

Tonelhuayo
(Nuestra raíz)
El cierre del quinto sol: el anuncio de un nuevo amanecer
(In ynicmacuilli tonatiuh tlamiliztli. Yancuic tlahuizcalehua tenemachitiliztli)
Manuel P Gómez Vázquez (Mixcóatl Mikistónal)*
Panolti Niknehuan (Hola mis hermanos):

Por siglos, los pueblos del Anáhuac han resguardado el conocimiento de los ciclos del Sol. En sus códices, cantos y ceremonias vive la memoria de los cinco soles, las eras que ha atravesado la humanidad desde su nacimiento hasta su caída, y de nuevo hasta su renacer. Hoy, ese conocimiento vuelve a brillar. Hoy, los sabios del Anáhuac anuncian: estamos presenciando el cierre del Quinto Sol.
El Quinto Sol, o Nahui Ollin, es el tiempo que nos ha tocado vivir a nosotros y nuestros abuelos. Es el Sol del movimiento, del sacrificio, del despertar a través del temblor. Un tiempo donde todo se transforma y se sacude para volver al equilibrio.
Durante este tiempo, la humanidad ha vivido grandes avances, pero también profundas desconexiones: se ha olvidado el corazón. Se ha enterrado la verdad. Se ha profanado la Madre Tierra.
Pero como todo ciclo, el Quinto Sol no es eterno, los sabios enseñaron que este Sol terminaría con grandes movimientos, tanto de la Tierra como del alma. Y ese tiempo ha llegado…
¿Qué significa que el Sol se apague?
El fin de un Sol no es la destrucción, es la oportunidad del renacimiento.
Cada vez que un Sol termina, una nueva era comienza, y con ella, una nueva esperanza para la humanidad. Los abuelos y abuelas del Anáhuac no anuncian el fin del mundo. Anuncian el fin del olvido.
El cierre del Quinto Sol nos llama a:
– Volver a la raíz.
– Recordar el propósito del ser humano como cuidador del equilibrio.
– Caminar hacia un Nuevo Sol, no impuesto, sino sembrado por los pueblos y corazones conscientes.
Un eco desde otras tierras: el fin del Kali Yuga
Curiosamente, en la India ancestral se habla también del cierre de un gran ciclo: el Kali Yuga, la “Edad de la Oscuridad”.
En esta era, como en nuestro Quinto Sol, la humanidad ha vivido bajo la ilusión, el ego, el olvido del espíritu. Al igual que en el Anáhuac, los sabios védicos no anuncian destrucción, sino revelación. De hecho, la palabra “apocalipsis” viene del griego apokálypsis, que significa desvelamiento. Las máscaras caen. Las verdades salen a la luz. Las almas despiertan, es el mismo mensaje, expresado en lenguas diferentes: Es el llamado universal al recuerdo.
¿Qué hacemos en este momento sagrado?
Este no es un tiempo para esperar salvadores, es un tiempo para convertirnos en fuego, en faros, en senderos, en guías, en medicina para el mundo.
Los pueblos del Anáhuac enseñan que el nuevo Sol no llegará por decreto, sino por decisión: Por danza, por rezo, por organización, por el regreso al pensamiento florido.
Este nuevo Sol, algunos lo nombran como el Nuevo Sol, otros como el Sol del Retorno Femenino, o incluso el Sol de la Conciencia Solar.
Tú viniste a sembrar este Sol, no estás perdido, estás despertando…
Si te sientes fuera de lugar, si todo se mueve a tu alrededor, es porque el viejo mundo ya no sostiene tu alma, no luches contra la transición, ámala, respírala, sostenla…
Este cierre es también una iniciación colectiva y tú eres parte de ella. Este no es el fin del mundo, es el fin del engaño, es el retorno de la verdad.
¿Qué puedes hacer tú?
Escucha a los abuelos y abuelas.
Danza. Ora. Siembra.
Honra tu linaje y a la Tierra.
Reúnete en círculo.
Comparte la memoria ancestral.
El nuevo Sol ya está en gestación y… tú eres su partera.
Ma Toteotzi mizpalehui miak, huan mitzmocuitlahui nochipa (Que Dios les ayude mucho y les cuide siempre).
*Gobernador Superior Indígena y pluricultural

Imagen cortesía del autor

