
Andrés Uribe Carvajal
Tengo que vender: vender que sé hacer música, vender que puedo escribirla, vender que soy capaz de moldearla como arcilla hasta crear un minotauro de ella. Vender que, en tantos años de escritura amateur, algo he aprendido; que algo me ha enseñado el tiempo; que algo he mejorado en la redacción. Y después exhibirlo en la vitrina del mundo hasta que un alma distraída mire, (me mire) y compre algo de ello.
Eso daría lo suficiente para empujar el disco y hacer que vuelva a girar; que alcance para un café y un pan.
Y que ese suficiente me dé la energía para escribir algo —ya sea música, ya sea texto— y así volver a venderlo.
Tengo que empezar a hacer redes, a hacer equipo, a ser más presente, pero a la vez algo cómico. Tengo que empezar a vender talleres y luego mostrarle al mundo que funcionan. Tengo que empezar a vender la idea de que soy capaz de prepararte y hacerte subir a un avión para que viajes por el mundo tocando lo que hoy ya tocas en tu cuarto, solo, con esa pijama que te regaló tu vieja.
Tengo que entender que la música bien puede verse y organizarse como una empresa. Se puede estructurar, fíjate bien.

Necesitas un director artístico, un director musical, alguien que se ocupe de las redes, alguien que se ocupe de la imagen, alguien que se ocupe de la venta.
¿Cómo te va a dar la vida para hacerlo todo tú? ¿Cómo te van a alcanzar los ánimos para permanecer simpático siempre? Necesitas hacer equipo, vender —de alguna manera— la idea de que otros crean en ti, sin venderlo del todo. ¿Me sigues? Debe ser orgánico.
Ahora mismo estoy sentado en el aeropuerto de Panamá, y eso sostiene las ganas de escribir. No económicamente, pero sí emocionalmente.
Gracias a la gente que sigue creyendo en lo que hago.
El 27 de febrero conseguimos vender 200 boletos para la banda de boleros a la que le escribí los arreglos. Si puedes darte una vuelta, aunque no consigas asiento, significaría mucho para mí. Es un proyecto hermoso.
El 10 de marzo empiezo a dar talleres de ensamble. Vamos a crear mucha música increíble.
Si estás interesado, escríbeme.
Abrazo, seguimos.


