* Desde 2007 se informa la fecha en que la humanidad sobrepasa lo que el planeta le puede entregar en un año

* El 30 de julio será la fecha teórica en que México agotaría los recursos ecológicos que puede usar en 2025.

* No existe un cálculo específico para Morelos, pero la crisis hídrica es la principal señal de sobreexplotación

 

El pasado 24 de julio, millones de personas en el planeta conmemoraron el Día de la sobreexplotación de la Tierra, y el próximo 30 de julio se conmemorará el Día de la sobreexplotación de la naturaleza, pero específicamente para México. En ambos casos, se trata de esfuerzos educativos que invitan a las personas a tomar conciencia del momento simbólico en que la humanidad habría utilizado todos los recursos naturales que el planeta les puede entregar y regenerar en un año.

La fecha no es fija; cambia cada año, dependiendo de diferentes cálculos sobre el nivel de consumo y sobreexplotación de recursos naturales. Originalmente, este esfuerzo nació dentro de universidades británicas, como la Universidad de York, que elaboraron fórmulas para calcular la disponibilidad de agua limpia, cubierta vegetal, recursos energéticos y otros bienes y servicios, dependiendo de los niveles de consumo y número de habitantes del planeta y de cada país.

En la actualidad, los encargados de hacer los cálculos del Día de la sobreexplotación son científicos y ambientalistas que trabajan en organizaciones civiles internacionales como Global Footprint Network y Earth Overshoot Day.

En 2007 se realizó la primera campaña educativa mundial sobre el Día de la sobreexplotación de la Tierra, que en inglés es llamado Earth Overshoot Day. Ese año, la fecha fue calculada para el 14 de agosto. Ahora, en 2025 la fecha se ha adelantado 21 días.

Si se analizan los cálculos, país por país, es importante decir que la nación que más rápido gasta los recursos y servicios ecológicos que le corresponden para un año es Catar; la potencia petrolera asiática que genera un ingreso promedio de 2 millones 300 mil pesos mexicanos anuales para sus ciudadanos (115 mil dólares PIB Per Cápita), pero que en 2025 agotó los recursos ecológicos que simbólicamente le correspondían el día 7 de febrero. En sentido figurado, el resto del año, Catar ha vivido, ecológicamente, “de prestado”.

El país con mejor balance entre uso y regeneración de recursos naturales es Uruguay, en América del Sur. Ese país, con 3.5 millones de habitantes e ingresos promedio anuales que equivalen a 740 mil pesos mexicanos, conmemorará su Día nacional de sobreexplotación de la naturaleza el 17 de diciembre.

México, habitado por 130 millones de personas y con un ingreso promedio anual de 200 mil pesos, acaba con los recursos naturales que teóricamente le correspondería usar en un año, cinco meses antes de que acabe un ciclo anual. En 2025, la fecha fue calculada para el 30 de julio.

En el mapamundi el territorio mexicano aparece con color rojo porque cada vez hay menos hectáreas de ecosistemas saludables y cada vez hay más habitantes y más consumo por habitante.

Morelos: ¿Paraíso en peligro?

En 1939, el escritor británico Malcolm Lowry describía a Cuauhnáhuac (nombre náhuatl de Cuernavaca), como una ciudad junto a un bosque en la que había 400 albercas públicas y privadas que se llenaban con agua de la lluvia; así como con un gran campo de golf , también regado con las precipitaciones naturales. 85 años después, prácticamente ya no hay bosque contiguo a la capital de Morelos, la temporada de sequía se alarga más cada año y las lluvias llegan de manera extrema y desastrosa.

Si la reflexión del Día de la sobreexplotación de la naturaleza enfoca su atención al estado de Morelos, en México, se puede documentar que el exceso en extracción de los recursos naturales, a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XXI, ha puesto al estado en una posición de vulnerabilidad y pérdida de recursos naturales para las futuras generaciones.

En el estado, los indicadores más preocupantes de sobreexplotación de la naturaleza son la reducción de los cuatro acuíferos; la pérdida de hectáreas de cubierta vegetal; la lenta transición hacia el uso de energías renovables y el aumento de más de 200 por ciento en el tamaño de la población, en medio siglo. A lo anterior hay que agregar los patrones de consumo con bajo nivel ambiental, como sería la compra y desecho de plásticos de un solo uso.

El tema más sensible, y más fácil de comunicar a las personas de todas las edades y condiciones socioeconómicas de Morelos es el de la crisis hídrica. La escasez de agua es el segundo tema que más preocupa a las mujeres y los hombres de Morelos; sólo detrás de la inseguridad. Así quedó documentado en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2024), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En ese estudio de opinión pública, el 30.5 por ciento de quienes fueron encuestados en Morelos dijo temer que llegará a carecer totalmente de agua.

Si bien, en la actualidad el estado vive una temporada de lluvias abundantes, las personas pueden recordar con facilidad que en 2025 hubo una larga temporada sin precipitaciones y que éstas llegaron casi un mes después de lo que normalmente ocurre.

En Morelos, el aprovechamiento de aguas superficiales está prácticamente vedado o prohibido porque esas cargas líquidas están reservadas para generar electricidad, después de que todos los ríos y arroyos morelenses escurren hasta el río Balsas, donde sirven para mover hidroturbinas de hidroeléctricas.

Entonces, Morelos depende fundamentalmente de sus aguas subterráneas y de miles de pozos que extraen el agua para todas las actividades domésticas, urbanas, agrícolas e industriales, de los 2 millones de habitantes permanentes y el medio millón de visitantes que llega cada fin de semana. 

Como explicó el Ingeniero y profesor Juan Carlos Valencia, quien es director de la consultoría AQUATOR, Morelos depende de cuatro grandes cuerpos de agua subterránea : 1) el acuífero de Cuernavaca; 2) el acuífero de Cuautla-Yautepec; 3) el acuífero de Zacatepec, y 4) el acuífero de Tepalcingo-Axochiapan. De estos cuatro, el de Yautepec-Cuautla esta “en condiciones de sobreexplotación”; los de Cuernavaca y Zacatepec están en superávit pero “han ido disminuyendo su disponibilidad de agua”, y el de Tepalcingo-Axochiapan está “en equilibrio administrativo”.

Estos mismos datos pueden ser constatados por cualquier persona interesada, en las páginas 217 y 218 del Plan Estatal de Desarrollo 2025-2030, de la actual gobernadora Margarita González Saravia.

A esto se suma el impacto en la agricultura, donde las prácticas intensivas y el uso excesivo de agroquímicos aceleran la degradación de la tierra y la contaminación hídrica. Además, la región enfrenta el despojo del agua; la privatización y su apropiación por actores externos han exacerbado la crisis hídrica en diversas comunidades locales.

Además de la crisis hídrica, en Morelos hay otros problemas relacionados con la sobreexplotación de la naturaleza:

La contaminación representa un desafío ambiental significativo, manifestándose en la degradación del agua y el suelo, así como en la inadecuada disposición de residuos sólidos. Sobre la parte del manejo de basura, Morelos ya cuenta con una Ley Estatal de Residuos Plásticos pero falta mejorar su implementación, principalmente en lo relativo a plásticos de un solo uso, como bolsas y empaques desechables. Esto lo han señalado ampliamente activistas del colectivo ¿Plástico? No. Gracias, como Eleonora Inzunza y Larisa De Orbe.

Todas estas problemáticas ambientales acarrean graves consecuencias, afectando negativamente la salud de los habitantes de Morelos, poniendo en riesgo la rica biodiversidad del estado y mermando la productividad agrícola esencial para la economía local.

De la Huella global a la mochila Local

Los diagnósticos son importantes, pero los verdaderos cambios se generan mediante la acción. Para atender los desafíos que padece Morelos en el tema de la sobreexplotación de la naturaleza se trabaja en diferentes líneas de acción, como la tecnificación para mejorar el uso eficiente del agua; desarrollo de políticas y normas para gestión sostenible de residuos; estudios y adopción de tecnología para la conservación de suelos; educación ambiental, y promoción de la participación ciudadana

Para reducir la sobreexplotación del agua, lo primero es reducir el desperdicio. En este sentido, uno de los más grandes proyectos de la actualidad en Morelos es una inversión millonaria para la tecnificación y reducción de desperdicio en el mayor distrito de riego agrícola del estado, que es el Distrito 016.

De acuerdo con el Secretario Ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua (CEAMA), Javier Bolaños, en el periodo 2025-2030, se invertirán cerca de mil 170 millones de pesos en la tecnificación del Distrito de riego. Serán de presupuesto federal, estatal y de los beneficiarios. De esos mil 170 millones de pesos. El gobierno del estado va a tener que poner 40 millones de pesos; los usuarios aportarán otros 40 millones, y el resto lo pone la federación.

Adicionalmente, se trabaja para reducir el consumo doméstico y promover el tratamiento de aguas residuales, que son acciones clave para conservar este recurso. 

En relación al tema de conservación de suelos fértiles, en Morelos se ha adoptado una alianza entre gobierno y academia que es innovadora a nivel nacional. En 2025 se dio a conocer la elaboración del primer mapa de fertilidad de suelos realizado para una entidad de la República mexicana. Esta herramienta se construyó y entregó gracias a un convenio entre el gobierno estatal y el Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo (CIMMYT). Antes de que concluya este año, el mapa ya podrá ser consultado por los productores para tomar decisiones de siembra, por medio de herramientas digitales, como informó la secretaria de Desarrollo Agropecuario de Morelos, Margarita Galeana Torres

La situación en Morelos exige bastante trabajo, por ser una entidad densamente poblada, que rapidamente pasó de ser una sociedad rural a una sociedad urbana y semi urbana. Es evidente la necesidad de adoptar medidas urgentes para proteger los recursos naturales y garantizar un futuro sostenible para la región. 

No hipotecar el futuro

Nadie debería gastar más de lo que tiene o de lo que puede generar en su periodo de vida.

Cuando una persona gasta más dinero del que gana, hipoteca su futuro. A partir del momento en que esa mujer o ese hombre agota el dinero que había generado con su propio esfuerzo, entra en una circunstancia que, financieramente, se llama sobregiro, y que económicamente se llama sobrecarga o sobreexplotación. Esto significa que todo el dinero que gaste, después de que terminó con sus ingresos reales, deja comprometida toda o una parte de la riqueza que pueda generar con su trabajo futuro.

Si cada país fuera una persona, se podría decir que hay países que están exageradamente endeudados con el planeta, porque gastan muchos más recursos naturales de los que tienen. En México todavía no se han hecho cálculos a nivel de estados de la República sobre el ritmo de gasto de recursos ecológicos, pero es un campo en el que se puede ser pioneros y se puede innovar.

Es imposible que todas las personas del planeta lleguen a vivir con los lujos y abundancia que difunden los medios de comunicación y redes sociales, personificados por celebridades del espectáculo, el deporte, la política o el marketing.

En un planeta habitado por 8 mil 100 millones de seres humanos, los recursos naturales no son suficientes para que cada hombre o mujer viaje, coma, vista o se aloje en la forma idílica que muestra la publicidad. La Tierra no aguanta ese ritmo de consumo y extracción desbocada.

Cuando una persona gasta más dinero del que gana, cede parte de su libertad a futuro. Cuando una sociedad gasta más recursos de los que recibió o regenera, compromete su destino.

Antimio Cruz