(segunda y última parte)

 

“El teatro no debe tener otra moraleja que la opinión de los espectadores. Sin embargo, vivimos un momento histórico en que resulta necesario hablar con énfasis y aludir a la realidad que circunda el escenario donde presentamos nuestra versión de los sueños. Esta noche hacemos teatro en un país amenazado. El presidente más poderoso de la Tierra ha lanzado una cruzada contra los mexicanos y construye un muro empeñado en demostrar que las divisiones y la desconfianza son formas de protección.” De esta manera empieza el texto leído por el novelista y dramaturgo Juan Villoro durante la presentación, hace unos años, del Movimiento Teatro por la Dignidad (MTD). Movimiento que en principio emprendiéramos en 2018 Estela Leñero, Juan Villoro, Luis de Tavira, David Olguín, Gabriel Pascal, Daniel Giménez-Cacho, Antonio Zúñiga, Stephanie León, Igor Lozada, Fausto Ramírez, Mario Espinosa, Belén Aguilar, Bárbara Colio, Ángel Ancona y un servidor.

Esta provocación para llevar a cabo desde el teatro una cruzada anti-Trump gracias a la escritura de obras, su escenificación, la lectura del manifiesto del MTD al final de las representaciones y mil y unas posibilidades de representación simbólica de lo que la relación bilateral y el rehabilitado cavernícola que habita la Casa Blanca, me llevan inevitablemente a meter las narices en la historia. Y el personaje de Sam Houston, quien fuera uno de los incitadores de la apropiación de Texas por los Estados Unidos, escribía a su mentor Andrew Jackson algo que no dista mucho del pensamiento Trumpiano:

“México es un país con grandes recursos naturales, que podría levantar cabeza bajo un gobierno responsable y honesto. Entre sus políticos hay hombres con grandes luces, relegados a segundo plano por la insaciable ambición de los militares. Si alguno de ellos logra sostenerse en el poder, quizá México tenga la fuerza suficiente para reclamar con las armas el territorio del que ha sido despojado.

“Debemos, por tanto, fomentar la discordia civil por todos los medios a nuestro alcance y para ello puede sernos muy útil el general Antonio López de Santa Anna, quien en los últimos diez años ha sido cabecilla de otros tantos pronunciamientos. Contra el sentir de muchos convencionistas, que desearían comérselo vivo, prefiero dejar en libertad al ave depredadora. Te suplico reconsideres tu posición y le concedas una entrevista en Washington. La conferencia no reportaría beneficio alguno, pero serviría de pretexto para ponerlo a salvo y facilitarte el regreso a su patria, donde será nuestro mejor agente subversivo. Con su díscolo genio agitando la arena política, ningún gobierno podrá enderezar la nave del Estado y México se mantendrá sumido en el caos, donde nos conviene que permanezca por mucho tiempo, para que su débil ejército no pueda impedir las futuras anexiones de Arizona, Colorado y las dos Californias.”

Y las políticas internas de esta segunda vuelta de Trump en el poder no son nada halagüeñas en los temas de salud, educación y cultura. Por ejemplo, el National Endowment for de Arts (NEA), la agencia federal que financia la cultura y las artes en los Estados Unidos podría desaparecer de un plumazo bajo con una firma de Donald en los próximos meses. En conversación informal con artistas latinos y chicanos del teatro, ven con horror no sólo los discursos de xenofobia, misoginia y racismo de Trump sino también su absoluto desinterés por la cultura que podría significar la renuncia de toda participación del gobierno de ese país en ese sector (a no ser que sea para censurarlos o coartarlos).

Teatro por la Dignidad ha sido un movimiento artístico abierto que respondió desde las artes escénicas a las amenazas concretas y ya en operación del presidente estadounidense, al tiempo que tomó el pulso a la realidad nacional y a las relaciones bilaterales. Junto con la editorial PASODEGATO lanzará próximamente una convocatoria para la escritura de microficciones dramáticas o teatro breve que puedan no sólo llevarse a escena sino también realizar puestas en cámara como lectura dramatizada o bien como cortometraje de ficción que dé cuenta de las consecuencias de las renovadas políticas del presidente Trump y de sus seguidores. En estos días se podrán consultar ya las bases en www.pasodegato.com y están convocados dramaturgos y guionistas, así como, posteriormente, equipos de artistas escénicos y audiovisuales que deseen llevarlos a escena o pantalla con el fin de contribuir a la reflexión y resistencia tan necesarios en estos tiempos.

Foto de la obra “Esperamos al Gordo” de Jaime Chabaud.

JAIME CHABAUD MAGNUS