El cielo aborregado de la tarde adornaba la atmósfera de la presentación de libro que tuvo lugar el pasado viernes 22 de agosto a las seis de la tarde, en la librería y cafetería La Bigotona. Bajo ese clima que parecía enmarcar el encuentro, se reunieron estudiantes, colegas y público en general para acompañar al autor, al tiempo que compartieron reflexiones con los presentadores invitados.

El evento fue moderado por Fausto Buenaventura, director de la editorial Libertad Bajo Palabra; también participó Baruc Díaz Martínez, profesor del Colegio de Morelos; y el autor, Irving Reynoso, profesor de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Fausto abrió la sesión agradeciendo la asistencia de las personas y resaltó la trayectoria del autor: “Nosotros como editorial, pues esperamos que sea la primera de muchas presentaciones donde nos acompañe el maestro Irving.”, expresó.

Buenaventura también señaló la importancia que el Reynoso tiene para la editorial: “A mí me tiene muy alegre este libro, porque como platicaba hace rato con una compañera, Irving es de los autores que nos han acompañado a lo largo de mucho tiempo de la vida de la editorial. Fue prácticamente uno de los terceros, cuartos autores que tuvimos la oportunidad de publicar con unos cuadernillos chiquillos. Y en ese entonces publicamos un texto que a mí me fascinaba y que me sigue fascinando, que se llama Dos proyectos de nación, que tiene que ver con este pasaje de la historia de Morelos, de los asesinatos de San Vicente Chinconcuac”, explicó.

Finalmente, Fausto destacó lo agradable que fue trabajar con Irving Reynoso pues afirma que es uno de los autores con los que las editoriales se quieren encontrar, ya que solo se tienen que corregir “errores de dedo”, y por otra parte, su forma de escribir hace que quieras leer más y más sobre lo que está hablando.

Díaz Martínez señaló: “Tenía mucha incertidumbre sobre esta presentación de este libro. Pero al amigo Fausto no se le puede decir que no, porque es una es una autoridad en la difusión cultural acá en Morelos, y yo dije bueno, si tú crees vamos a hacerlo. La verdad es un libro para mí muy especial en lo personal porque fue mi primer trabajo. Y está muy asociado a mi madurez […] es el trabajo que luego yo utilicé para titularme de la licenciatura en historia y es el trabajo que me abrió las puertas a lo que fue después mi carrera. También es muy especial porque luego los derivados de este trabajo fueron los que yo por primera vez, di a conocer al público de Morelos”, compartió con los asistentes.

Destacó la transformación económica y social de la región: “la implementación de relaciones cada vez más monetarizadas en cierto momento, aunque no existía digámoslo, la propiedad privada en la colonia. O sea, sí vendían su fuerza de trabajo y todo, pero recibían muchas veces el pago en especie, cosas o insumos que ellos necesitaban en su vida cotidiana pero conforme se va expandiendo el sistema capitalista y que llega a una notable expansión a finales del siglo XIX, impone patrones de consumo que se vuelven cada vez más dependientes a la mercantilización y también al uso de moneda, de metálico, entonces los pueblos en sus relaciones se van haciendo más dependientes de la moneda y como bien lo ilustra Irving, también muchos tipos de producción doméstica, como el algodón que producían en esa zona para vestirse ellos mismos, van desapareciendo… ¿Por qué? Porque se vuelve más rentable traer el algodón de las fábricas de Inglaterra para vestir a la gente del campo”.

Sobre la figura de Lauro Arellano, ejemplo de diferenciación social al interior de las comunidades, Irving explicó: “No es el gran Hacendado, empieza como un comerciante, un hábil comerciante que se va enlazando a través de estas relaciones que va tejiendo a lo largo de su carrera y que como otros empresarios también de la época tuvo la fortuna de casarse con una mujer de apenas 15 años que, para buena fortuna de Lauro, era heredera de una hacienda en la región, entonces ahí es cuando se da el despunte de su carrera como comerciante: se vuelve un Hacendado, un gran hacendado, pero un hacendado que explota las relaciones comerciales que ya había tejido y además como ese tipo de gente, se vuelve muy hábil para los negocios y para implementar diversos tipos de negocios que son útiles para toda esta zona de Tetecala”, compartió.

Baruc Díaz Martínez también destacó las innovaciones económicas introducidas en la región, que Reynoso aborda, y que convertían a las personas en grandes industriales: “Tenían máquinas que venían inclusive importadas de Europa para descascarillar el arroz, porque este se vuelve un cultivo muy importante en la época del porfiriato en esta zona de Tetecala.”, añadió el profesor del ColMor.

Finalmente, el autor compartió la relevancia personal de su obra: “Entonces, en un tercer plano, es también un trabajo muy especial en lo personal porque es un libro de mi pueblo natal y todo lo que significa para todos los que venimos de un pueblo, pues sabemos todas las dimensiones que ellos tienen entonces les quiero agradecer. A mí me emociona mucho estar acá entre amigos: hay amigos, hay colegas, hay alumnos, hay alumnos que ya están desarrollando sus carreras, hay gente que me ha acompañado en distintas etapas de mi vida, amigos muy queridos. Yo les agradezco muchísimo que estén aquí compartiendo este pequeño momento y este pequeño trabajo.”, expresó con entusiasmo.

El evento permitió a los asistentes comprender no solo la historia regional que Irving investiga, sino también el vínculo afectivo y cultural que mantiene con su comunidad, evidenciando la importancia de la publicación para la memoria histórica y la identidad local.

Los pueblos de la Tierra Caliente. Campesinos, caudillos y empresarios en la región de Tetecala, Morelos, siglos XVI-XX se puede adquirir en la librería “La Bigotona” ubicada en la Plaza Moctezuma, en la calle del antiguo congreso de Cuernavaca. Y dentro de algunos meses se podrá encontrar para libre acceso desde la página web de la editorial.

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Baruc Díaz Martínez, durante la presentación de su libro Los pueblos de la Tierra Caliente. Campesinos, caudillos y empresarios en la región de Tetecala, Morelos, siglos XVI-XX. Foto: Malu Medina

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