

La Jornada Morelos / DLR
El maltrato animal no debe considerarse un tema de moda, sino es manifestación de la descomposición social que campea en Morelos. El caso, ampliamente documentado, del perrito “Baileys” no fue un hecho aislado, sino es la punta de un iceberg. En días pasados, el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, Alán Dupré Ramírez, instancia encargada de la protección animal, dio cuenta de que en lo que va del presente año, se han atendido 78 denuncias por maltrato animal en Morelos. Lo anterior representa un incremento significativo con relación al 2024, año en el que se interpusieron tan solo 17 denuncias.
Lamentablemente, al incremento de las demandas en cuestión, ahora el secretario tendrá que atender las denuncias que se imputan a sus propios colaboradores en el Parque Urbano Chapultepec en Cuernavaca y dependiente del gobierno del estado. Como bien es sabido, el Chapultepec cuernavacense, es una área natural protegida, un manantial de la ciudad, y por ende refugio de diversas especies de animales, entre los que se cuentan numerosos gatos que contribuyen al control de la fauna nociva.
Por su entorno natural, el parque es lugar predilecto de muchos habitantes de la ciudad, que acuden día a día para hacer deporte o como sitio de esparcimiento. Los visitantes, entre los que se cuentan no pocos activistas y defensores de animales, se ocupan de cuidar y alimentar a los gatos que viven en Chapultepec. Entre estos últimos destacan Karla Cologna y Joaquín Castro, quienes con el cambio de administración estatal en octubre pasado, buscaron a la nueva directora, Astrid Zafra para presentarse como las personas que dan de comer a los gatos. La respuesta de la funcionaria fue hostil y de manera tajante se limitó a asegurar que los gatos serían erradicados. De igual forma, la saliente procuradora de Protección Ambiental Liliana Fernández García dio instrucciones de que ya no se alimentara a los gatos del parque, a pesar de que se le informó de manera previa, que eso no es posible en virtud de que son animales, que en muchos casos, llevan viviendo más de diez años en el sitio.
Sin embargo, lo más grave ocurrió el pasado 8 de julio cuando Cologna y Castro, acudieron con el biólogo Juan Antonio Reynoso Morán, Director de Áreas Naturales Protegidas, con la finalidad de exponerle la situación inherente a los gatos y denunciar que empleadas de Desarrollo Sustentable han sido vistas pateando a los gatos. Cologna se presentó como la defensora de los gatos, acto seguido el biólogo Reynoso, la interrumpió abruptamente para afirmar de manera prepotente : “y yo soy el que mata a los gatos” declaración que no solo dista del código moral al cual se deben ceñir los funcionarios públicos sino que constituye la confesión de la comisión de un delito.
Al maltrato animal y el trato déspota a los visitantes por parte de los funcionarios de Desarrollo Sustentable. Los usuarios de Chapultepec, denuncian las condiciones deplorables en las cuales se encuentra el parque, señalan la basura, la falta de mantenimiento, de iluminación, la poda de árboles, y los estanques llenos de aguas fétidas que representan un riesgo para la salud de los visitantes. Finalmente es importante tomar en consideración, que los funcionarios del parque Chapultepec, que ya no se encuentran en funciones, deben tener presente, que el cese de sus actividades laborales, no los libera de las responsabilidades legales y administrativas en función del desempeño previo de sus cargos como servidores públicos.


