

Gonzalo Lira Galván
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Abuso de Drogas en Estados Unidos, alrededor del 16.7% de la población estadunidense ha luchado en contra de adicciones a algún tipo de sustancias en su vida. Este porcentaje representa cerca de 48.5 millones de personas.
Y aunque el tema no es nuevo, ni en Estados Unidos ni en el resto del mundo, no fue sino hasta hace dos décadas que el ángulo desde el cual se trataban los temas de adicciones cambió, buscando dejar atrás estigmas que entorpecían su mejor entendimiento y tratamiento.
Es desde este enfoque que Echo Valley se asoma al mundo de las personas adictas y quienes les rodean. La nueva película protagonizada por Julianne Moore aborda la historia de una madre -Moore- y su hija, interpretada por Sydney Sweeney, cuya enfermedad se interpone en el camino de una sana relación.
Aquí la sensibilidad de Moore es primordial para interpretar a una madre en duelo que, tiempo después de no ver a su hija, es visitada abruptamente por ella, cubierta de sangre y pidiendo su ayuda. Dicha sensibilidad es importante porque el retrato que hace Julianne Moore se desprende de la sobre-dramatización para mostrarnos a una mujer consciente de que está lidiando con una hija vulnerable pero afectada por el control que sus adicciones han tomado en su vida. El dilema es hasta dónde es capaz de involucrarse nuevamente en su vida sin que la de ella misma se vea afectada.
«Creo que se trata de una enfermedad que afecta a mucha gente. Porque no solo afecta a la persona que la padece, sino también a los seres queridos que tiene cerca», apunta Moore. «Es una enfermedad que no debemos estigmatizar, sino discutir», continúa la actriz

El personaje de Kate, la madre interpretada por Moore, vive su propio duelo. Tratando de mantener a flote un rancho y sus caballerizas después de la muerte de su pareja, encarna al personaje como alguien que carga un peso encima que en ocasiones no le permite ni siquiera levantarse de la cama.
La dirección de Michael Pearce es firme y permite que el rancho que habita su protagonista se sienta como el fantasma de lo que alguna vez fue un refugio del mundo exterior, mostrando la llegada de la hija como un abrupto golpe de aquella realidad que ha abandonado sus vidas.
A lo largo de su carrera, Julianne Moore ha abordado el tema de las adicciones desde distintos ángulos. Principalmente en sus colaboraciones con el director Paul Thomas Anderson, en películas como Boogie Nights o Magnolia, que aunque fueron realizadas hace más de dos décadas, incluso antes de que las adicciones fueran estudiadas desde el punto de vista de la enfermedad, contaban con un centro gravitacional distinto al de otras representaciones en pantalla, gracias a su capacidad para humanizar personajes en conflicto.
«Lo que me gustó en el tratamiento de este tema en Echo Valley, es el análisis que hace sobre cómo ve el mundo este problema», agrega Moore. «Ha cambiado mucho la visión sobre las adicciones, pero, sobre todo, respecto a la recuperación de las mismas. Es muy diferente cómo tocamos el tema ahora que sabemos que se trata de una enfermedad», señala.
Si bien el cine no busca la reflexión con intenciones de solucionar problemas existentes fuera de la ficción, repasar el retrato que ha hecho a lo largo de las décadas sobre temas que tienen que ver con cómo abordamos los problemas del mundo real es un ejercicio interesante para entender cómo hemos avanzado a la hora de retratarnos como sociedad.
No es lo mismo el estigma que acompañó campañas como el programa D.A.R.E. implementado en Estados Unidos entre los años ’80 y ’90, que buscaba la prevención desde el miedo, a las visiones más contemporáneas. Pero aún hay mucho por hacer en torno a un tema que aqueja a la sociedad norteamericana con nuevas sustancias en el mercado.
“Yo solo espero que la forma de contar esta historia abone a un mejor entendimiento de esta problemática. Pero, sobre todo, que erradique los juicios que le rodean”, concluye Julianne Moore.
Echo Valley protagonizada por Julianne Moore, Sydney Sweeney y Domhnall Gleeson, bajo la dirección de Michael Pearce. Ya está disponible a través de la plataforma de streaming de Apple TV+


