Metl y Octli; el Maguey y el Pulque

(Metl ihuan octli)

Sergio Villalobos Guzmán*

El Maguey (Metl) fue antiguamente una planta de gran valor para los habitantes de Mesoamérica, planta importante en la estructura de su cultura y su sociedad y un símbolo de identidad de los pueblos originarios. Del Maguey obtenían diferentes beneficios entre ellos la bebida de los dioses, la bebida – medicinal, el líquido sacrificial, la leche de Mayahuel, el pulque.

Algunos usos y propiedades del maguey que dan cuenta de su riqueza y de su magia las señalamos enseguida: Con esta planta se hace vinagre, miel, arrope, aceite, hilo, aguja, sogas azúcar y el vino blanco. Los antiguos pobladores del altiplano cocían o asaban las pencas y el sumo caliente se colocaba en heridas y llagas, las pencas secas se utilizaban como leña y la ceniza la transformaban en lejía, las pencas recién cortadas se podían utilizar como tejas de las casas y talladas en la espalda ayudaban al dolor de aquel que había sido azotado por alguna falta. Las raíces gruesas eran utilizadas como alimento y también extraían de ellas el cordel utilizado para coser las mantas llamadas chalcaayatl. El uso del maguey en la medicina también era de gran importancia, para este fin recurrían al Maguey llamado tlacametl (hombre-maguey) del cual obtenían un pulque que al mezclarse con plantas y semillas curaba ciertas enfermedades.

En cuanto a la bebida que conocemos como pulque, octli es el nombre mexica, el cual sufrió una alteración por parte de los conquistadores, la cual se cree surge del nombre que le daban los antiguos al pulque que se encontraba ya descompuesto (su frescura duraba de 24 a 48 horas máximo) y que era llamado octli poliuhqui. Su alteración por parte de los españoles dio como origen la palabra pulque.

Durante estos tiempos era considerado “bebida de Dioses”, elixir sagrado que se bebía para entrar en comunicación con las deidades. Era bebido con respeto por la clase gobernante en ceremonias religiosas relacionadas con el culto a sus dioses y la fertilidad de la tierra. En estos ritos también realizaban sacrificios humanos; el sacerdote bebía de la sangre del maguey y los dioses de la sangre del hombre, por eso se consideró una bebida ritual-sacrificial.

De entre las leyendas que existen en cuanto a cómo los antiguos descubrieron este elixir de los dioses, destaca la contada por los otomíes, de la cual cuentan que dicha bebida ha existido desde que el tlacuache mordió el maguey y les dio el regalo a los hombres. Lo anterior puede ser indicativo de que al contemplar lo que naturalmente el tlacuache realizaba al producir orificios en la planta y que muy probablemente les permitió encontrar un acumulamiento de savia con una fermentación espontanea, fue que nuestros ancestros aprendieron a sacar el neutli o aguamiel.

Como ya se ha dijo anteriormente, el octli era considerada una bebida religiosa. Al ser una bebida que permitía la comunicación con los dioses, no se bebía en cualquier momento y no cualquiera podía consumirlo y mucho menos en exceso. La embriaguez ritual que producía era llamada tlahuana.

Los grandes sacerdotes no veían con buenos ojos que el hombre común, aquel que no tenía control sobre sus pasiones, bebiera de un elixir divino, ya que la embriagues descontrolada de sus pobladores mancharía la grandeza de su pueblo e incluso podría llevarlos a la decadencia de su raza. Por lo anterior los mexicas tenían penas muy fuertes para quienes se propasarán en su consumo. Como primera advertencia eran humillados públicamente siendo rapados y perdiendo su dignidad social y como ellos no daban tres oportunidades, en la segunda ocasión el castigo era la muerte.

Solo aquellos que habiendo procreado una familia y cumplido con todas las responsabilidades sociales dictadas en aquellos tiempos, podían disfrutar de la gran recompensa por haber llevado una vida responsable y de trabajo. Estos afortunados eran los adultos mayores, pobladores de más de 50 años, que por el simple hecho de llegar a una edad adulta eran admirados y respetados, ellos podían beber Octli sin medida.

Ome Tochtli y Tepoztécatl. Códice Magliabecchi

*Ing. Sergio Villalobos Guzmán. Tlayecanqui de Energías Renovables, Gubernatura Superior Indígena.

La Jornada Morelos