Rosario Freixas[1]

En México, la educación superior ya no se limita al modelo presencial. Cada vez más estudiantes optan por estudiar a distancia, una modalidad que ha crecido con rapidez y que muestra un dato interesante: son las mujeres quienes más la están aprovechando.

Las cifras lo confirman. En las universidades presenciales, la diferencia entre mujeres y hombres pasó de 2.3% en 2019 a 6.7% en 2023. Pero en la educación a distancia la brecha es aún mayor: en 2019 había 8.8% más mujeres que hombres y, para 2023, la diferencia subió a 12.4%. Esto significa que, mientras los hombres se mantienen o disminuyen en estos programas, las mujeres siguen aumentando su participación.

¿Por qué ocurre esto? Uno de los factores principales es la desigualdad en la distribución de tareas del hogar y de cuidado, que recaen mayoritariamente en ellas. Estas responsabilidades dificultan asistir a clases con horarios fijos, por lo que los programas flexibles en línea resultan una opción más realista.

Otro elemento es el mercado laboral. Muchas mujeres enfrentan empleos mal pagados, sin seguridad social ni horarios estables. Bajo esas condiciones, continuar estudiando de manera presencial se vuelve complicado, mientras que la educación a distancia representa una oportunidad más viable y compatible con sus rutinas.

A lo anterior se suma un cambio importante: el creciente acceso de las mujeres a la tecnología. En 2023, por primera vez, el porcentaje de usuarias de internet en México superó al de los hombres, lo que les abre la puerta a nuevas formas de aprendizaje y participación en la educación digital.

En resumen, el aumento de mujeres en la educación a distancia responde a una combinación de factores: desigualdad en el hogar, condiciones laborales precarias y mayor dominio tecnológico. Entender estas razones es clave para impulsar políticas que no solo mejoren la equidad en la educación, sino también en el trabajo y el acceso digital, de modo que las mujeres puedan seguir ampliando sus oportunidades de desarrollo.

Imagen cortesía de la autora

  1. Profesora-Investigadora de la UNAM y colaboradora en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Medio Ambiente y Sociedad (CIMMAS)

La Jornada Morelos