

Gusano barrenador: otra enfermedad de la pobreza
A inicios de junio, ocho personas en México habían sido confirmadas como casos de miasis por Cochliomyia hominivorax. Miasis es el término médico para tener larvas de mosca en el cuerpo, ya sea en la piel, heridas, mucosas, orificios o intestino; Cochliomyia hominivorax, por otro lado, es el nombre científico de una mosca cuya larva se conoce coloquialmente como “gusano barrenador”.
Más de 30 años después de ser erradicada, el 23 de noviembre de 2024 la Secretaría de Agricultura notificó el primer caso confirmado de miasis por gusano barrenador en un bovino de origen extranjero, interceptado en Chiapas. Al 18 de abril de este año, había confirmados 869 casos en animales, en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán.
Para el 25 de abril, el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) anunció a una mujer Chiapaneca de 77 años como el primer caso confirmado de miasis por Cochliomyia hominivorax en el humano en México. La primera vez que enfermedad se describió fue en 1858, en un hombre preso en la Isla del Diablo en la Guyana Francesa; de ahí que el nombre de la especie sea hominivorax, que en latín significa “devora hombres”.
Las moscas Cochliomyia hominivorax pueden producir hasta 4,000 huevos, que deposita sobre los bordes de heridas en paquetes de hasta 400 brillantes y diminutos huevos, de 1 mm aproximadamente. Entre 11 y 24 horas después, los huevecillos se abren (eclosionan) y las larvas entran a la herida, donde comienzan a rasgar los tejidos con su aparato bucal (que parecen unos ganchos) para alimentarse de los fluidos de las heridas. Conforme crecen pasan por tres etapas larvarias y sus desechos favorecen la aparición de infecciones por bacterias, lo que dificulta que la herida sane y atrae a más moscas de la misma y otras especies.
Luego de varios días (de 4 a 8), las larvas salen de la herida y caen al suelo, donde se entierran y en aproximadamente 24 horas se inmovilizan para transformarse en pupas. La duración de esta etapa depende de la temperatura del suelo, pero una vez que emergen, las moscas adultas se dispersan ampliamente, se aparean y buscan una herida para poner huevos y continuar el ciclo.

Originalmente, esta iba a ser una columna sobre miasis en general, aprovechando el auge del gusano barrenador y por lo impresionante (por no decir atroz) que es tener larvas de mosca en el cuerpo. También pensaba incluir resultados de un metaanálisis sobre el uso de larvas de Lucilia sericata (una llamativa mosquita verde) para tratar heridas crónicas en personas y una analepsis a la terapia con larvas en los siglos XVI al XX.
Solo que al investigar sobre los casos de gusano barrenador en personas de este año, me di cuenta de que no solo compartían la región geográfica, también la edad, comorbilidades y, claro, la vulnerabilidad y la pobreza. Seis de las personas con gusano barrenador son de Chiapas, de los municipios Mapastepec, Huixtla, Tapachula, Escuintla y Pijijiapan. Son predominantemente rurales, con localidades pequeñas, en situación altamente marginadas y con altos niveles de pobreza; en 2010, Mapastepec registraba casi el 80 % de la población en pobreza y un 33 % en pobreza extrema, este municipio tiene dos casos registrados.
La pobreza y la marginación son un denominador común de los casos de gusano barrenador en personas. Además, el reporte del boletín epidemiológico de la semana 21-2025 deja ver que la mayoría son personas ya mayores, de hasta 86 años, excepto una de ellas, una mujer de 44 años. Sin embargo, ella presenta una neoplasia parietal derecha, es decir, un tipo de tumor en el cerebro que afecta funciones como la percepción del espacio, los sentidos o la coordinación. Otras de las personas viven con diabetes (tres) o con algún tipo cáncer de piel (lo que explica las heridas abiertas que atraen a las moscas.
Dos casos son especialmente alarmantes: una mujer de Campeche de 86 años, con cáncer y úlceras en la piel, hipertensión y trastornos de la conciencia y sensibilidad; y otra mujer Chiapaneca, de 83 años que vive con insuficiencia renal crónica, síndrome de fragilidad e inmovilidad y abandono social…
No tengo duda: el gusano barrenador en humanos es una enfermedad de la pobreza. Detrás de cada uno de los “Casos confirmados a miasis por Cochliomyia hominivorax en el humano” hay una historia de marginación, vulnerabilidad, pobreza o abandono; Quizá, en el peor de los casos, una mezcla de todo.
¿O será que veamos un caso de esta enfermedad en un asiduo asistente a la zona Mousset del Sonora Grill de Polanco?
*Comunicador de ciencia / Instagram: @Cacturante

Imagen tomada de: Calderón et al. (2017). Miasis cutánea por Cochliomyia hominivorax asociada a dermatitis seborreica: Case report. Revista médica de Chile, 145(2), 250-25

