

Venezuela: una mirada académica y personal en diálogo con la profesora latinoamericanista Damellys López Heredia
(Primera de dos partes)
Fernanda Isabel Lara Manríquez
Como casi todos los fines de año, la profesora latinoamericanista Damellys López Heredia viajó a visitar a su familia en Venezuela. Y aunque desde el 2 de septiembre Estados Unidos de América había comenzado ataques militares a pequeñas lanchas en el caribe venezolano, y de cierta manera ya había coacción e incertidumbre en su población, los bombardeos de la madrugada del 3 de enero tomaron por sorpresa a la ciudadanía, pero la falta de respuesta del ejército bolivariano dejó muchas interrogantes. Tal como lo refirió Damellys en entrevista: “¿cómo es posible que bombardean el fuerte Tiuna (el principal fuerte militar del país) y no hay respuesta de los militares venezolanos? ¿dónde estaban las armas del ejército venezolano? ¿dónde estaban las armas rusas que se tienen en Venezuela? no hay nada claro, ni el número de muertos, ni la falta de respuesta del ejército bolivariano”.
Damellys llegó a México desde Venezuela hace ya varias décadas, su mudanza a este país se debió a su deseo de estudiar una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM, se había enamorado ya del análisis político y social de la Abya Yala cuando realizaba los estudios de su otra maestría en Venezuela, donde también había terminado su licenciatura en Pedagogía. A México la traería también el amor.
Fue precisamente en la UNAM donde quien escribe esta columna conoció a Damellys, y ahí surgiría también un enamoramiento propio que me llevaría a estudiar un doctorado en estudios del desarrollo enfocado en América Latina. El primer acercamiento fue en la asignatura “Introducción al conocimiento de América Latina y el Caribe” en la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Desde la primera clase fue abrumadora la cantidad de lecturas asignadas por Damellys (todavía las guardo y ocupan una cuarta parte de un librero), el deseo de saber más de todo lo que ella hablaba en clase era desbordante, su pasión por diversos procesos latinoamericanos era contagiosa. Ese deseo me llevó a hacer mi servicio social bajo su tutela en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) en dicha facultad.
Damellys fue Secretara Académica del CELA por un largo periodo, al tiempo que impartía sus clases y editaba la Revista de Estudios Latinoamericanos. La labor del CELA es digna de difundirse, es un centro de investigación social que fue creado por Pablo González Casanova, padre de la sociología mexicana y ex rector de la UNAM, creador del sistema universitario abierto y a distancia de esta casa de estudios, sin el cual muchos estudiantes de clase trabajadora no habrían imaginado estudiar una licenciatura.
Fue bajo la coordinación del CELA a cargo de Ruy Mauro Marini, teórico latinoamericanista de alto prestigio y múltiples aportaciones al pensamiento social latinoamericano, que Damellys se sumó a un proyecto para la edición de las antologías más ambiciosas sobre estas líneas de investigación. Ahí, la perspectiva crítica y analítica de Damellys terminó de formarse en un CELA que tuvo su mayor auge e importancia en toda la región por la gran cantidad de intelectuales de izquierda que albergó luego de sus respectivos exilios y persecuciones políticas derivadas de sus pensamientos críticos a las diversas dictaduras militares de los setenta de distintos países del cono sur.
En el mismo periodo en el que Damellys se formaba académicamente y formaba a muchos otros (entre esos, quien escribe estas líneas), Venezuela configuraba el más grande movimiento político del siglo, tomando como estandarte a Simón Bolívar, aquel libertador de América de mediados del siglo XIX cuya invención de la moneda americana, el amero, sería después plagiada (como tantas otras ideas y teorías) por los europeos, creando su propia moneda de comunidad europea, el euro (sí, ¿creían que había sido idea de los europeos? Pues no, así como roban plata, así como roban oro, así como roban petróleo, extraen y despojan todo lo que puede generarles plusvalía a ellos y miseria a otros, así plagiaron también un modelo de organización política y económica subcontinental-regional de países).
Mientras el Movimiento Revolucionario Bolivariano avanzaba, la opinión pública y las familias se dividían, como ahora con la autonombrada 4T (sólo que a este proceso no le veo lo revolucionario, sólo lo performativo, allá también tienen “fifís”, les dicen “escuálidos” y también “chairos”, les dicen “tierrudos”). En fin, Damellys se encontraba dividida entre su familia, que no es chavista, su propio ser, y su centro de trabajo rodeado de intelectuales de izquierda que esperarían de ella una aceptación constante al chavismo, por ello había decidido no hablar del tema, o incluso no participar en eventos académicos relacionados con el análisis del proceso venezolano. Pero no podría escapar más de hablar del tema después de lo ocurrido el 3 de enero, y a pesar de la falta de la aprobación familiar, Damellys revivió su episteme crítica latinoamericanista para hablar de su propio país.
Y es que la opacidad o el festejo no caben cuando del 2 de septiembre al 31 de diciembre del 2025 se registraron 35 ataques y 123 muertos debido a ejecuciones extrajudiciales ilegales cuando Donald Trump decidió bombardear personas cuyo origen es desconocido so pretexto de su guerra contra el narcotráfico, misma que no existiría en ninguna parte del globo si sus ciudadanos no fueran una sociedad con una personalidad colectiva adictiva.
Desafortunadamente no son la única sociedad así, comparten consumo global de drogas con la mayoría de la población del norte global, estas sociedades reproducen un sistema histórico de despojo y, por si fuera poco, sus desequilibrios psicosociales que los llevan al excesivo consumo de drogas crean desgracia y violencia en los países del Sur Global, a partir de los cuales han afianzado sus respectivas riquezas desde el siglo XVI a la actualidad.
Y es que parece que no hay quién frene a Trump pues EE. UU. es una sociedad conflictiva, rota, desgarrada, ignorante y adicta, aunque seguimos soñando en la existencia de ciertas personalidades excepcionales que no estén de acuerdo con las acciones de su líder genocida, pedófilo y esquizofrénico. Pero no sabemos si esas excepciones logren frenarlo, la Organización de las Naciones Unidas, claramente no lo va a ser, queda claro que no trabaja para la paz, sino para Trump. Como los ataques que iniciaron en septiembre del 2025 no vieron ningún freno internacional, donde parece ya no existir la mínima ley ni el mínimo derecho, y luego de coaccionar las elecciones argentinas también impunemente, Trump siguió con su avanzada libremente y tuvo, como lo señaló Damellys, muchos meses para preparar ese ataque, entre espionaje y pruebas de tiro; muchos millones de personas alrededor del mundo decidimos voltear nuestra mirada y no hacer nada. Ya nos hemos convertido en la ciudadanía del mundo que no hace nada, así nos estén matando en nuestras narices, no falta uno que otro extraviado de la realidad que anda por ahí festejando la invasión yanqui en tierras y aguas caribeñas, transgrediendo la soberanía, la democracia y el derecho internacional.
Hacía más de un siglo que Venezuela no recibía ningún ataque militar por parte de otro país cuando entre 1902 y 1903 vivieron un bloqueo naval con bombardeos por parte de Reino Unido, Alemania e Italia sobre puertos venezolanos. Antes, no había vivido ningún otro en más de un siglo cuando en 1743 Gran Bretaña bombardeó Puerto Cabello en el contexto de la guerra europea en el Caribe.
Los días posteriores al bombardeo del 3 de enero de este año la población venezolana los vivió con miedo y con sobriedad, según recuerda Damellys, conforme lo que ella vio en Barquisimeto. Lo que más se repetía era “resguárdense, no salgan […] Fue muy especial porque a mí lo que me sorprendía era que nadie decía nada, ninguna amiga de mi mamá llamó […] yo puse la televisión desde las 7:30 a.m. hasta las 12 a.m., se exigía fe de vida de Maduro, pero en Barquisimeto parecía toque de queda, no había nadie en las calles, ni una marcha”.
Conforme la perspectiva de Damellys, era una construcción colectiva de cierta “mentalidad de guerra”, gente haciendo colas para comprar pan y agua, diciendo que había que evitar pasar por los cuarteles y, de encontrarse a la guardia nacional, mejor no decir nada, un clima de incertidumbre, miedo y mayor división política. Miedo incluso a encontrarse con los “colectivos”, grupos de paramilitares armados que trabajan en la defensa del chavismo, y de los cuales se han construido opiniones contrarias.
En la siguiente entrega profundizaré en más aspectos sobre Venezuela, AL y la reconfiguración del desorden mundial. Sobre todo, del interés yanqui en dicho país literalmente por ser su mina, aunque no solo de oro y de petróleo, sino de otros minerales que pueden afianzar el liderazgo tecnológico y nuclear de EE. UU., también en el sector de la Inteligencia Artificial en la era donde ésta parece dominarlo todo.

Bandera de Venezuela. Licencia: Creative Commons.

Simón Bolívar. Licencia: Creative Commons.

