Malu Medina

Primer semestre del 2025; mitad de la tercera década de los dos mil; cinco lustros; primer cuarto del siglo XXI. Dentro de este marco temporal vivimos los efectos –no finales ni definitivos– de diversos movimientos plásticos que a veces convergen entre sí.

Hoy en redes sociales puedes encontrar anuncios de tenis con una escenografía “urbana”; una pared grafiteada, patinetas, e incluso cierto estilo en la ropa. Sin embargo, a finales de los años noventa, utilizar una patineta y pintar sobre las paredes en las calles de México, representaba un acto de “vandalismo” para algunas personas. Actualmente a ello se le reconoce como un movimiento llamado “Street Art” o Arte Urbano/callejero.

Basta con salir al centro de Cuernavaca y ser observador para encontrar estas coloridas expresiones artísticas. Para comprender un poco más sobre el arte callejero, podemos revisar de manera breve al movimiento posrevolucionario; el muralismo, e intentarlo comprender cómo todas las formas de comunicación van sufriendo cambios con relación a las condiciones sociales, culturales e incluso tecnológicas.

¿Cómo se relaciona el muralismo con el arte callejero?

El muralismo en México surgió en la primera mitad del siglo XX, en un contexto político y social marcado por la Revolución Mexicana y la necesidad de emitir mensajes a las personas, de una manera accesible y abierta. Sin embargo, este movimiento no surge de la nada; en la época del virreinato ya se utilizaba como herramienta de comunicación con las 13 órdenes. Además, hay antecedentes que el muralismo es una tradición mesoamericana y prehispánica ya que estaba presente en todos los momentos, según el restaurador de murales en México y actual titular del Museo de Arte Popular, Walther Boelsterly.

El hecho de estar situados en la línea ecuatoriana favoreció considerablemente al muralismo, ya que tenemos una gran biodiversidad la cual nos permite tener materia prima, para generar diversos pigmentos; El territorio mexicano ha sido uno de los grandes proveedores de pigmentos a nivel mundial. Esto favoreció al movimiento. Los artistas popularmente conocidos que participaron son Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. A través de la pintura y la pared, invitaban a las personas a reflexionar sobre estructuras situaciones, mientras trazaban críticas sobre su propio entorno.

Según el artista e historiador Jean Charlot en su libro “El Muralismo Mexicano” (1949), el muralismo “era una forma de arte destinado a la comunicación popular, un arte de la calle y para la calle” (Charlot, 1949, p. 18). También menciona cómo los muralistas buscaban “educar” a la población mediante imágenes poderosas que reflejaban las luchas sociales de sus contextos y los ideales revolucionarios.

“La calle es una gran galería donde todos pueden expresarse”

-Perry, artista urbano morelense.

¿Qué es el arte urbano?

A pesar de que el muralismo tiene una carga más ideológica y con el objetivo de “educar” a la población, el arte urbano apela a un sentido más social, incluso activista, tomando en cuenta una estética característica. Las técnicas, herramientas y materiales que se utilizaban están relacionadas a la búsqueda de una nueva expresión artística. Hechos como la llegada de la serigrafía a México en 1940 y más tarde las nuevas tecnologías como el dibujo y diseño digital, las impresiones láser, entre otras cosas.

El arte urbano como el muralismo, se desarrolla en espacios públicos, también utiliza como lienzo las fachadas de las casas y edificios, o elementos que pertenecen a las calles. En México se hizo más notorio en los años noventa aproximadamente, cuando personas salían a las calles con aerosoles y pinturas a expresarse con dibujos, firmas y pinturas. En ciudad de México, aquél entonces Distrito Federal, los stickers comenzaron a tomar presencia en el Street art a finales de la década, pues el artista urbano reconocido en Morelos como “Perry” contó en entrevista para La Jornada Morelos su experiencia en este creativo y experimental mundo, así como el desarrollo que ha observado, ya que tiene alrededor de 27 años dedicándose a ello:

“Siempre me ha gustado, empecé a mis 12 años: Empecé a hacer grafiti en la secundaria y y ahí fue donde tuve mi primer encuentro con los stickers, por así decirlo: hablamos del -año- 98 aproximadamente, 1998. Yo soy de la Ciudad de México, entonces ahí iba mucho al tianguis del chopo, y compraba plumones, crayolas… Me acuerdo de que vendían rollos de papel adherible y ahí nosotros poníamos frases, pinturas, dibujos. Después los pegábamos donde había chance.”, explicó.

Perry cree que la popularización de los géneros “urbanos” ayudaron a que las personas cambiaran de alguna manera los estigmas que tienen sobre el street art, además el interés comercial dentro de los anuncios dirigidos a las nuevas generaciones de juventudes:

“Yo creo que definitivamente sí ha cambiado la manera de ver a este movimiento; tal vez por cuestiones de mercadotecnia que actualmente ya lo urbano, lo trasladan hacia cosas comerciales como la música, como la ropa, entonces siento que es un poco más aceptado. En los comerciales ya puedes ver un muro atrás grafiteado, buscar un mini un spot de fondo que tenga un buen de stickers. Se volvió más comercial, por así decirlo. Antes era una cuestión también más de rebeldía, de llevar un mensaje.” Perry ha observado en los últimos 4 años un auge del arte urbano con stickers, dentro de Cuernavaca; lo que resulta un tanto tardío a comparación de la popularización en Ciudad de México, que a finales de los noventa ya era muy común.

A pesar de no ser un artista de formación, él abonó a su carrera al aprender el oficio de la serigrafía desde hace 16 años; un proceso de creación artesanal para pinturas, carteles, playeras, stickers, entre otras cosas. Debido a que no es diseñador, su marca artística es realizar collages de pugs fusionados con otros elementos, como figuras populares o de temporada; un pug con una calabaza de halloween; un pug con el cuerpo de un político, etc. Así que para la próxima que camines por las calles del centro de la capital morelense, puede que encuentres esta llamativa firma.

“A veces siento que la calle es un lienzo libre”

-Crash, artista urbana morelense.

¿Invasión de Stickers?

Los stickers para Perry son considerados una evolución del arte urbano, porque al final sigue siendo una manera de expresarse en las calles, que en ocasiones resulta un poco menos invasivo que los grafitis, dependiendo del material que se utulice: hay unos a prueba de agua, otros que son “cascarón” porque no se desprende de una sola pieza sino que se va despedazando, y otros que con tres llovidas ya se deshacen.

Si caminas entre la calle de Miguel Hidalgo y Rayón, hay una calle que atraviesa llamada “Juan Ruiz de Alarcón”. Ahí puedes encontrar un portón tapizado de stickers, con diseños propios, digitales o a mano, incluidos frases o dibujos, como el caso de la artista Crash, quien heredó la firma de su papá que se dedicaba a esto, pero por cuestiones laborales lo ha tenido que abandonar. Motivada por eso, Crash, una artista mujer, quiso retomar esta manera de expresarse en las calles:

“Yo en lo personal pago stickers, porque siento que es menos arriesgado que andar grafiteando. Siento que más que nada es como que dejes tu huella, o sea, si no hay un lugar específico en donde tú puedes representar tu arte pues lo plasmas en las calles, libremente donde tú quieras, entonces por eso mismo,”, como una apropiación, afirmó.

Crash además de los dibujos, utiliza la poesía callejera para expresarse: “las frases surgieron, porque yo sentía que necesitaba expresarme, pero no sabía de qué forma hacerlo, entonces dije ‘bueno, si las estampas no son suficientes, entonces yo que hablar, tengo que escribir, tengo que decirlo’; entonces, pues ya surgió de ahí la propa; se dibujó, se diseñó digitalmente y ya se imprimió para pegar pues en la paredes.”, explicó la artista sobre su propa o “propaganda”; una intervención artística donde se plasman ideas con el fin de compartirlas con el público.

Arte urbano y la denuncia social

El arte urbano además de ser una herramienta de comunicación es utilizado como una forma de protesta, una alternativa cuando la justicia o las autoridades correspondientes no toman acciones concisas. Muestra de ello es el movimiento del 8 de marzo y las denuncias sociales que terminan en las paredes de las calles. En ocasiones, las mujeres no pueden hacer una denuncia por la corrupción que se relaciona con los involucrados, las condiciones de la persona que es violentada, e incluso el temer por su integridad física; el arte urbano puede representar para ellas una manera de liberarse y hacer algo.

Además, sirve para alertar a otras personas de alguien que puede ser violento, para que no terminen en situación de la persona que denuncia. Ya sea a través de nombres, imágenes, pancartas, dibujos, pinturas, o performance con huellas de manos color rojas, es como se refleja las condiciones de lucha que llevan las mujeres.

Refrigerador del artista «Perry», quien colecciona stickers obtenidas de intercambios en convivencias que realizan en el estado.

«Placa» del artista Perry

La artista Crash en el portón de stickers, centro de Cuernavaca

Arte urbano con propa

Arte urbano y stickers

El taller de serigrafía de Perry.

 

Malu Medina

Primer semestre del 2025; mitad de la tercera década de los dos mil; cinco lustros; primer cuarto del siglo XXI. Dentro de este marco temporal vivimos los efectos –no finales ni definitivos– de diversos movimientos plásticos que a veces convergen entre sí.

Hoy en redes sociales puedes encontrar anuncios de tenis con una escenografía “urbana”; una pared grafiteada, patinetas, e incluso cierto estilo en la ropa. Sin embargo, a finales de los años noventa, utilizar una patineta y pintar sobre las paredes en las calles de México, representaba un acto de “vandalismo” para algunas personas. Actualmente a ello se le reconoce como un movimiento llamado “Street Art” o Arte Urbano/callejero.

Basta con salir al centro de Cuernavaca y ser observador para encontrar estas coloridas expresiones artísticas. Para comprender un poco más sobre el arte callejero, podemos revisar de manera breve al movimiento posrevolucionario; el muralismo, e intentarlo comprender cómo todas las formas de comunicación van sufriendo cambios con relación a las condiciones sociales, culturales e incluso tecnológicas.

¿Cómo se relaciona el muralismo con el arte callejero?

El muralismo en México surgió en la primera mitad del siglo XX, en un contexto político y social marcado por la Revolución Mexicana y la necesidad de emitir mensajes a las personas, de una manera accesible y abierta. Sin embargo, este movimiento no surge de la nada; en la época del virreinato ya se utilizaba como herramienta de comunicación con las 13 órdenes. Además, hay antecedentes que el muralismo es una tradición mesoamericana y prehispánica ya que estaba presente en todos los momentos, según el restaurador de murales en México y actual titular del Museo de Arte Popular, Walther Boelsterly.

El hecho de estar situados en la línea ecuatoriana favoreció considerablemente al muralismo, ya que tenemos una gran biodiversidad la cual nos permite tener materia prima, para generar diversos pigmentos; El territorio mexicano ha sido uno de los grandes proveedores de pigmentos a nivel mundial. Esto favoreció al movimiento. Los artistas popularmente conocidos que participaron son Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. A través de la pintura y la pared, invitaban a las personas a reflexionar sobre estructuras situaciones, mientras trazaban críticas sobre su propio entorno.

Según el artista e historiador Jean Charlot en su libro “El Muralismo Mexicano” (1949), el muralismo “era una forma de arte destinado a la comunicación popular, un arte de la calle y para la calle” (Charlot, 1949, p. 18). También menciona cómo los muralistas buscaban “educar” a la población mediante imágenes poderosas que reflejaban las luchas sociales de sus contextos y los ideales revolucionarios.

“La calle es una gran galería donde todos pueden expresarse”

-Perry, artista urbano morelense.

¿Qué es el arte urbano?

A pesar de que el muralismo tiene una carga más ideológica y con el objetivo de “educar” a la población, el arte urbano apela a un sentido más social, incluso activista, tomando en cuenta una estética característica. Las técnicas, herramientas y materiales que se utilizaban están relacionadas a la búsqueda de una nueva expresión artística. Hechos como la llegada de la serigrafía a México en 1940 y más tarde las nuevas tecnologías como el dibujo y diseño digital, las impresiones láser, entre otras cosas.

El arte urbano como el muralismo, se desarrolla en espacios públicos, también utiliza como lienzo las fachadas de las casas y edificios, o elementos que pertenecen a las calles. En México se hizo más notorio en los años noventa aproximadamente, cuando personas salían a las calles con aerosoles y pinturas a expresarse con dibujos, firmas y pinturas. En ciudad de México, aquél entonces Distrito Federal, los stickers comenzaron a tomar presencia en el Street art a finales de la década, pues el artista urbano reconocido en Morelos como “Perry” contó en entrevista para La Jornada Morelos su experiencia en este creativo y experimental mundo, así como el desarrollo que ha observado, ya que tiene alrededor de 27 años dedicándose a ello:

“Siempre me ha gustado, empecé a mis 12 años: Empecé a hacer grafiti en la secundaria y y ahí fue donde tuve mi primer encuentro con los stickers, por así decirlo: hablamos del -año- 98 aproximadamente, 1998. Yo soy de la Ciudad de México, entonces ahí iba mucho al tianguis del chopo, y compraba plumones, crayolas… Me acuerdo de que vendían rollos de papel adherible y ahí nosotros poníamos frases, pinturas, dibujos. Después los pegábamos donde había chance.”, explicó.

Perry cree que la popularización de los géneros “urbanos” ayudaron a que las personas cambiaran de alguna manera los estigmas que tienen sobre el street art, además el interés comercial dentro de los anuncios dirigidos a las nuevas generaciones de juventudes:

“Yo creo que definitivamente sí ha cambiado la manera de ver a este movimiento; tal vez por cuestiones de mercadotecnia que actualmente ya lo urbano, lo trasladan hacia cosas comerciales como la música, como la ropa, entonces siento que es un poco más aceptado. En los comerciales ya puedes ver un muro atrás grafiteado, buscar un mini un spot de fondo que tenga un buen de stickers. Se volvió más comercial, por así decirlo. Antes era una cuestión también más de rebeldía, de llevar un mensaje.” Perry ha observado en los últimos 4 años un auge del arte urbano con stickers, dentro de Cuernavaca; lo que resulta un tanto tardío a comparación de la popularización en Ciudad de México, que a finales de los noventa ya era muy común.

A pesar de no ser un artista de formación, él abonó a su carrera al aprender el oficio de la serigrafía desde hace 16 años; un proceso de creación artesanal para pinturas, carteles, playeras, stickers, entre otras cosas. Debido a que no es diseñador, su marca artística es realizar collages de pugs fusionados con otros elementos, como figuras populares o de temporada; un pug con una calabaza de halloween; un pug con el cuerpo de un político, etc. Así que para la próxima que camines por las calles del centro de la capital morelense, puede que encuentres esta llamativa firma.

“A veces siento que la calle es un lienzo libre”

-Crash, artista urbana morelense.

¿Invasión de Stickers?

Los stickers para Perry son considerados una evolución del arte urbano, porque al final sigue siendo una manera de expresarse en las calles, que en ocasiones resulta un poco menos invasivo que los grafitis, dependiendo del material que se utulice: hay unos a prueba de agua, otros que son “cascarón” porque no se desprende de una sola pieza sino que se va despedazando, y otros que con tres llovidas ya se deshacen.

Si caminas entre la calle de Miguel Hidalgo y Rayón, hay una calle que atraviesa llamada “Juan Ruiz de Alarcón”. Ahí puedes encontrar un portón tapizado de stickers, con diseños propios, digitales o a mano, incluidos frases o dibujos, como el caso de la artista Crash, quien heredó la firma de su papá que se dedicaba a esto, pero por cuestiones laborales lo ha tenido que abandonar. Motivada por eso, Crash, una artista mujer, quiso retomar esta manera de expresarse en las calles:

“Yo en lo personal pago stickers, porque siento que es menos arriesgado que andar grafiteando. Siento que más que nada es como que dejes tu huella, o sea, si no hay un lugar específico en donde tú puedes representar tu arte pues lo plasmas en las calles, libremente donde tú quieras, entonces por eso mismo,”, como una apropiación, afirmó.

Crash además de los dibujos, utiliza la poesía callejera para expresarse: “las frases surgieron, porque yo sentía que necesitaba expresarme, pero no sabía de qué forma hacerlo, entonces dije ‘bueno, si las estampas no son suficientes, entonces yo que hablar, tengo que escribir, tengo que decirlo’; entonces, pues ya surgió de ahí la propa; se dibujó, se diseñó digitalmente y ya se imprimió para pegar pues en la paredes.”, explicó la artista sobre su propa o “propaganda”; una intervención artística donde se plasman ideas con el fin de compartirlas con el público.

Arte urbano y la denuncia social

El arte urbano además de ser una herramienta de comunicación es utilizado como una forma de protesta, una alternativa cuando la justicia o las autoridades correspondientes no toman acciones concisas. Muestra de ello es el movimiento del 8 de marzo y las denuncias sociales que terminan en las paredes de las calles. En ocasiones, las mujeres no pueden hacer una denuncia por la corrupción que se relaciona con los involucrados, las condiciones de la persona que es violentada, e incluso el temer por su integridad física; el arte urbano puede representar para ellas una manera de liberarse y hacer algo.

Además, sirve para alertar a otras personas de alguien que puede ser violento, para que no terminen en situación de la persona que denuncia. Ya sea a través de nombres, imágenes, pancartas, dibujos, pinturas, o performance con huellas de manos color rojas, es como se refleja las condiciones de lucha que llevan las mujeres.

Refrigerador del artista «Perry», quien colecciona stickers obtenidas de intercambios en convivencias que realizan en el estado.

«Placa» del artista Perry

La artista Crash en el portón de stickers, centro de Cuernavaca

Arte urbano con propa

Arte urbano y stickers

El taller de serigrafía de Perry.

La Jornada Morelos