

Lo turbulencia de los tiempos actuales nos arrastran como un gran río caudaloso que nos alejan de la orilla para poder asirnos a una rama que nos salve y brinde una esperanza de vida. Para muchos estos tiempos son de amargura, pero de aquella amargura que trasciende su definición tradicional de tristeza, para convertirse en un estado emocional complejo de decepción, resentimiento e impotencia arraigado en la percepción de injusticia y el incumplimiento de expectativas vitales. Este problema no tan solo psicológico sino social, afecta profundamente las relaciones interpersonales, la salud mental y la armonía de la sociedad.
Las fiestas navideñas tienen esa magia y el embrujo, aunque sea por un corto tiempo. Y aunque sean, también, infladas por un consumismo publicitario desbordantes que abonan a un estado de felicidad ficticio, de sacar de esos corazones llenos de amargura, chispazos de alegría y efluvios de amor que emanan de lo más profundo de nuestro inconsciente personal y colectivo. Para sacarnos buenos y bellos deseos, palabras vestidas con el aroma de la felicidad. Por eso, me atrevo a decir que son tiempos de alegría.
Y no digo bienestar porque es una palabra ensuciada y marchita por la voracidad de quienes guían a esté bello país, que han hecho de ella un lugar común y una mofa cínica para sus convenencieros intereses políticos.
Las redes sociales nos inundan con buenos deseos de felicidad, concepto que nos lo presentan como algo que se puede consumir o comprar en el mercado, no lo muestran como un concepto distante y que debiera ser el sentido de nuestras vidas, pero omiten decir, que la felicidad la hemos tenido en nuestras manos y el ruido mediático nos impide reconocerla. Las fiestas navideñas y el año nuevo que se avecina son la ocasión perfecta, simplemente, para estar alegres y convivir con seres amados y buenos amigos.
Una alegría que trascienda ser solo un sentimiento pasajero para convertirse en una actitud proactiva, una búsqueda consciente de bienestar y satisfacción. ¡Salud por la vida…hip!
*Ex catedrático de la UAEM y analista político


