

La Jornada Morelos / RDM
Entre los municipios de Emiliano Zapata, Tlaltizapán, Yautepec y Jiutepec hay un Área Natural Protegida que se llama Reserva Estatal Sierra de Montenegro, en la que habitan las cuatro especies de pequeños felinos que viven en México, por lo que hace años iniciaron proyectos de protección al jaguarundi, margay, ocelote y gato montés que ahora requieren de tu apoyo como voluntario.
La clasificación los ubica como gatos pequeños pero que no te engañe el nombre, son más grandes que los gatos domésticos que te acompañan en casa, aunque menores que las grandes fieras protagonistas de películas e historias de selvas.
Conservar a los pequeños felinos salvajes
El Proyecto de Conservación de Pequeños Gatos Salvajes en Morelos, es una iniciativa que emprendió el Ocelot Working Group (OWG), una organización civil dedicada justamente a la protección de los pequeños felinos de América y trabaja en Brasil, Belice, Costa Rica Ecuador, El Salvador, Colombia y México, donde tiene cinco proyectos de conservación, dos de ellos en Morelos donde se apoya en la Secretaría de Desarrollo Sustentable para sus actividades.
El OWG expone que “las cuatro especies de pequeños felinos silvestres que habitan México se han registrado en Morelos: el jaguarundi, el tigrillo, el ocelote y el lince rojo. La mayoría de estos felinos se encuentran en peligro de extinción o amenazados en México. Sin embargo, nunca se habían realizado proyectos de conservación para ellos en el estado”.

Así que la organización empezó a colaborar con Animal Karma, la Fundación para la Conservación del Pequeño Gato Silvestre, la Comisión Estatal de Biodiversidad (Coesbio) y la Reserva Natural Sierra de Monte Negro “para comprender el estado de las poblaciones de felinos y sus amenazas, con el fin de reducirlas”.
El proyecto incluye la ayuda de cámaras trampa para monitoreo se identifican las áreas de donde es más necesario mitigar las amenazas y se identificó entre ellas la presencia de perros callejeros en el hábitat del margay, el más pequeño de los felinos salvajes en México, que se ve en peligro por las agresiones de los canes.
Los perros contra los gatos en la Sierra Montenegro
Así que entre otros objetivos se ha trazado la mitigación “de la presencia de perros en libertad en el hábitat del margay mediante campañas gratuitas de esterilización y vacunación canina y también se imparten talleres de educación ambiental a las comunidades locales”.
El OWG considera clave el trabajo con las comunidades “para identificar posibles conflictos entre los humanos y estos felinos y así desarrollar estrategias de conservación sólidas basadas en la comunidad. Tras realizar encuestas para comprender las necesidades y la percepción de las comunidades sobre la vida silvestre. Nos dimos cuenta de que la gente está dispuesta a esterilizar y vacunar a sus perros. También descubrimos que uno de los mayores problemas es la falta de tenencia responsable de perros”.
Así que también se trata de fomentar la responsabilidad en el cuidado de los perros “se imparten talleres a las comunidades. Hasta la fecha, gracias a nuestras campañas de vacunación y esterilización, hemos logrado vacunar a más de 200 perros y esterilizar a más de 35”.
Te necesitan como voluntario
El proyecto requiere voluntarios, de hecho, la Secretaría de Desarrollo Sustentable convocó a participar “en esta experiencia única de voluntariado del 11 al 19 de agosto, en la Reserva Estatal Sierra de Monte Negro, un Área Natural Protegida de gran importancia para nuestro estado”.
Si quieres ser parte de esta labor por la biodiversidad y los pequeños felinos salvajes de Morelos escribe al 777 189 8867 o envía un correo a info@owg.mx para conocer todos los detalles.
Los voluntarios adquirirán experiencia en aplicación de encuestas, recolección y análisis de datos cualitativos y trabajo con comunidades en la Reserva Estatal Sierra Monte Negro; y recibirán apoyo con el transporte desde la Coesbio a las comunidades y lunch.
Otro proyecto de conservación, en Ahuatepec
En Ahuatepec, el poblado de Cuernavaca, el OWG tiene otro proyecto, Huella de Tigrillo, con el que busca reducir la transmisión de enfermedades de perros callejeros o libres a pequeños felinos silvestres.
Aquí también se trabaja en campañas de vacunación y esterilización; y junto a la comunidad para implementar estrategias de sensibilización y divulgación para integrar a los pequeños felinos, comprender la percepción local y detectar posibles conflictos entre humanos y gatos silvestres.
Las acciones de este proyecto incluyen vacunaciones, campañas de esterilización, encuestas de referencia, talleres comunitarios y monitoreo.
Los felinos que se intenta conservar
Los pequeños felinos salvajes que viven en Morelos son todos extraordinariamente bellos, carnívoros, territoriales y frágiles.
Margay o tigrillo
El Margay mide entre 51 y 79 centímetros y pesa entre 1.3 y 5 kilogramos. Es el felino más salvaje más pequeño de México y es un excelente trepador.
Su cuerpo es moteado y su dorso, marrón, con algunas tonalidades. Las manchas son de un marrón más oscuro con bordes negros, mientras que el vientre y la parte interna de las extremidades son blancos con manchas negras sólidas. El patrón de manchas es único en cada individuo.
Su habilidad para trepar los ha adaptado a la vida arbórea: tienen patas anchas y aterciopeladas y dedos flexibles que les permiten adherirse y descender por el tronco de un árbol con la cabeza agachada (como hacen las ardillas), y su larga cola les ayuda a mantener el equilibrio.
En México se considera una especie amenazada de extinción debido a la pérdida de su hábitat por deforestación, desarrollo de actividades agrícolas y avance de la mancha urbana, caza furtiva y brotes de enfermedades.
Margay o tigrillo. Foto: Cortesía Conanp
Ocelote
El ocelote mide entre 69 centímetros y un metro; pesa de 6 a 16 kilogramos y es el más grande de los pequeños felinos salvajes de México, son mayormente nocturnos.
Tiene un cuerpo robusto, cabeza grande, ojos pequeños, manchas gruesas y cola corta y delgada. Su pelaje es corto, liso y está marcado por manchas sólidas y abiertas en el centro que se funden en líneas, con un patrón que le permite mimetizarse en un mundo de luces y sombras.
Hace años, podían encontrarse ocelotes desde el sur de Texas, en Estados Unidos, hasta el norte de Argentina. Actualmente, se encuentra ampliamente distribuido desde Estados Unidos y México, a través de América Central y del Sur, hasta el norte de Argentina, el sur de Brasil y Uruguay, y se encuentra en todos los países excepto Chile.
En México se considera al Ocelote como una especie en peligro debido a amenazas como la pérdida de su hábitat, la caza furtiva de la especie y sus presas, conflictos de habitación con humanos (especialmente en granjas y ranchos), y atropellamientos en carreteras.

Ocelote. Foto: Cortesía Profepa
Jaguarundi
El jaguarundi puede pesar entre 3 y 7 kilogramos y mide entre 58 y 76 centímetros. Aunque puede estar activo día y noche, prefiere tener su actividad con la luz del día. Tiene dos variedades de color, gris oscuro y rojizo, ambas coloraciones se presentan uniformes sin ninguna marca o patrón.
Pueden encontrarse desde las tierras bajas orientales del Parque Nacional Chipinque en Nuevo León, México, y las tierras bajas occidentales de México, hasta el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y, al sur, a través del centro de Argentina. Es una especie predominantemente de tierras bajas que se extiende hasta los 2000 metros sobre el nivel del mar, aunque en Colombia se ha reportado hasta los 3200 m.
Se cree extinto en los Estados Unidos y en México se considera una especie amenazada por pérdida y fragmentación de su hábitat, incendios, caza furtiva, atropellamientos y enfermedades. Tiene una importancia enorme en el ecosistema porque ayuda a regular la población de roedores que representan riesgo para la salud y economía humana.

Jaguarundis. Foto: Cortesía Conanp Gobierno de México
Gato Montés
El gato montés es un felino de poco más del doble que el gato doméstico. Lo caracterizan el pelaje erizado que sobresale en la punta de sus orejas y su gran habilidad para saltar hasta tres metros de largo y derribar a su presa.
Se alimenta de roedores pequeños, pero también de conejos, liebres, aves terrestres y reptiles. Ayuda a controlar la población de roedores lo que ayuda no solo al ecosistema, sino también a la agricultura y ganadería.
Es un carnívoro nocturno, pero tiene una actividad importante durante el día, especialmente en la mañana y el atardecer. Habita en zonas de matorrales y bosques de pino y encino que le agradan por ser zonas más abiertas.
Igual que las otras tres especies de felinos salvajes pequeños enfrenta amenazas que lo ponen en peligro de extinción, principalmente la pérdida de su hábitat, la caza furtiva, la hibridación con gatos domésticos (que debilita su especie), la reducción en la población de sus presas y las enfermedades transmitidas por otros animales.

Gato montés. Foto: Conanp

Margay. Foto: Cortesía OWG

Ocelote. Foto Cortesía OWG

Ocelote

Margay con su cría.

Jaguarundi

