
“Te he amado”
Vicente Arredondo Ramírez*
De acuerdo al Anuario Pontificio 2025, en el mundo existen actualmente 1,406 millones de católicos; a su vez el “Annuarium Statisticum Ecclesiae 2023”, editado por la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia, menciona que el número de feligreses se incrementó en un 1,15%, entre 2022 y 2023. Para atender a ese número de católicos, existen 5,430 obispos, 406,996 presbíteros, y 51,433 diáconos permanentes.
Conforme a estas cifras, los católicos, sean estos romanos, maronitas, ucranianos o caldeos, representan el 18% de la población mundial. El continente que más católicos concentra es América, sobre todo en Brasil (182 millones) y México (101 millones), seguidos por EE.UU. (85 millones). En Asia destaca Filipinas con (85 millones), aunque en ese continente y en Europa el crecimiento es muy bajo. Es en África (281 millones), en donde se reporta el crecimiento más rápido de feligreses.
El líder mundial de los seguidores de esta religión, el Papa León XIV, continuando la línea de pensamiento del fallecido Papa Francisco, publicó el pasado mes de octubre de 2025 su primera gran exhortación apostólica titulada «Dilexi te» («Te he amado»). El tema central es la postura que como católicos se debe tener frente a la marginación manifiesta en distintas formas y que afecta a grandes cantidades de seres humanos.
El documento sigue la línea de pensamiento de su antecesor el Papa Francisco, enfatizando el amor por los pobres como núcleo central del Evangelio. Se compone de cinco capítulos y 121 puntos que abordan reflexiones bíblicas, teología patrística y propuestas prácticas contra la exclusión social, cultural y espiritual.

https://verbodivino.es/hojear/7058/exhortacion-apostolica-dilexi-te.pdf
Conocer lo que la Iglesia Católica piensa sobre el tema de la pobreza y marginación es muy importante, no sólo teniendo en cuenta el número de feligreses a nivel mundial que se supone deben seguir las líneas de pensamiento dictadas por quienes los dirigen en su religión, sino también por la importancia que la Iglesia Católica ha tenido a lo largo de veinte siglos en la visión y valores aceptados principalmente en las sociedades de Occidente.
En el exhorto apostólico de referencia “Dilexi te”, el Papa León XIV señala que la pobreza tiene múltiples caras o dimensiones, ya que es posible hablar de pobreza y marginación material, social, moral, espiritual y cultural. Denuncia que la causa de esa situación son las estructuras económicas y sociales, e invita a atacar las causas que lo permiten. Apunta que esa situación es debida a sistemas económico/políticos que defienden “una economía que mata”, que valora a los humanos en función de su productividad, y que rechaza y margina a quienes no aportan para ello.
La tipología de la pobreza que señala el documento plantea la complejidad del fenómeno y su dificultad para al menos atenuarlo. Por lo pronto exhorta a los seguidores del catolicismo a que se ocupen de grupos marginados, como los enfermos, los esclavos modernos, las mujeres excluidas, y los migrantes vulnerables; también les pide que vean a los pobres como sujetos activos «maestros del Evangelio”, y no como objetos de compasión, a los cuales hay que acompañar y aprender de su sabiduría.
Este reciente exhorto apostólico ejemplifica, sin duda, cómo el tema de la pobreza es recurrente en las sociedades modernas y ha servido de referencia para los programas de acción de gobiernos, iglesias, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil y personas adineradas. De igual forma, el fenómeno de la pobreza, como disfuncionalidad social, ha generado teorías y prácticas sobre cómo debe organizarse la sociedad; también ha alimentado la ciencia jurídica, y ha sido objeto de investigación de disciplinas del conocimiento como la sociología, la antropología, la psicología, la política y la economía.
La pobreza es una realidad en la que buscan incidir diversas visiones del mundo, con sus respectivos esquemas de valores, diagnósticos y soluciones. Es el contrapunto de la otra dimensión de la realidad caracterizada por la riqueza y la abundancia de bienes materiales e inmateriales de vida. La pobreza ha sido y sigue siendo el terreno en el que se delibera sobre el origen del poder y las formas en las que dicho poder se despliega y se ejerce en las sociedades.
Las formas de aproximarse conceptual y prácticamente a la pobreza y marginación, como fenómeno multimodal de carencias personales, grupales y societales, es quizá la fuerza más dinámica que mueve a las sociedades, y la que marca las pautas de su comportamiento y organización. Ante el hecho de su recurrencia generacional y de la imposibilidad de eliminarla, ciertas líneas de pensamiento espiritual y religioso la subliman y la eligen de manera consciente, hasta como forma deseable de estar en este mundo. En el fondo, la pobreza, como problema a resolver, responde a la conciencia de la finitud de la existencia personal y grupal.
*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

Imagen ONU

