
La depresión como síntoma social
Morelos, tierra de paisajes generosos, memoria histórica profunda y riqueza cultural, también es escenario de un malestar emocional que ya no puede leerse como una suma de padecimientos individuales. Casi 300 mil casos de depresión en apenas cinco años son un síntoma social.
La depresión se ha convertido en un reflejo de un entorno marcado por la desigualdad, la precariedad laboral, la incertidumbre económica y la fragilidad de los vínculos comunitarios. Que el 15 por ciento de la población haya experimentado tristeza persistente, pérdida de interés y dificultades para funcionar en la vida diaria habla de un contexto que desgasta, que erosiona expectativas y que normaliza la angustia.
Por un lado, la nota “¿Por qué estamos tan deprimidos en Morelos?”, expone con crudeza una verdad incómoda: entre 2020 y 2025, casi 300 mil morelenses han vivido con depresión, un padecimiento que va mucho más allá de la tristeza pasajera y que hoy afecta al menos al 15 por ciento de la población.
En “La necesidad de intervenciones sectoriales para enfrentar la depresión: estigma, recursos fragmentados y ausencia de modelos de atención primaria”, Eduardo Lazcano-Ponce, Jorge Emiliano Martínez Delgado y Martha Itzel García Torres, aportan una visión científica necesaria para entender que ni la depresión ni la desigualdad se resuelven con buena voluntad.
En materia de depresión, las mujeres adultas y las personas mayores encabezan las cifras, pero el padecimiento no discrimina edades: alcanza a niñas, niños y adolescentes, muchos de ellos marcados por experiencias de violencia, carencias materiales y presiones sociales que el sistema no ha sabido atender. En el caso de las mujeres, el peso de los roles de género tradicionales, la sobrecarga de responsabilidades, la violencia cotidiana y la exclusión del empleo digno configuran una vulnerabilidad estructural. En los hombres mayores, la soledad y la ruptura de redes comunitarias terminan por cobrar factura.

La pandemia por Covid-19 no creó el problema, pero lo aceleró y lo hizo visible. A ella se suman memorias no resueltas como el sismo de 2017, la inseguridad persistente y la pobreza laboral que afecta a cuatro de cada diez trabajadores. Todo ello conforma un caldo de cultivo donde la depresión no sólo enferma cuerpos y mentes, sino que reduce la esperanza de vida, incrementa la violencia, debilita la economía y desgasta el tejido social.
Mujeres que sostienen la tierra
Mientras una parte de Morelos enfrenta el desgaste emocional de la incertidumbre, en el reportaje “La feminización del campo en Morelos”, de Antimio Cruz, se muestra que son miles de mujeres que, en medio de carencias históricas, sostienen la producción de alimentos y ensayan alternativas de futuro desde la agroecología.
Se calcula que hoy, al menos 86 mil mujeres producen alimentos en Morelos, muchas de ellas sin reconocimiento pleno, sin derechos agrarios garantizados y con una doble o triple jornada que combina trabajo productivo, doméstico y comunitario.
La migración masculina, el envejecimiento rural y la necesidad económica han colocado a las mujeres al frente de parcelas, huertos y corrales. Sin embargo, su protagonismo no siempre se traduce en poder de decisión, acceso a la tierra o beneficios equitativos. Que sólo el 29 por ciento de los derechos agrarios en el estado esté en manos de mujeres revela una brecha profundamente cultural.
A pesar de ello, las campesinas morelenses están marcando rutas de transformación. La apuesta por la agroecología encuentra en ellas a sus principales aliadas. Muchas ya transitaban hacia prácticas sustentables, intercambio de saberes y mercados locales. La experiencia de Hueyapan, Ocuituco, Yautepec y otras comunidades demuestra que, en Morelos, la soberanía alimentaria y el cuidado del territorio tienen rostro de mujer.
…
Aprovechamos que este es el primer número de Plaza de La Jornada Morelos de 2026 para desear un excelente año a todos nuestros lectores, colaboradores y amigos; entre nuestros buenos propósitos para el año que inicia están mantener el interés de usted, lector, lectora con temas trascendentales o cotidianos, pero que no lo dejarán indiferente. Salud, paz y prosperidad para todos en este año que inicia.

