

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?
De acuerdo con la décima revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades y Trastornos (CIE-10) relacionados con la Salud Mental, realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el TDAH es un padecimiento neurobiológico que afecta principalmente a niñas, niños y adolescentes, aunque también puede persistir en la adultez. Se ubica dentro del grupo de trastornos hipercinéticos, caracterizados por un comienzo precoz y la combinación de un comportamiento hiperactivo y escasamente regulado, con una marcada falta de atención y de continuidad en las tareas.
La OMS establece que, a nivel mundial, el TDAH tiene una prevalencia del 5% de la población que padece este trastorno. Mientras tanto, la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica indica que el 6% de la población mexicana de entre 6 y 16 años padece TDAH. Esto representa alrededor de un millón 600 mil niñas, niños y adolescentes (NNA), de los cuales solo el 8% está diagnosticado y está recibiendo tratamiento.
Los especialistas afirman que en México el 60% de los casos de TDAH persiste hasta la adultez, ya sea porque no se trataron adecuadamente, porque nunca supieron que padecían el trastorno, o porque descubrieron que lo padecen al buscar ayuda profesional para sus hijos.
Se considera que el inicio del TDAH se manifiesta entre los 4 y los 12 años. Los síntomas más frecuentes son: déficit cognoscitivo, a menudo acompañado de retraso en el desarrollo motor y del lenguaje, trastornos de aprendizaje, falta de atención, problemas para socializar, dificultad para organizar y planificar actividades, impulsividad y conflictos de memoria.
Muchos NNA con TDAH presentan complicaciones secundarias, como comportamientos disociales caracterizados por conductas destructivas o desafiantes, así como baja autoestima.

Sin embargo, en algunas ocasiones este trastorno se diagnostica de manera incorrecta y se asocia con otros trastornos, como problemas de aprendizaje, trastornos del sueño, dislexia, ansiedad y depresión.
El TDAH puede desencadenarse durante el embarazo por diversas circunstancias, como el consumo de alcohol, tabaco o drogas. También puede desarrollarse en casos de asfixia perinatal, bajo peso al nacer o prematurez. Otros factores de riesgo incluyen la edad materna, es decir, tener hijos después de los 35 o antes de los 18 años.
Este trastorno se orienta a generar conflictos en las aulas escolares y en el hogar, ya que los NNA que lo padecen son distraídos, tardan mucho tiempo en realizar tareas, suelen perder cosas con frecuencia y, al no prestar atención en clase, suelen obtener malas calificaciones. Además, no suelen respetar límites ni reglas, suelen desafiar la autoridad y, en muchas ocasiones, muestran conductas agresivas.
Esta situación provoca que tanto padres como docentes son proclives a desesperarse, pensando que los NNA no los respetan o que los desafían, lo que puede llevar a tomar malas decisiones tanto en el hogar como en las aulas. A menudo se les exige en exceso, sin comprender que se trata de un problema que va más allá de una simple rebeldía, lo que puede afectar gravemente su desarrollo.
Por otro lado, hay casos en los que, debido a un mal diagnóstico, los padres y maestros creen que el NNA sufre de TDAH, permitiéndole realizar cualquier tipo de acción, incluso agresiones hacia hermanos o compañeros, con la justificación de que «padece TDAH». Esto incluye permitirles no hacer las tareas asignadas y obtener malas calificaciones, sin saber que estas permisiones pueden causar un daño mayor.
El tratamiento para el TDAH es multimodal e individualizado. Consiste en terapia psicológica enfocada en el manejo de la conducta, acompañada en algunos casos de medicamentos que mejoran la comunicación neuronal en el cerebro, de modo que la persona pueda llevar una vida normal en la adultez.
La intervención para NNA diagnosticados con TDAH debe realizarse con el acuerdo y la participación del paciente, y debe incluir asesoramiento a padres y docentes sobre el conocimiento del TDAH, su tratamiento integral y el necesario apoyo.
Un diagnóstico y tratamiento oportuno permite disminuir riesgos como el rechazo escolar, el maltrato infantil, el aislamiento social y, en adolescentes, el consumo de sustancias nocivas para la salud.
Con lo anterior, podemos darnos cuenta de la importancia de prestar atención al comportamiento de nuestros NNA. Si observamos problemas de conducta, bajo rendimiento escolar, distracción o hiperactividad, debemos buscar de manera inmediata el apoyo de profesionales de la salud para obtener un diagnóstico adecuado.
Es esencial informarnos sobre lo que implica convivir con un NNA que padece TDAH, para que puedan disfrutar de una vida plena y de todos sus derechos, sin afectar los derechos de las personas que los rodean.
*Juez del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes del Estado de Morelos

