Si no comprendemos el alcance de estas luchas vamos a limitar nuestras metas propuestas. Vamos, el pleito casero que diario nos provocan los prianistas es corto y pobre. Esto no pertenece sólo a nuestro país. El gobierno mexicano actual se suma a los gobiernos anteriores llamados progresistas en tanto que rechazaron el neoliberalismo sin definirse como socialistas e inclinaron la balanza en favor de los más necesitados.

Brasil, que levantó, con Lula y Dilma Roussef, la esperanza continental, fue agraviado con un trastornado Bolsonaro instalado por la Derecha.

Bolivia, con Evo Morales y con Luis Arce recuperó el gobierno que volvió a perder de los fanáticos que provocaron el Golpe de Estado entrando a Palacio hincados Biblia en mano.

Ecuador, en manos de Noboa, un entreguista.

Paraguay, que destituyó a Fernando Lugo con infamias y votó contra Cuba.

Uruguay, a pesar del ejemplar Pepe Mujica, ahora en manos de la derecha.

Venezuela, que se defiende del imperialismo agresor y falaz.

Perú, con el profesor campesino Pedro Castillo destituido y encarcelado.

Argentina, con el infame Milei.

Chile, que se debate entre los reaccionarios nostálgicos de la dictadura asesina de Pinochet y Gabriel Boric.

Honduras, que parece recuperarse con Xiomara Castro del Golpe sufrido, para orientar su economía contra el Neoliberalismo.

No sólo es una lucha continental, es también Mundial. La Derecha reaccionaria está presente en España con los ultrafanáticos franquistas de VOX, fascistas y nazis que van a misa dominical y comulgan antes de depositar su desprecio a los pobres. Un diputado los encaró en el Congreso y, con toda claridad, les llamó Estercolero Moral.

Es la Derecha también presente en Israel masacrando a todo un pueblo en nombre de su Dios. En la Francia de mis personales consideraciones afectuosas y académicas, con Marine Le Pen señora racista. En Hungría y Polonia. No se diga en Alemania con jóvenes Pro-Nazis y en Italia…En nombre de Dios desprecian a los pobres, los marginan, los encarcelan, los explotan, los asesinan. Su fanatismo les impele a luchar contra el Comunismo del que no tienen la menor idea y contra el Indigenismo (!?). En nombre de su petulancia, su extrema vanidad y su arrogancia máscara de sus miedos, se creen poseedores de la única verdad.

Franceses y alemanes, españoles e italianos que provocaron una Guerra Civil y Dos Guerras Mundiales con millones de muertos, se atreven a llamarse civilizadores. Su imagen se viste de soberbia, acendrado racismo y exacerbada xenofobia. Su ínclita, cándida y excelsa estupidez les impide reconocer sus genocidios, sus masacres, su pillaje. Su Hipocresía escala sus perversiones. Presumen cinismo, desvergüenza e impudicia en los aparadores internacionales.

En nuestra América estos rufianes tienen sus corifeos y palafreneros. En Chile, siguen a Kast el pinochetista; en Bolivia, los ricachones de Santa Cruz de la Sierra no dudan en expresar su odio visceral a los aymaras; en Uruguay, su presidente agrede a Cuba y a Venezuela por órdenes del Imperialismo yanqui; en Perú, fujimoristas y diputados se oponen a las iniciativas en favor de los campesinos e indígenas; en Brasil, Bolsonaro perjudicó al pueblo y a la naturaleza. Argentina, Ecuador y El Salvador se entregan en manos del imperio.

Por supuesto aquí, en México, los panistas se arman de mentiras y calumnias y, se afanan como lamesuelas de los gachupines de VOX. Los priístas abandonan sus principios y son cómplices obedientes de sus jefes del Pan. Los perredistas no tienen vergüenza. Los frentes son muchos. Contra los medios masivos que siembran mentiras y falacias; contra los empresarios que ven perdidos sus privilegios y, por supuesto, contra el Imperialismo norteamericano que no ceja en su empeño de colonizar nuestra América entera.

Es lógico y evidente, absolutamente normal, que los Claudios X, los Salinas, los Azcárraga, los Copel, que ahora pagan impuestos, estén más que furiosos y no duerman bien. Sus rabias cotidianas se originan porque ya no pueden -ni podrán, esperemos- hacer negocios privados con nuestros bienes públicos: grandes extensiones de tierra entregadas a las mineras; luz, agua, petróleo, gas; costas, playas; oro, plata, níquel, litio…

Donald Trump es doblemente peligroso porque tiene poder y es un soberano pendejo, dice mi compadre. Y Doña Ethel, una viejecita llena de ternura y sapiencia afirma que, a causa de las decisiones económicas y sociales de este gobierno, estos derechosos pinchurrientos están haciendo chile con la cola.

Hugo Carbajal Aguilar