

Los pueblos originarios y el reconocimiento español de las injusticias de la conquista
El pasado 31 de octubre de 2025, en el marco de la inauguración de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, en Madrid, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España, José Manuel Albares, pronunció un discurso en el que reconocía de manera explícita que la conquista española en México causó “dolor e injusticia hacia los pueblos originarios”. Hizo un reconocimiento histórico señalando que tales dolores e injusticias no se pueden negar ni olvidar.
El gesto se ha disputado como una narrativa que se origina como réplica a la petición de perdón por la conquista española que en 2019 el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo al gobierno de España. Este último rechazó la idea argumentando que resultaba un sinsentido juzgar hechos históricos del siglo XVI con parámetros contemporáneos.
El discurso de Albares, según los medios, representaría un cambio de tono respecto a la política española sobre su historia colonial en América, al sugerir que la historia compartida exigiría un camino común de reconciliación y justicia. Sin embargo, algunas de las críticas señalan que no constituye una postura oficial del gobierno español y que, al no serlo, no compromete a acciones concretas en términos de reparación histórica. Sería solo un acto de oportunismo mediático sin cambios estructurales reales.
Por su parte, el gobierno federal mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, calificó el suceso como un primer paso relevante para reconocer una realidad histórica que podría engrandecer al gobierno español.

No obstante los oportunismos mediáticos y de legitimación que para ambos gobiernos puede representar ese suceso, la situación puede servir para insistir en la reflexión sobre el colonialismo histórico y sus efectos que siguen configurando la realidad de los países colonizadores y colonizados (con sus formas de colonialismo interno). Permite seguir señalando e interpelando la legitimidad de cualquier Estado nación de apropiarse de la memoria histórica de los pueblos violentados y de sus resistencias frente a la continuidad de esas mismas violencias históricas. Por una parte, el gobierno español intensifica cada vez más sus medidas políticas en contra de las migraciones africanas, muchas de las cuales tienen origen en los efectos del colonialismo europeo sobre ese continente; por otra, el gobierno mexicano arremete, de manera fáctica, contra las formas de organización social, cultural y política autonómicas, así como con la apertura y respaldo de procedimientos de despojo territorial.
Reconocer el pasado es importante, pero no suficiente. Sin acciones concretas, las palabras se vuelven monumentos vacíos: administran la culpa pero no transforman la estructura que la genera. Los pueblos originarios no necesitan discursos que los nombren, sino políticas que garanticen vida, territorio, autonomía y dignidad. La justicia histórica no será producto de la cortesía diplomática entre Estados, sino de la memoria activa y la resistencia presente de quienes siguen habitando el lado oscuro de la conquista.
*Post Doctor en Antropología por la U.N.A.M.

Exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino”.
Fundación Casa de México en España.
https://www.casademexico.es/exposicion/la-mitad-del-mundo-la-mujer-en-el-mexico-indigena/

