

Feria del Libro y Editores en Lenguas Indígenas
Salvador Reyes Equiguas*
Del 10 al 12 de octubre próximos pasado se celebró en las instalaciones de la Biblioteca Nacional, la Feria de Libro y Editores en Lenguas Indígenas, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM (que administra la Biblioteca Nacional), la organización Pluralidad Indígena AC y la Editorial Resistencia. En el patio de la Biblioteca Nacional se instalaron mesas en las que las editoriales que participaron ofrecieron sus catálogos en lenguas nacionales, incluyendo publicaciones de diversos géneros como poesía y cuentos, manuales de lenguas, monografías, materiales didácticos, juegos y productos promocionales. Participaron en la Feria los siguientes sellos editoriales independientes: Resistencia, Pluralia, Magenta, Oralibrura, Ce Acatl, Atoltecayotl, Academia de la Lengua y Cultura Náhuatl, la Asamblea de Migrantes Indígenas de la Ciudad de México, Pluralidad Indígena y por parte de instituciones públicas, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, la Universidad Veracruzana, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y la Secretaría de Educación Pública, las dos últimas distribuyeron de forma gratuita sus publicaciones, mismas que fueron recibidas con entusiasmo por los asistentes.
A la par de la oferta libresca, la Feria incluyó un rico programa de actividades como lecturas de autores, talleres de lengua y autogestión editorial, mesas de análisis, conversatorios y conferencias. En su conjunto, estas actividades se caracterizaron por la participación directa de los autores, quienes en propia voz compartieron sus experiencias en su autodescubrimiento como escritores en lenguas indígenas, además de ampliar sus relatos a sus actividades docentes, a la elaboración de sus propios materiales e incluso a la autogestión editorial. Dicho de otra forma, los participantes en las actividades hablaron desde el seno de las comunidades que de diversas formas representaba cada autor. El doctor Juan Carlos Reyes Gómez, rector de la Universidad de las Lenguas Indígenas y de filiación ayöök, en la conferencia inaugural a su cargo, alertó sobre la situación de riesgo de las lenguas indígenas y demostró a partir de reflexiones históricas, que las lenguas nacionales —que antaño contaron con sus propios sistemas de escritura—, hoy en día no pueden ser leídas y escritas por la mayoría de sus hablantes y por ello, mantenerlas vivas es una forma de resistencia cultural que brega contrasentido de la discriminación e intolerancia cultural. Escritores consagrados como la ñuu savi Celerina Sánchez, el maya Jorge Cocom Pech, el binnizá Francisco de la Cruz y el nahua Santos De la Cruz dotaron a la Feria de un tono de sabiduría y rigor en sus análisis. Con sus voces profundas y cargadas de autoridad, cada uno de ellos leyó fragmentos de su obra, desplegando juicios críticos sobre la creación literaria y su función social en sus respectivas biografías. A la par, un grupo nutrido de escritores jóvenes, pujantes y talentosísimos, exhibieron las formas en las que la palabra ancestral de los pueblos indígenas se está renovando sin olvidar su legado. Julio César Torres Cantú (me´phaa), Dewy Scarllet Anastacio (Xuta Énná ), Óscar Martínez (ayuuk), Sebastián Guzmán Luna (tseltal), Lucelia Tapia (binnizá), Brenda Bonifacio Pasión (tutunacú) y Reyna Gómez (tsotsil), deleitaron al público con la lectura de sus poemas valientes, cargados de las voces de sus abuelos y simultáneamente, representando a los nuevos actores de una compleja realidad social que agrega nuevas problemáticas a las ya añejas y que de una forma u otra, han sido motivo de las letras indígenas en su conjunto. La participación de los propios hablantes en la Feria incluyó las pertinentes conferencias del maestro Martín Martínez Disciplina que expuso que le enseñanza del ñhañä del Valle del Mezquital ha sido exitosa cuando además de recurrir a la lectoescritura, se echa mano de la oralidad y musicalidad, estrategia especialmente eficaz entre las infancias. Por su parte, el maestro Martín Rodríguez, ayöök, de Pluralidad Indígena, hizo un recuento puntual del tratamiento legal que el estado mexicano ha dado a las lenguas indígenas, en una larga lucha histórica que ahora las reconoce como nacionales, pero aún insuficiente para su fomento y perduración.
Por otra parte, los editores, los académicos y las instituciones tuvieron también presencia en el evento, aunque de forma más discreta que la de los autores hablantes. En sus intervenciones, estos sectores interactuaron para reflexionar sobre la historia moderna de este nicho editorial, recogiendo las aportaciones de profesionales como ilustradores y formadores, de lingüistas cuyas aportaciones científicas han dado luz sobre aspectos de la fonología y su representación ortográfica y editores profesionales que marcaron rutas que aún hoy siguen vigentes, como Elisa Ramírez Castañeda.
Una mesa de especial intercambio de pareceres ocurrió con los representantes de las instituciones de producir libros en lenguas indígenas para promover su uso y revitalización, más allá del acto del registro. Los polos del debate se determinaron en función de la eficacia de las políticas públicas en la promoción de las lenguas y su trascendencia en la educación bilingüe. Un parámetro para normar criterio al respecto lo dio la lingüista brasileña María Luisa de Andrade, que expuso las formas en que las lenguas indígenas brasileñas (más numerosas que las mexicanas), reciben fomento editorial. Un tema recurrente en distintas mesas fue el carácter bilingüe (incluso trilingüe) de las ediciones de las letras indígenas, pues los distintos grupos lingüísticos lo requieren para interactuar y ser conocidos por el mundo mestizo, con el que coexiste y convive pretendiendo la anhelada tolerancia a la diversidad.

La Feria cerró con la intervención del grupo musical Los Ñarros, de la Universidad e las Lenguas Indígenas de México, conformado por cuatro alumnos quienes ejecutan su arte musical en cuatro lenguas, correspondientes a los orígenes de sus miembros .
Haciendo un breve balance, se puede afirmar que esta primera edición de la Feria del Libro y Editores en Lenguas Indígenas fue un concierto polifónico, al que aún se deben sumar muchas otras lenguas nacionales, especialmente aquellas que se hablan en regiones distantes del centro del país, como el raramuli y wixarika, entre otras. A pesar de esta carencia, esta primera edición permitió reconocer a los propios protagonistas del mundo editorial en lenguas indígenas su situación actual, los retos que deben afrontar y el impacto de su actividad, en primera instancia entre los propios hablantes y en segundo término entre los lectores. A manera de conclusión, se afirmó que para sobrevivir, las lenguas requieren de la comunicación escrita, auspiciada y respaldada ineludiblemente por el Estado y que irónicamente, las lenguas se siguen hablando a pesar del propio Estado.
*Investigador del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM

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