Noviembre, día de muertos y la vuelta del machismo zombi

Fernanda Isabel Lara Manríquez

En lo que va del mes, México ha estado ocupado en recordar a sus muertos y en evocar las diversas tradiciones relacionadas con estas fechas. Un muerto que se ha levantado con mucha fuerza, como zombi, es el del machismo. Este zombi da sus últimas patadas de ahogado, como cuando a una cucaracha se le echa insecticida y da sus estertores finales de vida. De igual manera, como zombi, vuelve de la muerte para recordar aquello que le hizo perder la vida: violencia sexual, discursos lascivos y burlas sobre un género que ha sobrevivido a tantos siglos de opresión, agresividad, denostaciones y plagios. A escasos catorce días transcurridos del mes de noviembre tenemos cuatro momentos que nos recuerdan que las luchas feministas deben radicalizarse y cohesionarse aún más, recordemos aquí las agresiones de Taibo II, el acoso sexual a Claudia Sheinbaum, las agresiones a Fátima Bosch y, finalmente, las niñas víctimas de abuso sexual de Ricardo “R”, entrenador de gimnastas en Tamaulipas.

Pareciera que ese fantasma del machismo realmente volvió indignado del Mictlán. Empezamos nuestro mes con los comentarios machistas vertidos en la conferencia mañanera por Paco Ignacio Taibo II en los cuales relacionaba una escritura “horrible”, “asquerosa” con las autoras de género femenino. Sus comentarios son en sí mismos graves por el hecho de ser emitidos por un hombre que ejerce un cargo público, de poder y vinculado con la cultura, pero es más alarmante aún la impunidad que desde el gobierno federal se le otorga en un periodo presidencial a cargo de una mujer que lo único que hizo al escucharle fue reírse. La burla podría parecer muy inocente, sin embargo, en la risa hacia un chiste machista se oculta la complicidad y la opacidad hacia un discurso de odio hacia las mujeres en uno de los países con más altas tasas de feminicidios alrededor del mundo.

A pocos días de esa “risita” de complicidad con el machismo, vimos otro acto que al inicio también provocó una sonrisa de camaradería con el zombi que nos ocupa en estos párrafos. La presidenta Claudia Sheinbaum fue acosada sexualmente en la calle por un sujeto ebrio que presuntamente continuaría su ruta de acoso en el centro histórico capitalino para después ser detenido luego de que Claudia decidiera denunciar, pero antes de ello también nos regaló una sonrisa cómplice, ¿por qué reímos como sociedad cuando vemos o vivimos diversas violencias hacia las mujeres? En esas violencias también van incluidos chistes sobre características físicas de las mujeres, sobre nuestras capacidades, nuestras emociones, nuestras reacciones, nuestra forma de vestir, manejar, caminar, pensar, sentir y actuar, todo ello producto de esta sociedad patriarcal.

Fátima Bosch. Licencia de la fotografía: Creative Commons.

Desde la opinión pública incluso hay quienes afirman que el acoso sexual callejero que vivió Sheinbaum es un acto político de invención para distraer de la discusión pública el asesinato del expresidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, sin embargo ¿no ocurre esto cada vez que una mujer vive una agresión sexual o algún tipo de violencia de género? Todas nosotras lo sabemos muy bien, tanto que muy frecuentemente decidimos callar para no sufrir una revictimización en donde no se nos crea, o se justifique la violencia que vivimos en alguna acción cometida por nosotras como víctimas de ese machismo que nos persigue desde el nacimiento.

“Como haiga sido”, diría el deleznable Calderón, sucedido o no el acto de violencia sexual hacia Claudia Sheinbaum, gracias a ello se vuelve a poner en el centro de la discusión, y supuestamente, de las acciones gubernamentales, la emergencia por erradicar al zombi machista, lo cual es urgente y sumamente necesario para que todas lleguemos con Sheinbaum, porque varias que hemos vivido violencia sexual y diversas agresiones de género tenemos a los perpetuadores impunes en nuestras familias, en nuestros centros de trabajo, en nuestros lugares de esparcimiento, en las escuelas, en nuestros vecindarios, en nuestros hogares y a veces, hasta en nuestros gimnasios y en los gimnasios de boxeo donde seríamos más fuertes y tendríamos incluso la capacidad de defendernos. Pero es que la presión patriarcal y machista hacia quienes demandamos equidad de género y respeto básico es tanta que a veces logra callarnos y hasta desplazarnos de nuestros espacios que tanto trabajo nos ha costado conquistar, y que sí tuviéramos pene sería definitivamente más sencillo ganar, nos juzgarían por nuestros actos y no por nuestro género, qué lindo se ha de sentir “poder ser”, ser y ya, libremente sin el ojo supervisor o violador del machismo zombi.

Gimnasio Siglo XXI, Tamaulipas.

Algunos días después de la ofensa sexual que vivió Sheinbaum, ocurrió la humillación pública hacia Fátima Bosch, la reina de belleza mexicana, y es que, ¿cómo se atreve una mujer a ser inteligente, rebelde y además bella? No es posible según los constructos sociales machistas, si eres mujer, sólo puedes ser bella y si eres bella no puedes ser irreverente ante la autoridad que te oprime. Pero ¿qué es ser bella y quién lo decide? ¿cómo nos oprime tener que cumplir con todas las exigencias del ser mujer? ¿quién decide cómo debemos ser mujeres? Sólo nosotras, queridas lectoras, sólo nosotras, y deberemos decidirlo libremente conforme nuestras propias visiones de vida, ahí está nuestra transformación.

A Fátima le dijeron: “México, ¿estás ahí? Escuché que no vas a apoyar todo sobre Tailandia, ¿es verdad?”, “Si sigues las órdenes de tu director nacional eres una tonta” y finalmente “Sigo hablándoles a todos, ¿porque sigues parada hablándome a mí?”. Estas frases ocultan un pensamiento colectivo machista bajo el cual las mujeres no podemos expresarnos sin el permiso de un hombre, e insinúa que una mujer es tonta y que debe seguir instrucciones y nada más.

Y, finalmente, cerramos este texto recordando el cuarto ataque brutal hacia nuestro género, hablemos del pedófilo en serie “Ricardo R”, entrenador de niñas gimnastas en el gimnasio Siglo XXI en Tamaulipas, cuyas violaciones iniciaron desde 2005 y a 20 años sigue la lucha por acceder a la justicia. Es gracias al testimonio de una de sus primeras víctimas que ahora se sabe que la violencia sexual era la más grave pero no la única forma de violencias que ejercía, además las empujaba, les gritaba, las golpeaba y las insultaba, todas niñas de entre 10 a 15 años. Luego de una larga lucha de las madres de las víctimas fue finalmente aprendido, pero ya siendo públicos sus abusos sexuales, estuvo libre por un año, la ineptitud del estado para atención a víctimas y persecución de crímenes sexuales le permitió estar impune por un año, perpetrando otras agresiones sexuales a niñas.

El abusador sexual en serie lleva cerca de un año detenido, es un año en el que las víctimas no reciben justicia pues el caso sigue detenido “por exceso de trabajo” de la fiscalía, recemos porque la agresión sexual que vivió nuestra presidenta llegue a representar justicia para las niñas que fueron violadas por Ricardo “R” y que ahora son ya mujeres adultas, recemos porque lleguemos todas y porque la justicia sea algo a lo que podamos aspirar todas, una justicia que nos permita denunciar sin ser criminalizadas, y que nuestras denuncias eviten que otras vivan las violencias que hemos vivido. Mi mayor deseo es que en México no tengamos que esperar a ser presidentas para que nuestros abusadores sexuales paguen sus condenas y sean encerrados como los monstruos que son para que no puedan seguir violando y asesinando mujeres impunemente, Claudia fue informada desde septiembre de este año sobre el caso de este pedófilo de Tamaulipas, ¿qué ha hecho el gobierno federal al respecto?

La Jornada Morelos