

(Nuestra raíz)
TLAHUICOLE, EL HÉRCULES PREHISPÁNICO
Manuel P. Gómez Vázquez (Mixcóatl Mikistónal)
Panolti Niknehuan (Hola mis hermanos):
En esta ocasión quiero llevarles ante Ustedes la historia y vida del gran guerrero tlaxcalteca, que en su tiempo fue ejemplo de valor, lealtad, principios, fortaleza y honor, admirado y respetado como un héroe, incluso por sus enemigos, cuyas hazañas en la guerra, lo convirtieron en toda una leyenda, su nombre: TLAHUICOLE, que significa en lengua náhuatl “el de la divisa de barro”, le pusieron ese apelativo porque siempre cargaba un asa de barro cocido. Se le conoce también como el “Hércules prehispánico” y se le considera un personaje casi mítico.
Según algunas fuentes, era de origen Otomí y nació allá por el año de 1497, en alguno de los pueblos del norte, cercano al valle de Puebla, perteneciente a la entonces Federación de Tlaxcala, cabe destacar que en ese entonces, Tlaxcala estaba conformada por varios pueblos o Ciudades Estado confederados, los cuales mantenían su propia independencia en sus territorios, sus creencias religiosas, usos, leyes, costumbres, economía, tradiciones y gobernantes locales, pero estaban unidos en un Tlahtocán, con representantes de los Señoríos integrantes y con ello formaban una Federación, a diferencia de los Mexicas, quienes establecieron un Imperio.

Era descendiente de una familia distinguida y gracias a ello, pudo estudiar en el Calmécac, que era la escuela donde se preparaban a los hijos de los nobles, para convertirse en destacados guerreros, jefes civiles o sacerdotes. Desde muy joven se distinguió por ser un valeroso y temerario guerrero, destacando su destreza, estatura (existen versiones que medía más de dos metros) y su fuerza súper dotada, durante los combates en las llamadas “Guerras Floridas” (Xochiyaoyotl en idioma náhuatl), donde llamó mucho la atención por su arrojo, disciplina y corpulencia en dichas batallas, incluso de sus odiados enemigos naturales: los Mexica.
En una de estas tantas batallas, murió un hijo del gran gobernante mexica Motehcuzoma (Moctezuma como lo conocemos) Xocoyotzin, lo que originó que éste enviara un poderoso ejército contra los tlaxcaltecas y vengar así su muerte, para ello recurrió a sus aliados Huexotzincas y Cholultecos; según las crónicas dicho combate se llevó en el año de 1515. A pesar de contar con un mayor número de guerreros, los tlaxcaltecas pudieron vencer al poderoso ejército mexica, pero desafortunadamente Tlahuicole fue hecho prisionero. Según el cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo, fueron los huexotzincas los que lograron capturarlo, debido a que se había atascado hasta la cintura en un pantano, en un lodazal….
Tlahuicole fue enviado prisionero a la Ciudad de Tenochtitlán, capital del Imperio Mexica; una vez ante el poderoso Tlahtoani Motehcuzoma (Moctezuma), admirado de sus hazañas y de su imponente figura, le concedió su libertad, pero éste se negó rotundamente, pidiendo morir como el guerrero que era. Entonces decidió enviarlo a morir luchando en una campaña por apoderarse de territorio, que tenía contra el pueblo Purépecha, en el actual Estado de Michoacán, (cabe destacar que este pueblo guerrero ya conocía el cobre y lo utilizaban para sus armas y armaduras); esta acción no tuvo éxito para los Mexicas, quienes fueron repelidos por las defensas purépechas, a pesar de la bravura con que combatió Tlahuicole, pero en cambio regresaron a la Gran Tenochtitlán cargados de riquezas que pudieron obtener del enemigo, las cuales ofrendaron a su Emperador.
Una vez de regreso a la capital Mexica, su Huey (Gran) Tlahtoani, le concedió nuevamente su libertad o en cambio que se quedase del lado de ellos, convertido en Capitán General de los ejércitos Mexicas, lo que no aceptó, con el firme convencimiento de que al haber sido tomado por prisionero, no era digno de regresar a su casa y nación, porque era una deshonra llegar como derrotado, ya que en ese tiempo, un hombre en el combate, tenía que vencer o morir y lo segundo, porque no podía ser capitán de una nación, traicionando a su pueblo Tlaxcalteca, pues aún en su cautiverio, todavía los consideraba como sus enemigos, por lo que pidió ser muerto en combate como era el noble destino del guerrero. Viendo Moctezuma el coraje, lealtad y firmes principios de su prisionero y convencido de que no podría hacerlo cambiar de opinión, decidió concederle su petición, le preparó grandes fiestas, bailes y banquetes en su honor para la preparación de su muerte.
Esta fue en sagrado combate ritual, la cual consistía en que el prisionero, era atado por la cintura (lo cual limitaba sus movimientos) a una piedra al centro de donde se protagonizaba una batalla; le daban por armas, en lugar de un macahuitl (la famosa espada de nuestros guerreros que era un mazo de madera muy resistente con incrustaciones de navajas muy filosas de obsidiana), una vara de carrizo con plumas y en lugar de un chimalli (escudo) de fuerte madera, uno de cuero blando, que no servía para detener ningún ataque; además de estas limitantes, el ajusticiado era puesto en combate contra 20 o más diestros guerreros Jaguar o Águila, provisionados con armas verdaderas, ya se pueden imaginar el desenlace de esta desproporcionada batalla. Sin embargo según cuentan, Tlahuicole venció y dio muerte a 8 guerreros e hirió a 20 más que le pusieron, por lo que tuvieron que mandarle otros, así ya cansado, finalmente pudieron terminar con su vida, acabaron con el hombre, pero nació la leyenda…
Ma Toteotzi mizpalehui miak, huan nimizcuitlahui nochipa. Tlazohcamati miak (Que Dios les ayude mucho y les cuide siempre. Muchas gracias).
*Gobernador Superior Indígena y Pluricultural en Morelos.

Tovar Codex (Foto: Royal Academy y PA Picselet)

