Jóvenes y precariedad laboral: ¿Qué futuro tienen los jóvenes sin seguridad social?

Emmanuel López Pérez y Gabriela Mendizábal Bermúdez[1]

En las últimas décadas se han vivido cambios significativos en diversos ámbitos de las sociedades que han generado obstáculos considerables para la inclusión al mercado laboral digno y estable de las personas jóvenes.

A pesar de los avances de las tecnologías y un mundo con mayor interconexión, que replantea nuevas oportunidades de trabajo, la realidad muestra que las condiciones laborales de los nuevos empleos reflejan una precarización, una informalidad creciente y la carencia de mecanismos de protección social para estas generaciones. En México, la discusión sobre seguridad social está estrechamente ligada al empleo, pues para poder acceder plenamente a los beneficios que brinda un seguro social es necesario contar con un trabajo formal.

Una gran mayoría de las personas jóvenes desconocen los beneficios del derecho humano a la seguridad social, y derecho que no es conocido, es derecho que fácilmente puede ser cambiado y derecho que es cambiado, también es un derecho que fácilmente se puede perder.

Además, enfrentan barreras socioeconómicas que dificultan el ejercicio de este derecho humano. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, en el segundo trimestre de 2025, 30.5 millones de personas tenían entre 15 y 29 años, representando el 23.5% de la población mexicana. De los 59.4 millones de personas económicamente activas, el 32.5% se encuentra en la economía informal. Entre los 15.1 millones de jóvenes ocupados, apenas 5.9 millones cuentan con acceso a servicios de salud, evidenciando que la mayoría carece de protección social básica.

En ese sentido, y con base en la ENOE para el mismo periodo, en Morelos residen 452 mil jóvenes, de los cuales menos de la mitad (210 mil) están ocupados y solo 92 mil tienen acceso a servicios de salud. Además, 76 mil perciben hasta un salario mínimo y 39 mil reciben entre uno y dos salarios, evidenciando pobreza en ingresos para este sector. Estas condiciones reflejan un panorama preocupante para las juventudes morelenses, ya que la falta de seguridad social implica ausencia de certeza, equidad y protección frente a riesgos vitales.

En un contexto de profundas transformaciones globales, garantizar derechos básicos es fundamental para ofrecer un futuro más estable y justo a la población joven.

Los grandes retos que enfrenta la sociedad mexicana radican en generar cambios estructurales en las políticas laborales y sociales que permitan transformaciones significativas pues la precariedad laboral juvenil no solo es una cuestión económica sino en su totalidad repercute en la calidad de vida de las nuevas generaciones del país.

El fomento de una cultura de seguridad social para la vida, desde las infancias resulta elemental para generar una conciencia temprana que resalte la importancia y promoción de prácticas intergeneracionales para la construcción de sistemas de seguridad social justos y sostenibles, tomando como premisa que la falta de seguridad social rompe la cohesión intergeneracional e impide un futuro colectivo.

  1. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la ESYautepec de la UAEM y Profesora Investigadora de Tiempo Completo de la FDyCS de la UAEM.

La Jornada Morelos