibles, a las que abrieron brecha y sembraron la semilla de la palabra, la música y la contrahegemonía en la música. ¡Que viva el rock and roll!

Cecila Pantoja, la Incomparable

María Antonieta Lozano y las Mary Jets

Imagen en blanco y negro de una mujer con un vestido largo

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Janis Joplin

Jessica Rivera Hamed