Antonio Ponciano Díaz*

En los últimos 30 años los diferentes regímenes gubernamentales no han podido encontrar la cuadratura al círculo de los problemas de nuestro país. Nos incomodaba el régimen autoritario priista que restringía la participación democrática, favorecía el nepotismo, la corrupción y las tasas de crecimiento económico se movía alrededor del 2.2 del Producto Interno Bruto (PIB) insuficientes para abatir la desigualdad y la pobreza. Así las cosas, el futuro utópico de entonces se desquebrajaba sin, aparente, remedio.

En el 2018 se respiraba un ambiente promisorio de consolidación democrática que traería la visión de un mundo mejor para los mexicanos con una nueva narrativa utópica y esperanzadora. Con un futuro cierto sin corrupción, más seguro, con la promesa de dotarnos de un crecimiento económico superior al 4 por ciento del PIB, reducción de la pobreza y la desigualdad, un sistema de salud superior al de Dinamarca. Pero, ¿qué ha sucedido?

Del 2018 al 2026, en menos de 7 años pasamos de una renovada utopía a un México distópico, ¡bueno las evidencias a eso apuntan! En estos siete años se duplico la deuda de nuestro país con las consecuencias que esto genera, no hay visos de que se acabe con la corrupción por el contrario aumenta, ni tenemos el sistema de salud como el de Dinamarca, por el contrario hay escases de medicamentos; apenas hubo un respiro en reducción de la pobreza, pero sigue creciendo la desigualdad; la violencia no da tregua y la delincuencia se apodera de los gobiernos; el crecimiento económico promedio de estos últimos 7 años es apenas de 0.81 a 1 por ciento del PIB. Para colmo las amenazas de Trump no dan tregua. De un México utópico pasamos a un país donde se apodera la distopía.

Finalmente, la utopía nos invita a reflexionar como podría ser una sociedad mejor. Propone modelos ideales y sirve como inspiración ética y política, mientras que la distopía nos advierte de los fracasos del poder y el desengaño de las buenas intenciones, pero, sobre todo, de un presente que se nos muestra incierto y confuso, los cuales nos colocan al filo de la navaja.

*Egresado de la UNAM, ex catedrático de la UAEM y analista político

Imagen creada con IA de Copilot

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