
En esta época de la canícula, caracterizada por temperaturas superiores a los 40 grados en algunas regiones del país, es buena idea mantener un consumo eficiente y responsable de la electricidad, especialmente en los hogares, para evitar la saturación de la red.
La Secretaría de Energía (SENER), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía Eléctrica (Conuee) impulsan la campaña “Apaga, desconecta y cuida el planeta”, en contra del consumo fantasma de energía eléctrica en los hogares en la temporada de verano y como parte de una estrategia nacional impulsada por ante el incremento en la demanda provocado por las olas de calor.
“El consumo fantasma” es aquel que se presenta en los hogares, oficinas y comercios sin beneficio para los consumidores a quienes incluso puede pasar desapercibido hasta que llega el recibo de la luz, como es el caso de los cargadores de teléfonos celulares, que continúan utilizando electricidad, aunque no estén cumpliendo su objetivo.
Otro consumo fantasma es dejar la puerta del refrigerador abierta o mantener conectados aparatos que no son necesarios más que ocasionalmente; estos consumos pueden ser mínimos, pero a la larga y en, por ejemplo, una ciudad entera, desperdician una importante cantidad de electricidad.
En las zonas más cálidas del país, como en zonas enteras de nuestro estado, la mayor demanda de energía se da por el uso de aires acondicionados, por lo que las autoridades sugieren actualizar, sobre todo si ya tienen más de diez años de uso, para aprovechar las nuevas tecnologías disponibles en el mercado que permiten hacer un uso más eficiente de la energía.
Asimismo, recomiendan desconectar cargadores y otros aparatos electrónicos cuando no se usan, y recordar apagar las luces en el hogar u oficina que no se estén utilizando.

Utilizar la energía eléctrica de forma responsable entre todos, especialmente en los horarios de más calor, permitirá garantizar un servicio continuo y estable. Cada acción individual contribuirá a que la energía siempre esté disponible y, además, a que solo paguemos el consumo que en realidad hayamos aprovechado.




