

Hoy el diario La Jornada editó su número 14 mil 793 que marca su aniversario número 41, desde que salió a la luz por primera vez en 1984 como un tabloide de 32 páginas y con recursos limitados para sobrevivir tan solo unos días.
El proyecto nació de una ruptura y, al mismo tiempo, de una refundación: un periódico hecho por periodistas profesionales, apoyados por artistas, intelectuales, académicos y miles de ciudadanos convencidos de la necesidad de contar con un medio alternativo en un contexto político marcado por la carencia de voces críticas y por la falta de libertad de expresión que dominaban la vida pública del país en los años ochenta.
Bajo la dirección de Carmen Lira Saade, la segunda directora general que ha tenido el diario tras el retiro de Carlos Payán Velver en 1996, el diario terminó de consolidarse como un referente nacional e internacional de periodismo progresista y plural, con una línea editorial comprometida con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la soberanía nacional, metas que se estableció desde su fundación.
La Jornada mantiene como principios centrales la credibilidad, la cercanía con los lectores y la ética periodística. Su cobertura cultural, la fuerza de la fotografía, el humor político de sus moneros y la presencia internacional de sus corresponsales forman parte de la identidad de este proyecto editorial que desde hace años forma parte central en la historia del periodismo mexicano.
Un mapa para orientarse en tiempos convulsos
Durante más de cuatro décadas, La Jornada ha acompañado los grandes momentos de la historia nacional y global: los sismos de 1985, el movimiento estudiantil del CEU, el fraude electoral de 1988, el levantamiento zapatista, el asesinato de Colosio, las huelgas universitarias, la alternancia política, el conflicto en Atenco, la guerra contra el narcotráfico, el inicio de la llamada Cuarta Transformación y las más recientes crisis internacionales.

El diario ha sido brújula para millones de lectores que buscan no sólo información, sino contexto, análisis y una mirada fresca de la realidad.
Fotografía, cultura y humor crítico
A diferencia de la mayoría de los medios, La Jornada ha otorgado un lugar central a la cultura, a la fotografía y a la caricatura política. Las imágenes no son un adorno, sino parte esencial de la narrativa periodística, capaces de conmover y provocar reflexión, ejercicio en el que también forman parte fundamental sus moneros.
La apuesta cultural del diario también lo distingue: otorga espacio a los debates intelectuales y a la creación artística, convencido de que la cultura no es entretenimiento, sino una dimensión sustantiva de la vida pública.
La memoria de un país en movimiento
El 41 aniversario de La Jornada confirma la vigencia de aquel “pequeño ejército de periodistas soñadores avalados por una parte de la sociedad en movimiento” que, en 1984, se lanzó a una aventura incierta y terminó forjando una de las experiencias periodísticas más sólidas y respetadas del país.
En sus páginas se encuentra la memoria de un México convulso, contradictorio y en transformación, testimoniada por reporteros, editores, fotógrafos, moneros y colaboradores.
El Nobel José Saramago lo expresó años atrás: “Este país sería otro sin La Jornada”. Cuatro décadas después, la frase se ha comprobado con los hechos.

