

Wilfrido Ávila*
El edificio sede del Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo, finca sus cimientos en una tierra de remotos antecedentes y que a la par de la población en un devenir histórico, llego a transformarse en una edificación con una función de valorada importancia y un lugar distintivos entre las construcciones que conforman el acervo de edificios del centro de Cuernavaca, la capital de nuestro estado.
Sin duda la importancia en el arte indígena contemporáneo, es parte integral de las culturas populares indígenas, que durante siglos han formado parte de este plano ordenador de la vida social, y por supuesto les da unidad, contexto y sentido a los quehaceres humanos haciendo posible la producción y transformación de una real sociedad concreta.
Para poder sintetizar el acontecer relacionado con el predio y el edificio, veremos una retrospectiva de sus orígenes y su evolución hasta nuestros días. Antes de convertirse en Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo, dentro de sus muros nace la autonomía de la UAEM que tenía la misión de integrar y conjuntar a varias escuelas que hoy forman parte importante de la academia universitaria. Por cuestiones de la gran demanda estudiantil hubo que reubicar la parte académica como la preparatoria y trasladarla a las instalaciones en el Boulevard Cuauhnáhuac, en la Col Vicente Estrada Cajigal, y así utilizar el edificio como Casa de la Ciencia, durante dos periodos administrativos.
La historia de cómo se reúne y como llega a la UAEM la colección de arte indígena es una de esas historias que hay que visibilizar pues da cuenta de la generosidad de un grupo de mexicanos para con México y sus etnias ,dedicadas a Morelos ya su Universidad, de esta forma el Mtro. Gerardo Ávila García, bajo un convenio de comodato con la Fundación Banamex, que se propone a la UAEM como depositaria para resguardo, preservación, investigación y exposición con esto se acepta la donación de 120 piezas ,premiadas con los primeros lugares de los concursos de Arte popular nacional, y bajo el concurso de méritos, se realizó bajo el Patronato Universitario, el INAH, la Facultad de arquitectura y la Admón. Del Dr. Alejandro Vera, la restauración del edificio que hoy funciona como MUAIC.
Algo que no hay que dejar pasar es como gracias a la asociación civil Pro Niño Marginado, inicio adquiriendo piezas de alto valor creativo, artístico, estético y cultural que expresa la diversidad de las identidades regionales del país, quienes se asocian con la Asociación Arte Nómada y con el apoyo económico del Consejo Nacional para la Cultura y las Arte (CONACULTA) acrecentó la colección hasta llegar a 284 trabajos que fueron exhibidos de manera itinerante en Canadá, Estado Unidos, algunos países de Europa y en distintas ciudades de nuestro país.

Una de las maravillas del Arte Indígena contemporáneo es que no solo es indígena porque lo producen quienes forman parte de los llamados pueblos originarios, sino que en cada una de las piezas de la colección se ve reflejada la cosmovisión que desde siempre los ha acompañado de la manera que irrumpe con singular maestría y belleza en nuestro presente de la contemporaneidad.
La referencia a lo indígena y a lo contemporáneo en la denominación del Museo pretende dejar en claro la suerte de la continuidad, circular en el que se desenvuelve la identidad de los pueblos y de esta manera nuestra historia.
Detrás de cada una de las piezas se puede apreciar el transcurrir del tiempo que se apropia de un universo estéticamente esplendoroso, que da cuenta de la raíz heredada de los abuelos que por la vía de la resistencia se mantiene presente con una real y verdadera vitalidad humana. Gracias a los esfuerzos que lo han mantenido durante doce años con toda la convicción de ser universitario nos ha permitido valorar el espíritu de nuestro país, sin duda alguna, el arte popular como la expresión de los pueblos desde su concepción artística, siendo una pequeña muestra de la infinidad de vertientes de nuestro patrimonio cultural misma que rebasa su uso utilitario para situarse en el ámbito de la sacralidad
El Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo, forma parte relevante en la cultura nacional, e internacional, perteneciendo a ser uno de los tres museos indígenas en el Continente Americano, y ser parte de los 101 museos reconocidos en nuestro país, con relevancia étnica y cultural.
El propósito de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos al abrir las puertas del Museo a la comunidad, fue primordialmente el ofrecer un espacio que permitiera mostrar los valores, la maestría de cada una de las piezas representativas en cada una de las disciplinas heredadas directamente de las manos artísticas del arte popular, dedicada a reconocer cada trabajo de una elevada claridad creativa, humana y de orgullo de raíz.
La colección permanente comprende obras provenientes de doce etnias de distintas regiones del país y una comunidad cultural. Sin comparación entre ellas, pero con una clara distinción se exhiben piezas de diversas ramas artesanales como la textil, la metalistería, la alfarería, las fibras, la cestería, la talabartería, que muestran la profunda gama de estilos y rasgos característicos de lo que elaboran las etnias encada una de las diferentes ramas artesanales. En su elaboración se percibe una atemporalidad que trasciende espacios geográficos y de grandes generaciones humanas, es nuestra cultural que ha permanecido en una viva diversidad.
Que nos brinda la posibilidad de tener un contacto con cada una de las expresiones que siguen siendo un baluarte de la identidad nacional.
Los museos se enfrentan hoy a una profunda transformación. En un mundo digitalizado, interconectado y socialmente cambiante, no basta con conservar objetos: los museos deben convertirse en espacios vivos de participación, educación y diálogo. Para ello, innovar en la gestión de sus servicios públicos es más que una opción: es una necesidad estratégica.
Desde EVE Museos e Innovación queremos reflexionar sobre cómo la integración de tecnologías digitales, la profundización de la participación ciudadana, la renovación de las funciones educativas y la cooperación intersectorial pueden fortalecer los museos como instituciones culturales resilientes, sostenibles y comprometidas con su tiempo.
Los museos se enfrentan hoy a una profunda transformación. En un mundo digitalizado, interconectado y socialmente cambiante, no basta con conservar objetos: los museos deben convertirse en espacios vivos de participación, educación y diálogo. Para ello, innovar en la gestión de sus servicios públicos es más que una opción: es una necesidad estratégica.
* Director del Museo Universitario de Arte Indígena Contemporáneo

