Víctor Villarreal Cabello*

Trump tiene oficialmente 133 días en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, durante ese tiempo su discurso hacía los migrantes es cada vez más explícito y especializado en la producción de fronteras hacia adentro, en el mudo y más allá de territorio estadounidense. Existe una capacidad discursiva al momento de realizar acciones. Ese mensaje en general es de disuasión para el control migratorio. Aquí algunas notas de las acciones como discurso y los discursos como disuasión.

Aquí cinco afirmaciones que serán analizadas en conjunto: El 19 de enero en víspera de su envestidura presidencial Trump declara «Vamos a detener la inmigración ilegal de una vez por todas. No seremos invadidos. No seremos ocupados. No seremos desbordados. No seremos conquistados. Volveremos a ser una nación libre y orgullosa». Aquí Trump hace uso de la criminalización y de metáforas que aluden a situaciones negativas. Habla de invasión, desborde y conquista, además, de hacer énfasis en la idea de que existen inmigración ilegal. Las metáforas jamás pueden ser una afirmación, y los migrantes no son ilegales, pero sí irregulares. Son repetidas hasta el cansancio algunas mentiras para volverlas verdad.

El 20 de enero del año en curso: «Declararé una emergencia nacional en nuestra frontera sur. Toda entrada ilegal será detenida de inmediato, y comenzaremos el proceso de devolver a millones y millones y millones de extranjeros criminales a los lugares de donde vinieron». La emergencia nacional permite a Trump movilizar recursos financieros, militares, tecnológicos y políticos con la intención de deportar millones de extranjeros que vuelve a criminalizar previo a su llegada. Aunque Trump prometió en campaña la deportación de entre 10 y 15 millones de migrantes, en la práctica se estima que este año no deportara ni a 300 mil este año. A menos de que gane en frente a la corte la deportación de casi cuarto de millón de personas adscritas al alivio migratorio conocido como Parole Humanitario.

El 29 de enero dice: «Algunos son tan peligrosos que ni siquiera confiamos en que sus países los retengan, porque no queremos que regresen. Así que los vamos a enviar a Guantánamo… es un lugar del que es difícil salir». Guantánamo ha sido utilizado históricamente por Estados Unidos para deportar personas, en los años noventa lo hizo con personas haitianas. En la actualidad también lo hace con personas a El Salvador. Tal fue el caso de 238 hombres venezolanos que fueron procesados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de alta seguridad en la nación centroamericana. Esto fue impugnado por las Cortes judiciales estadounidenses que no pudieron detener la deportación, pero que lograron establecer mandatos para que las deportaciones lleven su debido proceso, es decir, que se les informe a las personas sus derechos y que puedan presentarse frente a un juez.

El 4 de marzo: «En los últimos cuatro años, 21 millones de personas ingresaron a los Estados Unidos, muchos de ellos eran asesinos, traficantes de personas, pandilleros y otros criminales de las calles de ciudades peligrosas de todo el mundo, debido a las políticas de fronteras abiertas de Joe Biden, que son insanas y extremadamente peligrosas. Ahora están profundamente incrustados en nuestro país. Pero los estamos sacando, y los estamos sacando rápido». Aquí continúa adjudicando criminalidad a migrantes, aunque dicho dato ya ha sido desmentido por diversos medios. El proyecto TRAC de la Universidad de Syracuse, así como muchas otras organizaciones, se ha encargado de desmentir y dar claridad frente al discurso de Trump. En un reporte del 14 de abril la organización argumenta la inefectividad de las detenciones de ICE que dan cuenta de una estrategia que se enfoca en perseguir criminales y que sólo 28% de los detenidos tienen antecedentes penales.

Finalmente, el 5 de mayo: «Vamos a pagarle a cada uno una cierta cantidad de dinero y les vamos a dar un hermoso vuelo de regreso al lugar de donde vinieron». Fue el mensaje que se emitió al cerrar la aplicación CBP One y abrir la aplicación CBP Home con la intención de cerrar un conducto para solicitar asilo y abrir otro para la auto deportación. Este cambio cierra una de las únicas entradas legales a Estados Unidos, situación que dejó varadas o atrapadas a muchas personas en todo el continente.

Estos cinco comentarios resumen un discurso que se ha especializado en traducir su lenguaje en acciones ejecutivas, algunas veces entorpecido por un sistema de contrapesos con el poder judicial, esta situación genera mucha incertidumbre respecto a la migración, la frontera y las formas de cruzar los muros legales en la región. No creo que Trump pueda deportar tantas personas en su mandato como prometió, pero es porque está construyendo un muro discursivo que inmoviliza y disuade a cientos de miles de migrantes que intentan cruzar sus países en busca de oportunidades.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Víctor Villarreal Cabello