Para Virginia Sánchez Navarro, ferviente guardiana de ese legado cultural de las y los morelenses y mexicanos

Virginia Fábregas (1871-1950) forma parte de una época de esplendor del teatro mexicano a finales del siglo XIX y el amanecer del siglo XX. Es, en mucho, su artífice, quien colocó los pilares del teatro contemporáneo: propuestas escénicas vinculadas con la realidad social a partir de una emergente e innovadora dramaturgia nacional e internacional.

Doña Virginia Fábregas ocupa un lugar protagónico en el teatro occidental, junto a Lillie Langtry, Lena Ashwell y Gladyz Cooper en Inglaterra, Sarah Bernhardt y Gabrielle Réjane en Francia, María Guerrero, Margarita Xirgu, Lola Membrives e Irene López Heredia en España, o Italia Vitaliani, Virginia Reiter y Eleonora Duse en Italia.

El pasado 17 de noviembre se cumplieron 75 años de su fallecimiento. El gobierno del Estado de Morelos, a través de las secretarías de Educación y Cultura y el Consejo de la Memoria Histórica y Cultural de Morelos, con el apoyo de su bisnieta Virginia Sánchez Navarro, organizaron dos actividades conmemorativas: une exposición fotográfica que ilustra algunos de los momentos más relevantes de la vida y trayectoria de la actriz, que se llevó a cabo en la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata este 18 de noviembre, y un conversatorio sobre el legado de la más distinguida yautepequense que se realizará en la Sala Manuel M. Ponce a las 10:00 a,m el jueves 27 de este mes.

En 2021, la Comunidad Artística y Cultural, la Compañía de Teatro Los Paisas y el Ayuntamiento de Yautepec a través de la Coordinación de Memoria Histórica y el Museo Centro Cultural del Chinelo (MUCECCH) realizaron una serie actividades para conmemorar los cien años de “La reina del teatro en México”: una ceremonia cívica, la inauguración de una exposición fotográfica, una mesa redonda en donde participaron la escritora Alma Karla Sandoval, el cronista César Ortiz Triana, el escritor Xalbador García, quien esto escribe; y en representación de la familia acudió su bisnieta, Virginia Sánchez Navarro. En la antigua estación de ferrocarril interoceánico que ocupa la Casa de la Cultura de Yautepec, que lleva su nombre desde 2010 y que se formalizara luego de su restauración en 2012, también se llevaron a cabo un conversatorio con Doña Virginia Sánchez Navarro sobre la historia familia moderado por Nora Brie, la develación de una placa conmemorativa y la representación de una obra de teatro sobre la vida de la Fábregas, montada por la Compañía de Teatro Los Paisas, dirigida y adaptada por la maestra Patricia Lara Santín, escrita por mí.

La exposición fotográfica que permanece por estos días en la UTEZ fue prestada por el Ayuntamiento de Yautepec integra colección nos acerca a la vida y obra de la más ilustre de las morelenses, la máxima actriz y pilar del teatro en México. Las imágenes y objetos provienen de diversas instituciones públicas y de colecciones privadas y fueron compiladas por el autor de este artículo. Destacan las fotos de las colecciones de la Familia Sánchez Navarro Fábregas, las de Carlos Monsiváis del Museo del Estanquillo, y sobre todo las del Archivo Casasola de la Secretaría de Cultura, acervo de inestimable valor custodiado por el INAH a través de la Fototeca Nacional.

Virginia Juana Fábregas García nació el 17 de septiembre de 1871 en el centro de Yautepec, como lo documenta el acta de bautizo que descubrí en 2000 en el libro de bautizos que se haya en el archivo parroquial del Ex Convento de la Asunción de María. Sus padres fueron el español Ricardo Fábregas y la mexicana Úrsula García.

De acuerdo con su biógrafo más serio, Alfonso de María y Campos, huían de las penurias del Distrito Federal y habían llegado a vivir a la entonces próspera ciudad cañera a instancias de un amigo de apellido Negrete, propietario de la abarrotera El Puerto de Santander, quien les dio asilo durante unos meses hasta conseguirle empleo en la administración de la hacienda del pueblo de Santa Inés, Oacalco, como lo conmemora una placa en la casa que residiera por una cortísima estancia la familia Fábregas.

Después de la muerte de Don Ricardo, la familia Fábregas se trasladó a Campeche. Años más tarde, de regreso a la Ciudad de México, ingresó a la Escuela Normal en donde se tituló como profesora en 1896. Por esa época se inscribe en la Academia Nacional de Bellas Artes, refundada apenas en 1867, y como intérprete de Lengua de Señas Mexicana, trabaja en la Escuela de Sordomudos.

El 24 de agosto de 1891, Virginia Fábregas participó en una obra en beneficio del asilo de Mendigos y posteriormente en el Teatro Nacional con el monólogo Día completo de Eusebio Blanco. Al año siguiente, el 30 de abril de 1892 a la edad de veintiún años, debuta profesionalmente en la comedia Divorciémonos del dramaturgo francés Victorien Sardou. En 1893 da a luz en Cuba a su hijo Manuel Sánchez Navarro Fábregas. En 1902 se casa con Francisco Cardona. Años más tarde, en 1896, crea la Compañía de Teatro Virginia Fábregas y para 1907, en lo que fuera el Teatro Renacimiento, crea su propio teatro en la vieja calle de la Puerta Falsa de San Andrés, hoy Donceles, y que hoy ocupa el Teatro Fru-Fru. A la inauguración asistió el presidente Porfirio Díaz, acompañado de su esposa, doña Carmen Romero Rubio, y la clase intelectual de la época.

A través de su compañía, Virginia Fábregas realizó extensas giras internacionales por España, Francia, Portugal, Puerto Rico, Cuba, Guatemala, Panamá, Colombia, Venezuela, Chile y Argentina, entre otros, lugares en donde recibió el cariño del público y el reconocimiento de la prensa. Su trabajo fue motivo de elogio por parte de políticos, intelectuales y artistas, entre ellos Luis G. Urbina, José Juan Tablada, Luis G. Basurto, Justo Sierra, Jesús Urueta, Amado Nervo, y más tarde de Rodolfo Usigli.

En mayo de 1908, Virginia Fábregas recibió al afamado escritor y poeta francés Augusto Genin, quien, a nombre del presidente de la República de Francia, le notificó de la condecoración de las Palmas Académicas con el título de Oficial de Instrucción Pública. La orden le fue impuesta formalmente después de una función de teatro el 14 de julio en conmemoración de la Revolución francesa.

Durante casi seis décadas, la Fábregas se vio coronada por un sinfín de reconocimientos a su prolífica trayectoria como pionera, humanista, actriz, empresaria, feminista, activista. Su activismo en defensa de la soberanía durante la intervención norteamericana en 1914 la llevó a escribir Las hienas, un panfleto político para condenar la ocupación de Veracruz. Años más tarde esto le costará una deportación de Estados Unidos mientras realizaba una gira.

Muchos fueron sus logros: fue la primera mujer que creó una compañía de teatro infantil en México. Después de dos juicios ante el Juzgado 2° de lo civil del Distrito Federal entre 1910 y 1911 cuando se exhibió un convenio de separación, Virginia Fábregas se convirtió en la primera mujer del siglo XX que obtuvo un acta de divorcio en México. En plena Revolución Mexicana, la actriz yautepequense se convirtió en una de las principales promotoras de la reforma carrancista del divorcio vincular, estrenando en Veracruz la obra Indisoluble, escrita por Marcelino Dávalos para convencer a la sociedad del divorcio como algo necesario.

Se pueden contar en miles las interpretaciones en cientos de obras de la dramaturgia nacional e internacional, entre ellas: Don Juan Tenorio, La Dolores, La Corregidora, Tierra baja, La Dama de las Camelias, Quo Vadis, Los Intereses Creados, Mamá, Bodas de Plata, Así es la Vida, Divorciémonos, El Príncipe Idiota, y Los Alzados. Sus actuaciones en el cine de Hollywood y de México se pueden apreciar en: La fruta amarga, La sangre manda, Abnegación, Una luz en mi camino, El rápido de las 9:15, y La casa de la zorra

Virginia Fábregas falleció a la edad de 79 años en la Ciudad de México el 17 de noviembre de 1950. El cortejo fúnebre en el Palacio de Bellas Artes, donde se dieron fue encabezado por el entonces comité de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), su presidente, Jorge Negrete, acompañado de Mario Moreno “Cantinflas”, Andrés Soler y su nieto Manolo Fábregas. Sus restos fueron inhumados en la Rotonda de las Personas Ilustres por orden del presidente Miguel Alemán Valdés. Es una de las seis mujeres que han recibido esta distinción, junto a la soprano Ángela Peralta, la pintora María Izquierdo, la feminista Amalia González y las escritoras Ema Godoy y Rosario castellanos. La Asociación Nacional de Actores (ANDA) institucionalizó la entrega de la Medalla Virginia Fábregas en su honor. Su nieto, Manolo Fábregas, y su bisnieto Rafael Sánchez Navarro, han sido acreedores al galardón.

Dos semanas después de su muerte, el 11 de diciembre de 1950, el gobierno del estado de Morelos decretó «Hija predilecta del estado de More los a la insigne y extinta artista morelense doña Virginia Fábregas». Para conmemorar la fecha de su muerte, quedó considerado como día luctuoso el 17 de noviembre de todos los años en el calendario oficial del estado de Morelos. El 27 de diciembre de ese mismo año su nombre quedó inscrito en letras de oro en el salón de sesiones del Congreso local.

Salve ilustrísima mujer, símbolo del arte y de la espiritualidad mexicana, honra y prez de la patria, tu memoria gran señora será imperecedera, querida y respetada. Salve en la Eternidad Virginia Fábregas.

Junto a Emiliano Zapata, por su vida apasionada y su obra apasionante Virginia Fábregas es una morelense universal cuyo legado cultural es excepcional y bien vale investigar y divulgar.

Imagen cortesía del autor

Gustavo Yitzaac Garibay