

El 8 de marzo de 2025 ya basta de violencia contra las mujeres
Juliana García Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz
El 8 de marzo fue establecido como Día Internacional de la Mujer Trabajadora por el segundo encuentro internacional de mujeres Socialista, realizado en Copenhague, Dinamarca, al que asistieron más de 100 delegadas de 17 países. Clara Zetkin y Kathy Duncker que asistieron a la reunión en representación del Partido Socialista Alemán presentaron la propuesta de conmemorar un Día Internacional de la Mujer trabajadora. La decisión se adopta como una resolución, en un acto de solidaridad internacional. Para las obreras de la industria textil de Nueva York un 8 de marzo de 1857 hicieron una huelga y fueron quemadas por los capitalistas que les negaban toda clase de derechos laborales.
En 1975 Naciones Unidas reconoce el 8 de Marzo como el día internacional de las mujeres. Dicho reconocimiento se ha dado a lo largo del tiempo bajo una serie de luchas constantes de mujeres de diversos países, por tener los mismos derechos que los hombres como el acceso al voto, derecho al trabajo, a ocupar cargos públicos, a la educación, a la no discriminación y a una vida libre de violencia.
Este día visibiliza al sistema patriarcal que genera y refuerza la explotación y sumisión de las mujeres, por lo que la lucha sobre estos temas sigue vigente.
Remarcamos que los derechos de las mujeres forman parte fundamental de los derechos humanos. Estos derechos se han ido conquistando mediante la lucha de las mujeres, donde el feminismo ha contribuido a través de la historia.

Precisamente el 8 de marzo ha sido una fecha que conmemora las luchas de las mujeres trabajadoras, éste 2025 adquiere una relevancia mayor, para enfrentar la ola de violencia feminicida, misógina, discriminatoria, xenófoba y racista que existe a nivel internacional. Reivindicar hoy más que nunca el derecho a una vida libre de violencia, de opresión y explotación de las mujeres nos permite construir una sociedad donde los derechos sean verdaderamente para todas y todos. La indignación ante la violencia feminicida, la desaparición de niñas y jóvenes, la trata y explotación sexual y laboral, ha puesto en pie a millones de mujeres en todo el mundo y nuestras organizaciones defensoras de derechos humanos vamos en el mismo sentido de esta lucha.
En México las mujeres enfrentan cotidianamente problemáticas como el hostigamiento y el abuso sexual en el empleo, los despidos por embarazo, la segregación y la violencia laboral. entre profesionistas, los hombres ganan más que las mujeres; entre funcionarios y administradores, ocurre lo mismo y en el comercio los varones se benefician de ingresos bastante superiores a los percibidos por las mujeres.
Consideramos que tipificar y sancionar la violencia institucional fortalece el derecho de las mujeres, inhabilitar, castigar penalmente a quienes en el ejercicio de sus funciones cometan violencia institucional y con ello transgrede las disposiciones contenidas en la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia.
En éste 8 de marzo de 2025 en Morelos es importante luchar contra el acoso sexual, hostigamiento, violencia laboral, que son todas las acciones, omisiones, comportamientos, prácticas o amenazas de estas, que tengan por objeto intimidar, excluir, opacar, aplanar, amedrentar o consumir emocional o intelectualmente a la persona trabajadora. Porque es posible otro mundo donde no se imponga la discriminación, el abuso, el acoso, la violencia verbal y machista, debemos reforzar la consciencia del respeto pleno a los derechos humanos de las mujeres hacia el conjunto de la sociedad. No olvidar la historia para que no se repitan hechos que lastiman la dignidad humana.
En 2025, la ocupación de mujeres en México fue de 24.6 millones, lo que representó un aumento anual de 340 mil personas. El diagnóstico de la violencia laboral nos muestra que de las más de 21 millones de trabajadoras en México sufren violencia laboral un 26.6%, casi 6 millones, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El 35.2% de la violencia laboral que habían recibido provenía de algún compañero de trabajo, mientras que el 37.6% indicó que esta violencia provenía de alguien en un puesto directivo. El 79.1% de estas agresiones se llevaron a cabo en el trabajo y el 47.9% de ellas fueron de tipo sexual. Estas agresiones, hasta el 90 por ciento de las víctimas, eran, en general perpetradas por hombres, sin importar su ubicación, como patrones o compañeros de trabajo, tanto en el mundo de las empresas privadas como en la Administración Pública, acusada de hostigamiento o acoso sexual.
En este 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, día en el que se reconoce el esfuerzo por alcanzar la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo, pero también es un día que nos lleva a recordar cada año que históricamente las mujeres han sido oprimidas, explotadas y que se han encontrado en condiciones de desigualdad, discriminación, violencia patriarcal y machista.
Los derechos de las mujeres forman parte fundamental de los derechos humanos. El feminismo ha contribuido a través de la historia. Precisamente el 8 de marzo ha sido una fecha que conmemora las luchas de las mujeres trabajadoras.
Este 2025 adquiere una relevancia mayor, para enfrentar la ola de violencia feminicida. Reivindicar hoy más que nunca el derecho a una vida libre de violencia, de opresión y explotación de las mujeres nos permite construir una sociedad donde los derechos sean verdaderamente para todas y todos. Es así que el 2023 fue el año más violento para las mujeres con 125 feminicidios. Sin embargo, el 2024 superamos casi todos los años, con excepción de 3. Por lo que hoy estamos en un punto de quiebre, para programar y articular las medidas necesarias para garantizar Una Vida Libre de Violencia para las Mujeres. Es hora de que este nuevo gobierno presente las Medidas Urgentes para ello.
El país tiene una presidenta y en Morelos tenemos gobernadora ambas tienen enfrente un gran reto y un compromiso con Las mujeres que enfrentan cotidianamente problemáticas como el hostigamiento y el abuso sexual en el empleo, los despidos y la violencia laboral
En éste 8 de marzo es importante luchar contra toda la serie de acciones, omisiones, comportamientos, prácticas o amenazas de estas, que tengan por objeto intimidar, excluir, opacar, amedrentar o denigrar emocional o intelectualmente a la persona trabajadora.
Hay que denunciar los daños causados, tanto físicos, psicológicos, económicos, patrimoniales y laboral-profesional incluyendo la que les afecte desproporcionadamente por razón de edad, sexo, género, preferencias sexuales, de origen étnico o de nacionalidad, edad, color de piel, discapacidad, apariencia física, forma de vestir o de hablar, condición social, condición de salud, religión, condición migratoria, estado civil o cualquier otra causa que atente contra la igualdad, dignidad e integridad humana.
La violencia laboral además es violencia económica, violencia física, violencia patrimonial, violencia psicológica y violencia sexual. El hecho de establecer como obligación formal la no discriminación y violencia laboral, implica que las víctimas tienen derecho a la reparación integral del daño. Esto debe Incluir medidas de restitución, rehabilitación, compensación, satisfacción y garantías de no repetición.
La clase trabajadora somos mujeres y hombres conscientes de que debemos luchar en unidad para defender los derechos frente al sistema capitalista y patriarcal. En nuestras organizaciones sociales y sindicales del Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética promovemos la equidad y la igualdad de género para evitar la explotación, la opresión y las violencias machistas.
Éste 8 de marzo asumimos el compromiso de fortalecer la lucha contra todo tipo de violencias que padecen las mujeres.
Porque es posible otro mundo donde no se imponga la discriminación, el abuso, el acoso, la violencia verbal y machista, debemos reforzar la consciencia del respeto pleno a los derechos humanos de las mujeres hacia el conjunto de la sociedad. No olvidar la historia para que no se repitan hechos que lastiman la dignidad humana.
Por una vida libre de violencia. Con justicia para todas.
Antares
Proviene del griego anti-Ares y significa «el rival de Ares» o «el opuesto de Ares» debido a su color rojizo, ya que esta estrella en el cielo nocturno rivalizaba con el planeta Marte (Ares en griego que representa al Dios de la Guerra en la mitología greco-romana).
-Germán Barbato, Planetario de Montevideo.
“Una mujer fue asesinada a balazos al medio día, en ciudad Chapultepec. Según testigos, el feminicidio fue cometido por unos hombres que conducían una motocicleta. Ella estaba esperando a un potencial cliente para venderle un seguro. A pesar de los protocolos empleados por las autoridades para encontrar a los culpables, no lograron localizar a estos”. Más o menos así iban las palabras que escuché en las noticias estatales, mientras me encontraba “segura” sentada en la sala de mi casa.
No puedo recordar exactamente las oraciones que utilizó la conductora; mi mente voló a la idea de “me pudo pasar a mí”. También pensé en mi mamá, mis amigas, las mujeres que conozco, porque el simple hecho de pertenecer a este género ya es una razón para ser asesinada. Estamos sentados en nuestra sala bebiendo café a la luz del televisor, observando la violencia a través de una pantalla, separados de alguna manera de esa realidad, como si fuera una película de ciencia ficción de la que somos espectadores.
Pero llega un punto en que la tele se apaga, la oscuridad te alcanza, y si no luchas contra ella te puedes convertir en su presa: Estamos acostumbrados al sentido visual que cuando hay ausencia de luz no sabemos cómo actuar. Oímos noticias sobre feminicidios, desapariciones de mujeres, acoso incluso dentro de instituciones académicas, funas (denuncias sociales) porque las denuncias jurídicas se quedaron impunes, y aun así a veces seguimos ciegos ante esta situación de violencia:
Si ves al sol directamente a los ojos entre tanta oscuridad, puedes quedar cegado por el exceso de luz. En cambio, si pones tu vista en Antares, podrás observar con claridad a pesar de que haya oscuridad. El objetivo de estos testimonios de sobrevivientes a las violencias de género es observarlas de una manera mensurable, por ello están narrados en primera persona. Nos reservamos los nombres de las mujeres que compartieron su testimonio para guardar la integridad de cada una. A su vez, se les asignó un epígrafe relacionado a situaciones que se asemejan a las que las mujeres viven, así como un nombre diferente para que no sean solo cifras, sino personas, mujeres como tú y como yo.
Mujer… es: 8M
Mujer… es: la deuda con los derechos de las mujeres en Morelos
El 8 de marzo es un recordatorio de lucha, resistencia y exigencia de derechos, jamás una celebración. La historia del feminismo ha sido un constante enfrentamiento contra estructuras de poder que buscan mantener un sistema desigual. En Morelos, la reciente negativa de diputados a despenalizar el aborto es una prueba de que las conquistas de las mujeres siguen encontrando obstáculos en una sociedad patriarcal que se resiste al cambio.
Mujer… es: la historia de una lucha inacabada
El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en la movilización de mujeres trabajadoras a principios del siglo XX. Desde las huelgas de las obreras textiles en Nueva York hasta la Conferencia de Copenhague de 1910, donde se propuso la conmemoración de esta fecha, la historia del feminismo ha estado marcada por la demanda de derechos fundamentales: el voto, la igualdad laboral, el acceso a la educación y, más recientemente, la autonomía sobre el propio cuerpo (derechos sexuales y derechos reproductivos).
En México, los movimientos feministas han logrado avances significativos, como el reconocimiento de la violencia de género, la tipificación del femicidio y la despenalización del aborto en varias entidades. Sin embargo, cada paso adelante ha venido acompañado de reacciones adversas por parte de sectores políticos y religiosos (aún en un Estado Laico) que buscan frenar estos avances, ejemplo claro Morelos.
Mujer… es: la despenalización del aborto en Morelos
En días recientes, la discusión sobre la interrupción legal del embarazo en el estado, ha dejado al descubierto una profunda resistencia al reconocimiento de los derechos reproductivos de personas gestantes. A pesar de los llamados de colectivos feministas y organismos de derechos humanos, los diputados han optado por el inmovilismo, ignorando la realidad de las mujeres que enfrentan embarazos no deseados en condiciones de vulnerabilidad.
El 6 de septiembre de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que la penalización del aborto es inconstitucional en todo el país, lo que significa que ninguna mujer ni persona gestante puede ser castigada por interrumpir su embarazo. En Morelos, la falta de legislación local que armonice con este fallo deja en un limbo legal a quienes buscan acceder a este derecho, perpetuando las barreras en el acceso a servicios de salud esenciales y generando incertidumbre jurídica.
La negativa a legislar en favor de la interrupción legal del embarazo de manera segura y legal, perpetúa la criminalización de las mujeres, ignora la deuda histórica del Estado con quienes han sido marginadas de las decisiones sobre sus propios cuerpos.
La clandestinidad del aborto no evita que suceda; solo lo hace más peligroso y costoso para quienes no pueden acceder a servicios médicos seguros. Esta inacción política no solo criminaliza a las mujeres, sino que también ignora la responsabilidad del Estado en garantizar su salud y derechos fundamentales.
Mujer… es: desigualdades persistentes más allá del aborto
El debate sobre la despenalización del aborto es solo una de las muchas problemáticas que afectan a las mujeres de Morelos. En la jornada del pasado 4 de marzo, se destacó que la gobernadora Margarita González Saravia reconoció que las movilizaciones del 8M buscan visibilizar otras condiciones de desigualdad, como la precarización laboral, la discriminación hacia madres solteras y la situación de las mujeres privadas de la libertad. Reiteró su postura a favor de la despenalización del aborto y señaló que no debe castigarse a ninguna mujer por tomar decisiones sobre su propio cuerpo.
Mujer… es: Educación Sexual Integral
Ya es un derecho constitucional la Educación Sexual Integral, por lo que es urgente promoverla en todos los niveles escolares, uno de los objetivos sería la prevención de embarazos juveniles no deseados.
Mujer…es: una lucha incansable de las madres buscadoras
Otra gran deuda con las mujeres en Morelos es la justicia para las madres buscadoras, quienes día a día enfrentan el dolor de la desaparición de sus hijas e hijos sin respuestas claras por parte de las autoridades. Estas mujeres han tomado en sus manos la tarea de rastrear fosas clandestinas, aunque, a decir verdad, a las hijas e hijos desaparecid*s se les quiere con vida, estas mujeres exigen investigaciones y desafían la indiferencia gubernamental.
Ser madre buscadora en México, y en Morelos, implica criar en un contexto de desigualdad y también convertirse en investigadora, activista y defensora de derechos humanos. Muchas de ellas han sido revictimizadas, amenazadas e ignoradas por el aparato estatal, que debería garantizar verdad y justicia. En este 8 de marzo, sus voces se suman al clamor por un país donde las mujeres no solo puedan decidir sobre su cuerpo, sino también vivir sin miedo a perder a sus seres queridos en un contexto de impunidad.
Mujer… es: a resistencia feminista ante la indiferencia legislativa
El feminismo ha demostrado que la lucha no se detiene ante el rechazo institucional. Morelos es ahora escenario de nuevas movilizaciones, donde las mujeres exigen ser escuchadas y respetadas. Las marchas, las intervenciones artísticas y los plantones frente al Congreso son expresiones legítimas de un movimiento que se niega a aceptar retrocesos en derechos ya ganados.
Ante la presión social y el impacto de las movilizaciones, la gobernadora del estado ha comenzado a reconsiderar las exigencias del movimiento feminista. La administración estatal ahora enfrenta el desafío de demostrar un verdadero compromiso con la igualdad de género y no solo promesas vacías.
Se espera que en las próximas manifestaciones del 8M, se asegure el respeto a la libre expresión y la importancia de la lucha feminista, esperando sean actos libres de violencia.
¿De verdad es tiempo de Mujer… es?:
La pregunta, inspirada en la afirmación de la presidente Claudia Sheinbaum, va más allá de discursos y cuotas de género. Si es tiempo de mujeres, debe serlo en todos los espacios y con garantías reales de derechos. La erradicación de la violencia y el acceso a oportunidades equitativas son parte de una deuda pendiente con todas las mujeres. Este 8 de marzo nos recuerda que las palabras, por sí solas, no bastan; lo esencial son las acciones. Las mujeres, organizadas y en constante resistencia, continuarán exigiendo cambios hasta que sus derechos se consagren de manera efectiva y real.
*Sexóloga clínica. / @sexologa_clinica.isabel_saro / grupo_ies@yahoo.com.mx
Susana
«Entonces llegó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros estábamos en un rincón del jardín, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos» […] La asamblea les creyó porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte.
-La Biblia, Daniel 13: 37, 41.
La primera situación que viví de acoso callejero fue cuando tomé el transporte público, estaba estudiando la universidad. Al finalizar mis clases, tomé como de costumbre mi ruta de camino a casa, eran como las 2 o 3 de la tarde. Tomaba dos rutas porque es la manera de llegar a mi casa en el transporte público. Bajé de la primera en una avenida para subir a la segunda. En el momento en que yo estaba esperándola, comenzaron a salir trabajadores de una empresa de carros que estaba en contra esquina de donde me encontraba.
No me percaté de alguien en específico, solo noté que estaban saliendo muchos trabajadores de ese turno. Llegó la ruta, me acerqué e hice contacto visual con un chico, porque al momento de acercarme para abordar, me dejó pasar primero. Cuando subí las escaleras me alcanzó a rozar un poco con su cuerpo, pero yo en ese momento creí que había sido un accidente debido al amontonamiento de las personas, así que decidí no darle importancia a pesar de que me incomodó.
Elegí sentarme en medio junto a la ventana. Como el chico que me dejó pasar subió después, escogió sentarse a mi lado, cerca del pasillo. De repente empecé a sentir un rozón en la pierna. Ligeramente volteé, porque no quería incomodar a la otra persona; pensé que solamente se estaba moviendo para acomodarse. Cuando sutilmente lo miré, noté que tenía una mochila en su regazo; la utilizaba para tapar sus piernas mientras hacía un movimiento visible debajo de ella.
Cada vez intentaba alejarme de él un poco más y un poco más, pero él se me acercaba y seguía haciendo esa acción. Llegó un punto en el que me sentí arrinconada, me dio miedo. Los movimientos ya eran más notorios, por ello le dirigí mi vista y me percaté que se estaba masturbando. Vi su miembro, a lo que él respondió tapándose con la mochila. —¿Me das permiso? Voy a salir.— Le dije. —Sí. — Me respondió. Cuando caminé por su asiento para salir al pasillo, se me restregó por la parte de atrás.
—Ayuda, este asqueroso me está acosando— Le grité al chofer desesperadamente, porque para ese instante la ruta iba casi vacía, solamente estaban dos personas hasta atrás. Inmediatamente el chófer se frenó y volteó a vernos. En ese momento, el chico que me estaba acosando se bajó corriendo de la ruta. Rápidamente la ruta avanzó y me bajé en la siguiente parada. El camino fue corto, duró aproximadamente cinco minutos, pero la verdad es que se me hizo eterno el recorrido.
Al llegar a mi casa me quité la ropa con muchísimo asco; estaba en shock. Fue algo muy feo, incluso una compañera pasó por mí al día siguiente que fui a la universidad, porque me daba miedo ir sola. Fueron varios días que yo no me quería subir a una ruta por temor a que me pasara algo similar otra vez. Tuve que cambiar mi trayecto en el tiempo que me quedaba para terminar la universidad, para no encontrármelo nuevamente; me daba miedo que me recordara, me siguiera e intentara vengarse.
Desafortunadamente no pude denunciar a la persona porque no tenía los datos suficientes para hacerlo: No recordaba su cara, no sabía su nombre; así es muy difícil que una denuncia proceda. Muchas personas te juzgan, te dicen qué cosas debiste hacer, te condenan como si fuera tu culpa. Antes de que me sucediera algo así, pensaba “si te acosan te quitas y te vas”, pero en el momento que pasas por algo así, no piensas en ello. El miedo te atrapa, olvidas todo lo que ya sabías y los “protocolos” que habías aprendido.
Ariel
Te ves muy bien, no olvides que tu belleza es más que suficiente. Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir; es preferido que las damas no conversen. Verás que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar. Admirada tú serás si callada siempre estás; sujeta bien tu lengua y triunfarás.
-La Sirenita, 1989.
Todo comenzó cuando expresé mi inconformidad con una norma laboral, la cual los nuevos jefes no consideraron necesario informar, antes de implementarla. Aunque todos los compañeros estaban inconformes, nadie lo expresaba, así que decidí alzar la voz por todos. Ese hecho me convirtió ante la autoridad en la “rebelde que necesita ser controlada”. Algunos días después, surgió otro problema, esta vez personalísimo: necesitaba defender mi trabajo.
Se trataba de mi jefe directo, quien levantaba falsos sobre mi trabajo, a mis espaldas, pero cuidándose de tener suficiente audiencia para que llegara a mis oídos. Una ocasión incluso me descalificó, supuestamente “de broma”, al decir que “yo era una floja”. Como esa conducta alevosa ya se estaba volviendo un patrón, entendí que su objetivo era generar conflictos entre compañeros de trabajo, así que decidí enfrentarlo, pidiéndole que dejara de hablar a mis espaldas. Aunque de momento no expresó ninguna reacción, se molestó tanto, que a partir de ahí comenzó a urdir fuertes represalias contra mí en el ámbito laboral.
Ya cansada de esa situación, que se repetía una y otra vez, exploté. Hice uso de mi libertad de expresión e hice público el conflicto laboral del que estoy siendo víctima. Al día siguiente llegué a hacer mi trabajo de manera normal. Sin embargo, al intentar iniciar mis labores, me dijeron que no podía hacerlo. Mi trabajo, al que tantos años de mi vida he dedicado, con mucho amor, estaba “cancelado indefinidamente”. Claro que esto alarmó a las personas a quienes doy servicio desde hace 30 años, ya que, al percatarse de mi ausencia, me preguntaron qué había pasado.
Pasaron los días y nunca hubo una razón oficial del porqué habían cancelado mis actividades, y en su lugar, incorporaron otras con un concepto similar, pero organizadas por un hombre. Debo decir que ni el esquirol ni el acosador han mostrado un gramo de empatía en todo este lapso. Entonces denuncié los hechos ante una instancia de arbitraje de conflictos institucional. Sin embargo, mi jefe cambió la narrativa y asumió el papel de víctima, alegando que yo lo discriminaba por sus “características físicas”. Fue mediante este sencillo argumento que la instancia que se suponía era la encargada de atender y remediar el tema, no resolvió nada, porque hasta la fecha la violencia hacia mí continúa; mi jefe me sigue a donde vaya, levanta falsos sobre mi trabajo y mi persona, y genera pequeñas alianzas en mi contra, haciendo uso de su posición de poder, pisoteando cualquier código, ley o ejes éticos de la profesión.
Yo pude recuperar un pequeño espacio de lo que solía ser mi programa de actividades, sin embargo, mis intervenciones son supervisadas para asegurarse de que no vaya a “decir algo comprometedor”, porque si intento defenderme una vez más, me pueden correr. He aprendido a sobrellevar las cosas, porque cada momento que vivimos, debe dejar aprendizaje. Esto no quiere decir que esté bien estar sufriendo violencia, tampoco quiere decir que la respuesta sea el silencio o la resignación. Es algo por lo que ninguna persona debe pasar, sin embargo, me siento afortunada de estar sobreviviendo a esta situación, mientras me abro paso a las alternativas, como relatar esto de manera anónima, manteniendo la esperanza de poder denunciar ante alguna autoridad que no sea parte de la opresión heteropatriarcal y que algún día se haga justicia, para mejorar las condiciones de trabajo de las generaciones futuras.
“Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que sea la libertad nuestra propia sustancia”.
-Simone de Beauvoir

