En el 2017, Morelos registró la mayor afluencia turística en su historia reciente con poco más de un millón 657 mil visitantes, más del 90% de ellos provenientes de otros estados en México y 159 mil del extranjero. Desde entonces, el estado había visto una caída importante con registros menores a los 250 mil visitantes en 2020 y 2021, debido a dos catástrofes y una inseguridad creciente.

Dos catástrofes y una constante

El sismo del 19 de septiembre de 2017 prácticamente frenó la actividad turística desde ese mes al afectar gravemente la mayor parte del patrimonio histórico y en algún grado a más de la mitad de los balnearios del estado (San Ramón y Agua Hedionda, por ejemplo, padecieron por la afectación de los mantos freáticos que los alimentan, lo que obligó a su cierre temporal).

El cierre de más del 60% de la oferta turística del estado incluyó, entre otros espacios, el Palacio de Cortés, la zona arqueológica de Xochicalco, la Catedral de Cuernavaca, el exconvento de Tepoztlán, además de otras ex haciendas y edificios religiosos. Solo los meses posteriores al sismo, el número de visitantes cayó en 23%.

Cuando apenas iniciaba la recuperación de algunos de los atractivos turísticos del estado, la emergencia sanitaria derivada de la pandemia por Covid-19 frenó entre 2020 y 2021 el flujo de visitantes al estado de forma mucho más drástica.

Las restricciones sanitarias para frenar la propagación del virus redujeron la posibilidad de recuperación mientras una constante crecía como inhibidor del turismo: la violencia y la percepción de riesgo. Aunque el gobierno de los Estados Unidos ha emitido alertas de viaje con menciones notables sobre Morelos en 2014, 2018 y 2025, los prestadores de servicios turísticos han identificado desde por lo menos el 2018 a la inseguridad como uno de los factores que inhibieron la presencia del turismo, por lo menos hasta el año pasado.

Otros problemas institucionales

A estas condiciones tendrían que sumarse otros factores negativos que se ahondaron el sexenio anterior, como la mala condición de las carreteras estatales y caminos rurales que dificulta el acceso a zonas arqueológicas y muchos de los balnearios que antes registraban altísimos niveles de ocupación, y la falta de orden y mantenimiento urbano en ciudades como Cuernavaca, Cuautla, Jojutla, Tepoztlán, que generan una mala imagen de las ciudades turísticas y los Pueblos Mágicos.

Además, una deficiente política estatal de atracción turística con campañas equívocas y presupuestos muy limitados fueron insuficientes para contrarrestar la presencia de factores negativos. El Estado, en efecto, se convirtió durante los últimos años en un inhibidor del turismo por sus omisiones y equívocos.

Una afrenta a la historia y tradición del estado

Las omisiones del gobierno del estado y la crisis del turismo resultaron, una especie de negación de una tradición histórica para el territorio que hoy conocemos como Morelos. La tradición histórica habla de los viajes de placer y sanación del emperador Moctezuma a los manantiales Poza Azul y Real de Moctezuma en Oaxtepec. El uso frecuente del destino ya turístico desde entonces por el emperador azteca lo llevó a construir en Cocoyoc el primer jardín botánico de América.

Ya en la etapa de la Conquista y la Colonia, con las primeras haciendas azucareras y conventos, la zona se convertiría en un espacio de constante flujo de viajeros de los que hay crónicas frecuentes sobre el clima, el paisaje, la cocina y los placeres que ofrece la región para los visitantes.

En 1803, el naturalista y explorador, Alexander Von Humboldt visitó Cuernavaca y la encontró fascinante por su clima y biodiversidad, y entonces le puso el mote de “la eterna Primavera” que la ciudad ocupa hasta hoy. En busca de esas bellezas, miles de turistas empezaron a frecuentar la ciudad y sus alrededores desde el Siglo XIX.

Así que Morelos tiene una tradición turística más allá de las campañas que se realizan para su promoción y de los esfuerzos o falta de ellos desde el gobierno.

En 1980 Guía Roji empezó una fuerte promoción de las zonas arqueológicas e históricas de Morelos; en el 88 el gobierno del estado inició la elaboración de guías turísticas con el mismo fin, pero fue hasta el 1990 que se estableció el Fideicomiso de Promoción Turística en el estado, con el fin de promover rincones turísticos a través de materiales impresos.

Pero los esfuerzos han sido inconstantes, igual que sus resultados. La creciente competencia con otros destinos con estrategias turísticas más integrales y consolidadas encontró que el enfoque local basado en la sola explotación del patrimonio histórico y los balnearios era insuficiente para un mercado que exige vivir experiencias.

El Día Internacional del Turismo

Cada 27 de septiembre desde 1979 el mundo celebra el Día Internacional del Turismo, para visibilizar la importancia de esta actividad como un sector económico global, definitivo en el empleo y en el fomento a la comprensión de las culturas y la conservación de la biodiversidad. Se escogió la fecha para recordar la adopción en 1970 de los estatutos de la Organización Mundial de Turismo (OMT), una instancia de las Naciones Unidas dedicada a la promoción a nivel global de un turismo sostenible, responsable, inclusivo, que se transforme en una fuerza positiva para el mundo.

Para este 2025, el Día Internacional está dedicado al Turismo y la transformación sostenible, y la OMT explica que “el turismo destaca muy a menudo por su papel en el desarrollo económico. Pero es más que eso. Es un acelerador del progreso social que favorece la educación, genera empleo y crea nuevas oportunidades para todos. Sin embargo, el aprovechamiento cabal de este potencial exige algo más que un simple crecimiento. Se precisa adoptar un enfoque bien planificado e inclusivo, que sitúe la sostenibilidad, la resiliencia y la equidad social en el centro del desarrollo turístico y la toma de decisiones”.

Para lograr eso, la IMT sugiere que el turismo gire a una gestión centrada en las personas mediante la inversión en “educación y capacitación, en particular para los jóvenes, las mujeres y las comunidades en riesgo de exclusión”.

También propone la innovación estratégica y el emprendimiento responsable, sugieriendo que “la digitalización y los modelos de negocio innovadores brindan oportunidades ingentes. Por ende, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas en este ámbito facilitaría la inclusión y a la diversificación económica”.

Y recomienda priorizar las inversiones sostenibles: “aquellas que aporten beneficios a largo plazo para la comunidad, fomenten la resiliencia y favorezcan la acción climática. La gestión responsable de los recursos naturales es otro elemento fundamental. Se debe velar por la reducción significativa de las emisiones, la conservación de la biodiversidad y la inversión en infraestructuras resilientes, con miras a salvaguardar nuestros ecosistemas y garantizar la disponibilidad de los recursos para las generaciones futuras”.

La paulatina recuperación

En Morelos, gran parte del nuevo modelo de turismo impulsado por la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, parece estar atendiendo esas recomendaciones además de una promoción integral y por segmentos que ha permitido la paulatina recuperación de la afluencia turística y todo apunta a que en este año se supere por algunas decenas de miles la presencia de visitantes registrada en el 2017.

En el verano de 2025, un buen impulso en el último trimestre con festivales y actividades culturales diversas logró que el año cerrara con un millón 496 mil visitantes, de los que pernoctaron casi 600 mil un promedio de 3.5 noches alcanzando una ocupación en los fines de semana de entre 82 y 85%.

Una buena parte del éxito parece estar en que, a diferencia de administraciones anteriores, en que el problema de la inseguridad era usado casi como un pretexto para limitar las acciones en materia turística, los problemas coyunturales del estado no deben frenar la promoción, coordinación y habilitación de nuevos productos que ayuden a consolidar todos los segmentos turísticos que ofrece el estado.

En una entrevista reciente, ya publicada en Plaza de La Jornada Morelos, el secretario de Turismo Daniel Altafi Valladares nos decía que pese a los problemas de seguridad pública que aún vive el estado “no hemos perdido el arribo de visitantes al estado, se mantiene y se fortalece. Lo que sí es cierto es que ante esa percepción (de inseguridad) no hemos puesto por encima las cosas buenas que tenemos; no le hemos dado las condiciones de promoción a todos los atractivos turísticos que tiene el estado y las actividades que te puede ofrecer Morelos en un fin de semana”.

Y añadía: “El gran reto para nosotros es que a la llegada de tantos visitantes naturales que se dan cada fin de semana y en puentes vacacionales… tenemos que fortalecer las condiciones para que la percepción mejore. Cambiar la narrativa …. y decir a todos los visitantes que llegan a las residencias porque sí llegan y se hospedan y se quedan, pero lo que están haciendo es que no están saliendo a conocer, a comer, a disfrutar. Ahí es donde está el reto para nosotros”.

Por supuesto que ha ayudado que los índices de delitos de alto impacto y la violencia en Morelos se estén reduciendo de forma importante (alrededor de 30% en promedio respecto del año pasado): pero también funcionan el orden, la coordinación con empresarios del sector y ayuntamientos, y la presencia constante de Morelos como parte del catálogo turístico de la región.

Una oferta turística envidiable

Mucho del éxito al que el turismo en Morelos apuesta está en re-conocer sus atractivos y conocer los nuevos productos que cotidianamente crean los emprendedores morelenses.

En materia de turismo cultural e histórico, por ejemplo, la apuesta por la recuperación del centro histórico de Cuernavaca, donde se ubican el Palacio de Cortés, la Catedral de la Asunción de María, y otros edificios históricos se complementa con los esfuerzos de restauranteros y comerciantes formales que constantemente apuestan por una mejor oferta de productos y servicios para los visitantes.

Otros atractivos tradicionales en este segmento son los museos, Morelos cuenta con alrededor de 44, que colocan al estado como uno privilegiado en términos de promoción de su patrimonio histórico, cultural y artístico.

También las zonas arqueológicas de Xochicalco, Olintepec, Teopanzolco, Chalcatzingo, Las Pilas, Coatetelco, Yautepec y Tepoztlán, los Pueblos Mágicos de Tepoztlán y Tlayacapan, a los que apenas se sumaron Xochitepec y Tlaltizapán con la misma denominación.

En ecoturismo y turismo de naturaleza, Morelos ofrece lagunas (Coatetelco, El Rodeo, Tequesquitengo -esta última privilegiada para los deportes acuáticos); parques y reservas naturales como El Tepozteco, la Sierra de Huautla, la barranca de Amanalco, El Texcal. Balnearios naturales como Las Estacas, Agua Hedionda y Ojo de Agua.

En turismo de aventura y deportivo Morelos ofrece rutas para el ciclismo de montaña, espacios para rappel y tirolesas, kayak y esnórquel, vuelo en parapente, campismo.

Para el turismo de salud y bienestar hay hoteles, balnearios, spas, temazcales, centros de meditación y yoga, retiros de fin de semana, desde Tepoztlán hasta Xochitepec, pasando por Cuernavaca y Jiutepec.

Para el turismo gastronómico y enológico, se prepara ya la ruta del mezcal; pero desde hace mucho existen delicias en los mercados tradicionales de Cuernavaca, Tepoztlán, Oaxtepec, Jojutla, en las fondas y los restaurantes ubicados cerca o dentro de las zonas turísticas. Además, hay ferias dedicadas especialmente a los platillos de la región como la de la Cecina en Yecapixtla, la del Pozole en Xochitepec, y los encuentros itinerantes de cocineras tradicionales.; y eventuales festivales dedicados a la parrilla, el vino, los tlacoyos y otras delicias de la cocina local.

En materia de turismo religioso, con comunes las peregrinaciones por fiestas populares a casi cada uno de los pueblos de Morelos, que también ofrece una variedad de exconventos e iglesias cuya belleza arquitectónica es una muestra de historia y tradición barroca.

En turismo de negocios, los congresos y convenciones que se celebran en Morelos atraen especialistas de todo el mundo para discutir los temas más diversos.

Cada uno de los segmentos del turismo en Morelos a pesar de su especialización, se combinan con el clima y paisaje, el patrimonio histórico y los servicios de calidad que han consolidado a Morelos desde hace muchas décadas como un destino integral para los visitantes.

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El turismo en Morelos va mucho más allá de los chinelos, pero nunca los desprecia. Foto: Cortesía

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Tequesquitengo es uno de los destinos favoritos para quienes gozan de los deportes acuáticos. Foto: Cortesía

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El turismo de aventura es uno de los segmentos más recientes y atractivos del estado. Foto: Cortesía

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Los paisajes que ofrece el territorio estatal (en la foto uno de Huitzilac), son un bono adicional a la buena atención y oferta turística del estado. Foto: Cortesía

El templo del exconvento de San Juan Bautista en Yecapixtla es parte del enorme patrimonio histórico-religioso de Morelos. Foto: Cortesía

Piedra Rajada en Jantetelco, es un modelo de turismo comunitario y sostenible que beneficia a su comunidad. Foto: Cortesía

Vista de una montaña

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La Reserva de la Biósfera de Sierra de Huautla es una de las maravillas naturales de Morelos. Foto: Cortesía

El Pueblo Mágico de Tepoztlán se está recuperando como un destino para el turismo familiar. Foto: Cortesía

Torre de una casa

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En el futuro cercano, se ha planteado la remodelación del centro histórico de Cuernavaca, donde se ubica la Catedral y exconvento de la Asunción de María. Foto: Cortesía

Daniel Martínez Castellanos