* Municipios como Ayala, Axochiapan, Miacatlán, Tlalnepantla, Tetela del Volcán y Totolapan son los más afectados

* Uno de cada 10 menores, entre 5 y 17 años, tiene que generar ingresos económicos para sus hogares

* Encuesta más reciente de INEGI calcula que 44 mil niñas, niños y adolescentes morelenses labora

En todo México el trabajo infantil es una herida dolorosa que la sociedad y los gobiernos prefieren no ver, y Morelos no es la excepción.

El problema afecta a 3 millones 700 mil niñas, niños y adolescentes en toda la república mexicana, lo cual es superior a la población actual de Uruguay, que suma 3 millones 400 mil personas. A nivel estatal, en Morelos trabajan 44 mil menores de entre 5 y 17 años, lo cual es casi dos veces el cupo del Estadio Agustín Coruco Díaz, de Zacatepec, cuya capacidad oficial es de 24 mil 443 espectadores.

Revisar el tema es pertinente al acercarse el Dia Internacional contra el Trabajo Infantil, que se conmemora cada 12 de junio, desde el año 2002, como una iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para crear conciencia entre la población y gobiernos sobre la magnitud global del problema del trabajo infantil y los esfuerzos necesarios para erradicarlo.

Aunque muchas familias pueden ver como algo natural el que los niños ayuden al ingresos familiar en cuanto tienen fuerza o cierto grado de independencia, la Organización de Naciones Unidas para la Protección de la Infancia (UNICEF) señala cinco impactos negativos de este fenómeno: 1) Perpetúa los ciclos de pobreza y desigualdad; 2) Vulnera el derecho de las niñas y niños a la educación, la salud, la infancia y el juego; 3) Expone a los menores a la corrosión moral y ética; 4) Sacrifica el desarrollo de capital humano calificado para el futuro, y 5) Genera complicaciones y fallas en los sistemas de protección social y estado de derecho.

“La decisión de una familia de involucrar a niños, niñas y adolescentes en trabajo infantil es fuertemente influenciada por factores como el ingreso familiar, la incertidumbre y la percepción que los padres o cuidadores tengan sobre los retornos que ofrece el trabajo inmediato respecto a la retribución que tendrá posteriormente la educación”, señaló UNICEF en su análisis El rol de la protección social para reducir el trabajo infantil, del año 2021.

En el mismo documento agrega que: “Dada la complejidad de esta problemática se recomienda adoptar medidas complementarias de protección social para atenderla pues ayudan a complementar el ingreso familiar, ya que este se identifica como uno de los principales factores que llevan a los hogares a involucrar a niños y niñas en actividades laborales”.

Mal nacional y reflejo estatal

Antes de profundizar en los números es importante aclarar y crear conciencia de que cada niña, niño o adolescente que es obligado a trabajar para generar ingresos económicos representa una historia en la se limita su desarrollo personal y se violan sus derechos humanos. La literatura y el periodismo están llenos de ejemplos de casos individuales, desde novelas de la infancia durante la revolución industrial como Oliver Twist y pasajes de David Copperfield, hasta libros testimoniales contemporáneos como Yo soy Malala, de la niña ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai. Todos son testimonio de la pérdida de oportunidades por la desgastante labor de supervivencia a temprana edad. En México, grandes reportajes sobre niños jornaleros en cañaverales o niños que trabajan en salinizadoras de la costa también han dejado voces y huellas de dificultad y obstáculos que son difíciles de ignorar.

Al abordad los números que nos informan el tamaño de problema, es importante apoyarse en las últimas cifras oficiales sobre trabajo infantil en México, que son las de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI), que elabora cada tres años el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y cuya versión más reciente se publicó en octubre de 2023, con datos del cierre de 2022. La encuesta más nueva debe realizarse este año y publicarse en 2026.

La ENTI 2022 indica que, a nivel nacional el 13% de todos los menores entre 5 y 17 años están obligados a llevar ingresos económicos a sus familias. Esto significa que 3 millones 700 mil niñas, niños y adolescentes mexicanos tiene que trabajar para apoyar con dinero a sus familias.

A nivel del estado de Morelos el porcentaje es menor, pues entre la totalidad de niños y adolescentes el 10% son trabajadores. Sin embargo, este porcentaje representa a 44 mil vidas de pequeñas y pequeños que cada día tienen que salir a trabajar en territorio morelense.

Si se quiere entrar en detalles de cuáles son los municipios de Morelos en los que se concentra el riesgo de que un menor de edad entre al circuito del trabajo infantil, se puede tomar como base el estudio llamado Modelo de identificación del riesgo de trabajo infantil en Morelos, México, que elaboraron juntas cuatro instituciones en 2015: la Secretaría de Trabajo del gobierno federal; la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la OIT y la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil.

Según ese documento, los seis municipios morelenses donde hay mayor vulnerabilidad frente a este problema son Ayala, Axochiapan, Miacatlán, Tlalnepantla, Tetela del Volcán y Totolapan. Le siguen otros 17 municipios donde los niños también presentan “riesgo medio de caer en trabajo infantil”: Amacuzac, Atlatlahucan, Coatlán del Río, Emiliano Zapata, Jantentelco, Jonacatepec, Ocuituco, Puente de Ixtla, Yecapixtla, Temixco, Tepalcingo, Tepoztlán, Tetecala, Talquiltenango, Tlaltizapán de Zapata, Tlayacapan y Xochitepec.

“Los principales factores asociados a la ocupación infantil no permitida en el estado de Morelos, de acuerdo con su grado de incidencia, se generan en hogares donde: 1) los niños y adolescentes son de sexo masculino y 2) el jefe de hogar está ocupado en el comercio. Por otro lado, los factores que más se repiten en familias donde casi no existe trabajo infantil son: 1) la escolaridad del jefe de hogar y del cónyuge es más alta y 2) el hogar se localiza en una zona urbana.

Aumenta el porcentaje de niñas trabajadoras

Si bien el porcentaje de mujeres de 5 a 17 años que vivían en condición de trabajo infantil en México era inferior al de los hombres durante 2022 (10.7% y 15.5%, respectivamente), entre 2019 y 2022 se observó un mayor incremento en el número de niñas y mujeres adolescentes que se encontraban en esta situación a nivel nacional, en comparación al observado entre los hombres de la misma edad (16.8% y 12.4%).

Por otro lado, se observaban resultados mixtos en la distribución de ocupaciones entre mujeres y hombres de 5 a 17 años en México durante 2022: un mayor porcentaje de mujeres que realizaban quehaceres domésticos lo hacían en horarios prolongados, a la vez que un mayor porcentaje de hombres de la misma edad que realizaban quehaceres domésticos lo hacían en condiciones peligrosas.

Además, mientras el número de mujeres de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil en el país incrementó 16.8% entre 2019 y 2022 (de 1.3 millones a 1.5 millones), el mismo número aumentó 12.4% entre los hombres de la misma edad (de 2 millones a 2.2 millones).

A nivel de país, entre las mujeres de 5 a 17 años, las entidades donde se registraba una mayor cantidad de niñas y mujeres adolescentes en condición de trabajo infantil durante 2022 eran Estado de México (131.5 mil), Chiapas (128.9 mil) y Jalisco (117.7 mil), siendo Guerrero (17.9%), Chiapas (16%) y Michoacán (16%) los estados con mayores porcentajes de niñas y mujeres adolescentes en esta situación.

Entre los hombres de 5 a 17 años, las entidades del país en las que se registraba una mayor cantidad de niños y adolescentes varones en condición de trabajo infantil durante 2022 eran Chiapas (209.5 mil), Estado de México (187.4 mil), y Veracruz (187.1 mil), siendo Guerrero (31.4%), Chiapas (25.4%) y Nayarit (22.5%) los estados con mayores porcentajes de niños y adolescentes varones en esta situación.

La pobreza detona el trabajo infantil

La pobreza es el principal detonador del trabajo infantil, y es natural sentir dolor e indignación al observar que la pobreza se concentra más entre los niños y adolescentes, comparada con los adultos.

De acuerdo con el indicador llamado Medición de la pobreza 2016-2022, que elaboró el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 49.6% de la población de 0 a 17 años en Morelos vivía en situación de pobreza en 2022; esto correspondía a 279.7 mil niñas, niños y adolescentes.

Morelos era la 12a entidad con mayor porcentaje de población infantil y adolescente en situación de pobreza en 2022. Una noticia buena es que entre 2020 y 2022 la pobreza en la población de 0 a 17 años disminuyó por 11.4 puntos porcentuales (de 60.9% a 49.6%) en la entidad.

Sin embargo, todavía el 8.5% de la población de 0 a 17 años en Morelos vivía en situación de pobreza extrema en 2022; esto correspondía a 47.9 mil niñas, niños y adolescentes. Morelos era la 12a entidad con mayor porcentaje de población infantil y adolescente en situación de pobreza extrema en 2022. Dentro de esta difícil condición, hay que rescatar que entre 2020 y 2022 la pobreza extrema en la población de 0 a 17 años disminuyó por 2.5 puntos porcentuales (de 11% a 8.5%) en la entidad.

En el Gobierno de Morelos que inició funciones en octubre de 2024 se busca prevenir y erradicar el trabajo infantil en el estado, porque este tipo de actividades vulnera los derechos fundamentales de niñas, niños y adolescentes, y limita su desarrollo integral, educación y bienestar. Esta estrategia se realiza principalmente a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y el Trabajo, pero todavía falta conocer una agenda de trabajo más interinstitucional, que abarque a educación, salud, prevención de la violencia y tantas áreas como sea posible.

La UNICEF y la OIT subrayan que el trabajo infantil no es solo una consecuencia de la pobreza, sino también un factor que la perpetua. “Los niños que no reciben una educación adecuada tienen menos oportunidades de acceder a trabajos decentes y bien remunerados en su vida adulta, lo que los condena a seguir en el ciclo de la pobreza y a que sus propios hijos también puedan ser víctimas del trabajo infantil. Esto crea un círculo vicioso de desventaja social y económica que dificulta el desarrollo de la sociedad en su conjunto”.

El trabajo infantil puede tener consecuencias negativas para niños, niñas y adolescentes al interferir en su educación y en su salud mental y física, lo cual puede determinar de una manera sus opciones y posibilidades de desarrollo en la vida adulta. Por eso, al cuidar y proteger a los niños de hoy se protege y fortalece a las sociedades completas del futuro.

Las peores formas de trabajo infantil, según la OIT

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define al trabajo infantil como todo aquel que priva a niñas, niños y adolescentes de su potencial y dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. En el artículo 3 de su convenio 182, la OIT enlista las siguientes actividades como las peores formas de trabajo infantil.

A) La esclavitud o prácticas análogas, como venta y trata de personas, servidumbre por deudas, trabajo forzoso u obligatorio, y el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes para utilizarlos en conflictos armados.

B) Utilización, reclutamiento u oferta de niñas, niños y adolescentes para prostitución y producción de pornografía.

C) Utilización, reclutamiento u oferta de niñas, niños y adolescentes para la realización de actividades ilícitas, producción y tráfico de estupefacientes.

D) El trabajo que, por su naturaleza o las condiciones en que se realiza pueda dañar la salud, la seguridad o la moralidad de niñas, niños y adolescentes, por ejemplo, trabajo en el hogar, en las minas, en la agricultura, entre otras.

Se puede trabajar al cumplir 15 años, pero con estos derechos:

En México la Ley Federal del Trabajo permite que adolescentes mayores de quince años puedan desempeñar actividades laborales, siempre y cuando estas se ajusten al marco legal y no representen riesgos para su salud o integridad.

Las personas empleadoras que contraten adolescentes en edad permitida deben cumplir con condiciones generales como la celebración de un contrato formal, jornadas laborales máximas de seis horas, y la afiliación obligatoria al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo con Fausto Miguel Miranda Montero, director general de Inspección del Trabajo, del Gobierno de Morelos, “también está prohibido emplear a personas menores de 18 años en centros nocturnos, expendios de bebidas alcohólicas, actividades que atenten contra su moralidad o representen riesgos para su salud”.

Los empleadores deben permitir que los adolescentes trabajen sin descuidar su educación y el cumplimiento de sus programas escolares. Es obligatorio solicitar certificados médicos que acrediten su aptitud para laborar.

Antimio Cruz