* Se tiene conocimiento, tecnología y experiencia, explica Miguel Robles, director del Instituto de Energías Renovables

* Su alta radiación solar le aporta ventajas para generar electricidad con fuentes renovables

* En 2025, el centro de investigación universitario cumple 40 años de actividad en sus instalaciones de Temixco.

Antimio Cruz

Bajo la caricia dorada del sol, el estado de Morelos ha sido hogar y plataforma del esfuerzo universitario más importante de México para aprovechar las fuentes renovables de energía. Desde hace 40 años, en el municipio de Temixco, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) instalaron y han hecho crecer un espacio vanguardista que primero, en 1985, nació como Laboratorio de Energía Solar (LES); después aumentó sus líneas de investigación y se transformó, en 1996, en el Centro de Investigación en Energía (CIE); para seguir su expansión y alta especialización hasta ser nombrado por el Consejo Universitario, en 2013, como Instituto de Energías Renovables (IER).

Actualmente, en el Instituto laboran casi 60 investigadores y estudian 250 alumnos de licenciatura, maestría y doctorado. Se han firmado más de 63 convenios de colaboración con industrias, instituciones de educación superior y gobiernos.

En el caso de su interacción con Morelos, el impacto es incuestionable; no sólo por las historias de decenas de jóvenes de secundarias y preparatorias de Temixco, y otros municipios morelenses, que han llegado a ser alumnos de Licenciatura y posgrado en el IER. En la revisión de sus 40 años de trabajo se pueden identificar proyectos de vinculación que auxiliaron a que empresas, gobiernos y grupos de productores locales adoptaran tecnologías para generar electricidad con paneles solares; pero también para que hoteles o casas instalaran tecnologías de calentamiento térmico de agua, y para que productores agrícolas probaran con éxito equipos de deshidratación solar de cosechas para su mejor conservación y venta.

Ahora, hay que agregar una nueva corriente de investigación científica y desarrollo tecnológico, llamada biocombustibles, en la que Morelos podría aprovechar biomasa generada en sus procesos agrícolas.

Toda esta acumulación de nuevos conocimientos, alumnos egresados, innovaciones tecnológicas, patentes y transferencias en Morelos, sirven como argumento para que su actual director, el doctor Miguel Robles Pérez, comparta un diagnóstico y reflexión personal:

“Morelos ya puede poner en marcha una gran transición energética”. Así lo expresa, en conversación para las lectoras y los lectores de La Jornada Plaza, el Físico, egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, quien después se mudó a Temixco para estudiar su Maestría en Energía Solar en lo que entonces era el LES, y después obtuvo su Doctorado en Ciencias Físicas en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

“Morelos es una zona con un potencial enorme. Desde que el Laboratorio de Energía Solar llegó a Temixco, en 1985, los fundadores impulsaron la idea de que las energías renovables eran convenientes para el estado. Y a fuerza de ir picando piedra, se han hecho proyectos importantes porque su potencial para generar electricidad con energía solar es muy grande. Además, también existe mucha actividad agrícola, por lo que se puede pensar en aprovechar la biomasa para obtener energía”, indica el investigador y directivo universitario.

“Otro gran potencial que tiene Morelos es el uso de energía solar para la purificación de agua. Sabemos que en el estado la disponibilidad del líquido es uno de los problemas más graves, pero se puede realizar purificación de agua utilizando catalizadores que funcionen con luz, en procesos llamados fotocatálisis. Ese es otro ejemplo de cómo se puede impactar positivamente con las técnicas y conocimientos que ya se han generado sobre aplicación de energías renovables”, agregó.

Ejemplos de aplicaciones concretas

El camino del IER y de sus interacciones con el estado no ha sido plano y recto. Se puede describir como un “vaivén”, en el que el interés de las autoridades, los empresarios y los ciudadanos se incrementa en algunos años y después se reduce.

Uno de los campos donde el doctor Robles Pérez observa que la sociedad morelense ha sido más proclive a usar energías renovables es la compra de equipos fototérmicos que aprovechen el sol para calentar agua en los hogares, pero considera que debido a que cada vez son más baratos los paneles solares y las baterías, pronto habrá más casas que también compren y usen ese tipo de tecnología. El cambio tecnológico, agrega, también comenzará a verse a nivel industrial.

“Hay muchísimos calentadores de agua instalados por todo el estado de Morelos. Se puede ver en los techos y eso ha sido un cambio que se ha observado en los últimos años. Esos son ejemplos a nivel doméstico, pero también ya existe la posibilidad de aprovechar esas tecnologías térmicas para algunas empresas y desde luego las tecnologías fotovoltaicas para aportarles electricidad. Cada vez se ven más instalaciones de paneles solares en techos de casas y negocios porque con el tiempo se han vuelto más baratas. Además, ahora, con las baterías más avanzadas se puede proporcionar electricidad a comunidades aisladas y con una buena rentabilidad.

“Otra experiencia nueva, que ya se está probando en Morelos y que puede crecer, son los Sistemas Agrovoltaicos, que son terrenos en los que se combina la instalación de paneles solares para generación eléctrica y debajo de ellos, se aprovecha la tierra y la sombra para la producción de algunas especies de interés agrícola. Estos son sistemas atractivos porque uno de los problemas para instalar paneles fotovoltaicos es que debes dedicarles enormes áreas, pero con estos nuevos proyectos se pueden realizar, al mismo tiempo, dos actividades rentables”.

¿Cómo lograr círculos virtuosos?

Con el paso de los años ha cambiado el trabajo para lograr una verdadera transición desde el uso de energía generada por combustibles fósiles hacia energía generada con fuentes limpias. Al principio se invirtió esfuerzo en consolidar el conocimiento y desarrollo tecnológico en la producción de energía con fuentes renovables (solar, eólica, geotérmica). Después de que se consolidó y estabilizó el trabajo en esos campos, empezó el reto de trabajar en otras áreas más transversales como la transferencia y uso de esas tecnologías. Ese es el paso en el que ahora hay que invertir esfuerzo extra para lograr una verdadera transición energética, como explica el doctor Miguel Robles.

“Lograr círculos virtuosos para la transición energética no es algo simple porque requieres conocimiento técnico; existencia y disponibilidad de la tecnología; financiamiento; sistemas de aceptación social de la tecnología; además de regulaciones precisas o facilitadoras. Entonces, parte del trabajo que se tiene que hacer ahora es entender que en esos diferentes componentes hay muchos huecos. Es bueno que hemos aprendido cosas con el trabajo y con errores, pero todavía hay tareas para desenredar procesos.

“En el caso de la UNAM, nosotros tenemos una reglamentación compleja para interaccionar con la sociedad, pero se han desarrollado las experiencias recientes nos han enseñado cómo destrabar dificultades. Hemos tenido que aprender cómo hacer convenios con empresas, al mismo tiempo que cumplimos con las regulaciones de la UNAM y con las regulaciones del país. Hay empresas que en el camino se desalientan, porque ellos quieren rapidez.

“Otro trabajo diferente es el que se tiene que hacer con las comunidades en el tema de la adopción de nuevas tecnologías. Ahí se requiere bastante financiamiento porque generalmente estas transferencias de tecnología se hacen en comunidades de alta marginación que no tienen recursos académicos para ponerlos, Entonces, en esos casos, somos nosotros los académicos, o la UNAM o el estado los que tenemos que buscar o poner esos recursos. Aquí, otra vez, hay que lidiar y descifrar sistemas con regulaciones complejas.

“En los últimos 20 años hemos aprendido mucho. Puedo decir que el Instituto de Energías Renovables cada vez tiene más herramientas para hacer vinculación y cada vez puede reaccionar mejor a las demandas de la sociedad. Sabemos que las cosas no han ocurrido a la velocidad que se quisiera porque todos deseamos que las cosas se resuelvan rápido, pero hemos tenido que desenmarañar numerosas hebras institucionales y, desde mi punto de vista, ya hay avances valiosos. Esos cambios son reales, se reflejan en patentes, convenios y proyectos que sí se han dado”, narra el doctor Robles Pérez.

Todo para arrancar

El director del Instituto de Energías Renovables de la UNAM cierra la entrevista con una reflexión sobre por qué ha sido importante para la Universidad haber elegido a Morelos para estudiar energías renovables, y por qué ha sido valioso para Morelos haber recibido a los universitarios.

“Hoy Morelos tiene todo para arrancar una transición energética. Desde luego esto tiene muchas aristas porque es un estado muy heterogéneo; con diferencias entre regiones. Pero el potencial para adoptar energías renovables es muy grande y hay numerosos ejemplos exitosas, en ciudades, industrias y el campo”, señala el doctor en ciencias físicas.

“A las personas de Morelos que no conocen el IER o no viven cerca les diría que en Morelos se ha hecho un gran trabajo en formación de recursos humanos y que el futuro de la transición energética de México se hará con personas que estudiaron en Temixco; incluso la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, fue profesora de dos generaciones de la Licenciatura en Energías Renovables, aquí en el Instituto. En ese lugar han interaccionado personas de muy alto nivel que están en el gobierno, academia e iniciativa privada.

“Y es importante que las personas sepan que la UNAM ha hecho una gran inversión en infraestructura para enseñar e investigar energías limpias. Es muy difícil pensar en alguna otra universidad o instituto del país que tenga lo que se ha instalado y desarrollado en Temixco. No sólo se trata de celdas fotovoltaicas en los techos sino de laboratorios muy avanzados como un horno solar de alto flujo radiativo o nuevos aerogeneradores y otros equipos que no son nada comunes. Esos equipos se suman a las personas formadas, como los jóvenes que ingresaron aquí después estudiar en la Preparatoria Federal por Cooperación o en la Secundaria Pública que tenemos junto a nosotros y algunos de ellos ya son estudiantes de Doctorado. Esto es una muestra de que, en 40 años, sí se han generado efectos de transformación social”, concluyó el director del IER-UNAM.

RECUADRO 1:

Gran radiación solar todo el año

Existen diferentes datos públicos para poder sostener por qué se dice que Morelos tiene un gran potencial para entrar en una transición energética. En 2022 un diagnóstico de la Secretaría de Desarrollo Económico estatal reportó que en el estado se reciben, en promedio, entre 4.5 y 5 horas diarias de radiación solar. Esto es el doble de lo que se recibe en Alemania, según el mismo reporte del gobierno estatal, y aquel país europeo es el principal generador de todo el mundo de electricidad, a partir de los rayos del sol.

Otro dato, publicado en 1984, por el Instituto de Geofísica de la UNAM señalaba que la radiación diaria promedio, por metro cuadrado, en Morelos, era de entre 5.8 y 7.6 kilowatt / hora (kWh/m2). Para facilitar la comprensión de cuánta energía es esto, se puede decir que un foco de 100 watts, de filamento de tungsteno, puede durar 10 horas encendido con un kilowatt/hora (kWh/m2); un televisor LED podría durar seis horas encendido y una lavadora de ropa podría hacer uno o dos ciclos completos de lavado, dependiendo de su programación.

La cifra de radiación mencionada es el promedio anual para el estado, pero en los meses de abril, mayo y junio, la radiación en Morelos alcanza entre 9.5 y 11.4 kilowatt /hora. Además, hay diferencias por municipio y región.

RECUADRO 2:

Generación de energía y posibles usos

Aunque originalmente el IER nació como un laboratorio para desarrollar nuevos materiales que permitieran aprovechar la energía solar; después de 40 años ha hecho investigación, docencia y proyectos agrupados en 8 grandes campos de trabajo para mejorar la generación y aprovechamiento de energías renovables:

  1. Solar
  2. Eólica
  3. Geotermia
  4. Bioenergía
  5. Energía, agua y alimentos
  6. Eficiencia energética y sustentabilidad
  7. Integración de sistemas
  8. Almacenamiento y nuevas tendencias
La Jornada Morelos