Al perro más sarnoso se le suben las pulgas: Etnografía de un proceso de contratación fraudulento

Fernanda Isabel Lara Manríquez

“Las mujeres son bien pendejas”, “los millennials no sirven para nada”, “ustedes son una generación de cristal”, “apaguen sus celulares”, “contesten, ¿estoy sólo en la sala?”, “a ver bonita, ayúdame, pasa al frente”, “de ahora en adelante, eres mi novia”, “no eres muy lista ¿verdad?”. Éstos y un sinfín de insultos más se reciben en estos procesos de contratación que surgen de oportunidades laborales fraudulentas donde ocurre un lavado de cerebro que oscila entre la humillación y la alabanza, provocando una montaña rusa de emociones bajo la cual mexicanas y mexicanos desesperados en la búsqueda de empleo terminan siendo víctimas de una estafa.

La tragicomedia inicia con el avistamiento de una vacante de empleo como la que se rescata en la primera imagen. El nombre de la empresa cambia constantemente, puede ser “Visio Empresarial”, “Excelencia Operativa” o “Fikarza”; entre otras. A veces la vacante es en Ciudad de México, otras tantas en Guanajuato, Hidalgo o en Estado de México. La “vacante” promete un horario de medio tiempo desde casa, con un salario de 10 mil pesos mexicanos mensuales. Se piden muy pocos requisitos, sólo contar con bachillerato, ser menor de 30 años, y por supuesto, no es necesario contar con ninguna experiencia previa.

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Captura de pantalla de una de las vacantes fraudulentas identificadas. Disponible en https://www.occ.com.mx/empleos/de-pasante-de-pedagogia/

Es una oferta que pocos pueden rechazar, incluso puede plantearse como la oportunidad de un segundo empleo. Muchas personas postulan y casi todos son llamados a entrevista, claro, porque es estafa. El primer contacto ocurre después de la postulación vía OCC o cualquiera otra plataforma de búsqueda de empleo, este primer contacto se da por WhatsApp, donde una “licenciada” solicita al candidato presentarse en sus oficinas localizadas en Avenida Chapultepec no. 57 Col. Centro en Ciudad de México. Es un edificio que parece haber sobrevivido a duras penas a los diversos sismos de la ciudad, viejo, con escaleras ultra estrechas y un elevador antiguo que no se usa.

Al llegar, se puede percibir una oficina sumamente improvisada y hasta con el olor aún a pintura fresca, como si recién se hubiesen instalado en el lugar. Una vez en la oficina recibe otra “licenciada” diferente a la que contactó al candidato. Vale la pena mencionar la vestimenta surrealista que ocupan quienes aparentemente ahí laboran, recuerdan al zorro y al gato que interceptan a Pinocho antes de entrar a la escuela, quien se hace llamar Sharon Bello portaba un traje naranja chillón que parecía recién salido del ropero del mundo de Disney. Nada de malo en ello, pero es que todo el escenario embeleco y sus personajes son dignos de descripción.

Bueno, una vez en entrevista la persona que recibe al candidato se encarga de hacer la oferta aún más tentadora, refiere un trabajo de lunes a viernes, de cinco horas diarias, ya sea desde casa, en formato híbrido o directo en oficina, según lo elija el candidato. Adicionalmente la posibilidad de ganar bonos de productividad, todo lo que se tiene que hacer: analizar personal, captar nuevos talentos, evaluación de candidatos, y generación de archivos digitales y/o físicos, es decir, funciones relacionadas con el área de RRHH. Desde ahí ya no corresponde con la vacante de “Pasante de Pedagogía”.

Después de la entrevista, se cita al candidato a acudir a una evaluación psicométrica, una vez ahí es enviado a un salón, sin ventilación, con sillas duras por más de dos horas y sin poder moverse, y empieza a recibir una serie de discursos “de superación personal” mediante un lenguaje pasivo agresivo, es un psicométrico “grupal”.

Pasando esa etapa se cita a los candidatos que tuvieron “la fortuna” de seguir en el proceso a acudir a una “actualización de cinco días”, en la cual supuestamente se recibirá una capacitación sobre las funciones del empleo, así como el beneficio de un coacheo de “superación” conducido por puros hombres mediante un discurso constantemente misógino y de menosprecio a todos, pero específicamente a las mujeres y a las personas que cuentan con un título universitario, pues se vende el discurso que los que triunfan no estudian, y ahí es el lugar para triunfar. Una vez más, la vestimenta de los sujetos es hilarante pues es el tipo de ropa que definitivamente no utilizaría alguien que gana el dinero que prometen a los candidatos que ganarán, usan anillos gigantes, trajes que brillan y corbatas caricaturescas.

Durante “la actualización” comienzan a lavarle el cerebro a los asistentes, refiriendo que todas las plazas tienen un costo y que hasta en el IMSS las venden, bajo ese discurso les piden a los candidatos que compren jabón líquido para los cursos de primeros auxilios de los días siguientes, y también piden la cantidad de 500 pesos para seguir en el proceso de contratación.

Ahí se empiezan a eliminar los candidatos que no resultan tan ingenuos, pero muchos otros siguen y se les pide incluso comprar perfumes, lencería, y otros enseres de aseo personal. Evidentemente, la oferta laboral nunca llega, ¿razón social de la empresa? “New Business Vision”, ¿domicilio fiscal? Balderas 37, ¿la Secretaría del Trabajo o alguna autoridad del Estado? Bien gracias, dando discursos, simulando un cambio mientras muchos mexicanos y mexicanas no tienen empleo y están en riesgo de fraude ante la desoladora necesidad de tener un ingreso. Este fraude tiene más de 20 años de existir con impunidad en el país de “Nunca Jamás” donde reina la anomia.

Imagen del edificio donde se recluta a candidatos a una oferta laboral para defraudarlos. Edificio localizado en Av. Chapultepec No. 57, Col. Centro, Ciudad de México.

La Jornada Morelos