¿Qué es el talento? Una luz cegadora en picada me golpea el rostro, frente a mí está Iván un viejo amigo de la secundaria y de costado las cámaras que apuntan a nuestro perfil. Iván se ha vuelto comentarista deportivo, pero no sólo eso, su talento y carisma le ha dado para incursionar en entrevistas que poco tienen que ver con lo deportivo, y cómo muestra estoy yo, a pesar de mi nula carrera atlética. Aunque aquí cabría mencionar que cuando éramos unos críos Iván cómo líder natural que es, organizó un equipo de soccer e invitó a todos los del grupo (incluyéndome) gesto por el que siempre le estaré agradecido, yo sabía jugar soccer lo que Peña Nieto sabe de literatura, aún así me dejaba participar. Todas las semanas teníamos un partido en el Maracana, cancha que se encontraba al norte de la ciudad, yo iba porque me gustaba estar con mis amigos, era una infancia desprovista de las cosas importantes, desprovista de la pretensión, si ganábamos o no, qué importaba, eran las bromas, los casi goles, las charlas antes de entrar, la inocencia. Después te das cuenta que eso era la vida que eso es la vida. Lo demás que lo sople el viento.

Iván me invitó a su programa para preguntarme acerca de mi carrera artística, en un punto me preguntó por el talento, y el amor al oficio, muchas veces decía, hay gente que puede amar algo pero por más que lo hace o lo intenta simplemente no tiene las aptitudes o el talento para hacerlo.

De momento la pregunta me agarró bajo guardia y no sé lo que contesté, pero ahora lo medito un poco y puedo decir esto:

La idea de talento es sumamente nociva.

El amor al oficio cuando es real es una práctica de paciencia desprovista de un resultado en concreto, es un estado de fascinación puro, nace porque el hecho de hacerlo nos aligera el alma, nos chispea de calor el pecho.

Mi papá de vez en cuando toma su guitarra y toca para él, canta algunas canciones al borde de la cama sin espera de nada, lo hace porque le gusta y con eso basta.

Cuando hablamos de talento casi siempre hablamos de una tema de comparación, parece que en la palabra talento está implícito la idea de disposición o facilidad para realizar cierta actividad, lo que separa a la gente que sí, de la gente que no. La gente que nace con estrella, y la otra que tiene que escalar muchísimo y con mucho trabajo un montaña empedrada donde hay derrumbes a diario.

Años atrás conocí a Richard, el esposo de una amiga mía. Richard era un fanático de la música, había estudiado en varias escuelas guitarra pero siempre tenía el presentimiento o la idea de que no era lo suficientemente bueno, así que nunca se dedicó 100% a eso. Después de muchos años conoció a un neurólogo, y al cabo de varios estudios y pruebas llegó a la conclusión que él tenía un problema de ansiedad que despertaba en su cerebro una reacción que le impedía controlar su cuerpo, es decir que cuando eso pasaba sus manos simplemente no podían coordinar, era algo que él no podía controlar, lo cual le causaba mucha frustración.

Me dijo que ahora al pasar de tantos años estaba trabajando en poder perdonarse, porque por mucho años se recriminó no ser lo suficientemente bueno, a pesar de estudiar horas y horas se castigó a si mismo, cuando en realidad tenía que ver con un problema de ansiedad, un problema que quizá detectado a tiempo hubiera ayudado a su situación, y no le haría sentir que nunca tuvo talento, ese ingrediente o término tan lastimoso que separa a unos de otros.

En una entrevista a Miles Davis le preguntan si seguriría siendo músico a pesar de que nadie lo escuchara a lo que él responde: Seguro! Amo la música, está en mis oídos, no puedo sacarla de ahí.

Otra de mis citas favoritas es de Roy Hargrove y aparece en el track Before Paris de Tom Misch:

«Si estás empezando a intentar ser músico o artista O algo por el estilo Porque quieres hacer dinero Porque quieres tener un trabajo Esa es la manera equivocada Tienes que hacerlo porque lo amas Y no importa si estás en quiebra Aún lo vas a hacer Quiero decir, yo voy a sesiones de improvisaciónY toco Independientemente de si estoy recibiendo un cheque o no Se trata de si, eh, es…Tienes que amar esto, hermano Tienes que amarlo y vivirlo, y Es tu café de la mañana Es tu-, es tu comida Por eso te conviertes en un artista»…

Aparte el tema del talento en el arte es meramente subjetivo, vivimos en el mismo mundo en donde se vende una banana pegada a la pared por 20 millones de dólares y en donde nadie en vida le compró un cuadro a Van Gogh. ¿Entiendes lo que digo?

Dejemos atrás esa idea tan nociva de “talento” que nos ha inmovilizado, que ha roto más de una carrera, todos tenemos algo que decir en nuestro propio lenguaje a nuestro propio paso, aceptemos que nuestro ritmo no tiene porque ser el de los demás, que nuestro latido es único, y que últimamente hacemos eso porque nos gusta, que lo que venga después sea consecuencia, cultivemos más actos de amor y menos actos en espera de recompensa.

Foto: Cortesía del autor

Andrés Uribe Carvajal