

La necesidad de un nuevo vocabulario para nombrar al feminicidio
El feminicidio es una herida abierta en la entraña de México, un eco que atraviesa los días y las noches con su grito de ausencia. Nombrar la violencia es el primer paso para confrontarla, y en este país de madres, padres, hermanos y hermanas que han perdido a sus seres queridos, surge la necesidad de un nuevo lenguaje. Un vocabulario que no solo registre el horror, sino que también enmarque la lucha, el duelo y la memoria.
El próximo 4 de diciembre, en el Cine Morelos, se proyectará el documental Vocabulario del feminicidio de Armando Villegas. Este trabajo explora las profundidades de un lenguaje roto, uno que intenta describir lo indescriptible: la desaparición, el hallazgo y la violencia que se clava como una espina en la piel de quienes quedan. No es solo tristeza; es una inmensidad oscura que devora, una grieta en la memoria y el tejido social.
El feminicidio no es solo el asesinato de una mujer; es la aparición de un vacío que afecta a familias y comunidades enteras. Las madres y padres que han perdido a sus hijas no solo enfrentan el duelo, sino también el peso de un sistema que muchas veces les niega justicia. Ellas y ellos, como verdaderas Antígonas modernas, desatan los nudos del silencio y buscan no solo a las ausentes, sino también la verdad y la memoria.
En México, donde la desaparición se ha convertido en reflejo cotidiano de violencia, los colectivos de madres en búsqueda han tomado el protagonismo en la lucha contra el olvido. Su labor va más allá de encontrar a sus seres queridos: buscan justicia, pero también reescriben un lenguaje para nombrar lo que antes era innombrable. Estas mujeres han trazado un mapa del miedo y del duelo, transformándolo en un acto político y de resistencia.
El documental Vocabulario del Feminicidio, nos invita a reflexionar sobre la urgencia sobre qué nombres tienen estas madres, estos padres, esta nación herida, qué nombre se le da a ese espacio de saber a alguien desaparecida sin la certeza de que siga viva o muerta, cómo transitar ese duelo suspendido. No basta con reconocer la violencia; necesitamos construir palabras que den forma a la memoria, al dolor y a la esperanza. Como escribió la poeta Sara Uribe, estas mujeres enfrentan un sistema que les grita: “Quédate quieta. No grites. No pienses. No busques”. Pero ellas no se detienen. Así nos muestran su duelo, como un elemento que tiene la fuerza de detener un poder político, una vida trazada desde la necropolítica, donde nosotras ponemos los muertos.

Si puede darse una vuelta a este ciclo de documentales, no se va a arrepentir hace falta propiciar más espacios de dialogo, para reflexionar, para mirar de frente a esta realidad y para unirnos en la construcción de un país donde el feminicidio no sea una palabra necesaria. Dejar de ser indolentes ante el dolor de las otras, que es nuestro, y ser un poco más Antígonas las que nos enseñan estrategias de resistencia emancipación frente a la dominación de las políticas del miedo y sus sub relatos de silencio, violencia e impunidad. Nos muestran que; si alguien desaparece, lo humano desaparece también.

