
Miles de personas extraen oro en la zona amazónica de Venezuela para las bandas criminales. Trabajan en condiciones de insalubridad, sometidos a trabajos semi forzados. Reciben garrotazos si no cumplen con las cuotas de extracción.
Hombres, mujeres y niños se mantienen horas con el agua hasta la cintura para cernir el oro del lodo o se introducen en socavones profundos en pedazos de la selva deforestada. Cerca de 800 molinos, solo de procesamiento artesanal de oro, se dispersan en el Arco Minero del Orinoco (AMO) que abarca 11 millones de hectáreas, el 12% del territorio del país. Ubicado al sur de la explotación petrolera venezolana.
Es una región amazónica rica en oro, diamantes, cobre, hierro, coltán, bauxita y tierras raras. Desde hace 11 años, el AMO se convirtió en una de las zonas de sacrificio más dolorosas de América Latina. La desaparición de miles de hectáreas de selva y la contaminación del agua por el uso de mercurio transcurren sin freno.
En el Arco Minero del Orinoco viven 198 pueblos indígenas que han padecido y resistido la llegada del extractivismo bajo la forma de “minería artesanal”. El AMO alberga más de 9,400 especies de plantas. De ese total, 2,100 son endémicas. El Parque Nacional Canaima, contiguo al AMO, alberga a casi la mitad de las aves migratorias neotropicales.
El mercurio se usa para amalgamarlo con el oro. Diseminado en el agua o por vapores, afecta a miles de habitantes. Los peces tienen altos porcentajes de este metal y al igual que la población que los consume. En los campamentos de extracción, las personas viven a la intemperie y la malaria se ensaña con toda la población. En 2019 se presentaron 320 mil casos en la zona. En 2023, sesenta personas murieron en un derrumbe. Quien se queja o no cumple con el régimen de terror, desaparece.
En el Arco Minero del Orinoco se conjugaron la extracción artesanal de oro, mediante el uso de una fuerza de trabajo semi esclavizada y, el tráfico de personas y drogas bajo el control de bandas criminales armadas de Guyana, Venezuela, México y grupos pseudo guerrilleros de Colombia. Militares corruptos de diversos rangos han controlado ese territorio para traficar el oro hacia los centros de procesamiento y venta del mercado mundial.

En 2016, Nicolás Maduro emitió un decreto en el que anunció la creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional en el Arco Minero del Orinoco. Se diversificaría la extracción de minerales. Se habló de la extracción de 7 mil toneladas de minerales diversos. Se realizaron acuerdos con más de 150 empresas extranjeras. Se construía la esperanza de reactivar la minería “sustentable” con la idea de proteger el territorio de la minería ilegal.
La inversión extranjera planeada no llegó, no obstante, la oferta de importantes exenciones de impuestos. El proyecto de convertir la selva y los bosques amazónicos en una zona de desarrollo con participación del capital foráneo se convirtió en un territorio de ofrenda al crimen organizado.
El Atlas de Justicia Ambiental, reportó en 2022* que los pueblos amazónicos y decenas de organizaciones civiles y ambientales de Venezuela advertían de las gravísimas consecuencias socioambientales de convertir esta región en un territorio de impulso minero. La reseña explica que los impactos ambientales que tendría el desarrollo del AMO en la región de la Guayana serían catastróficos porque se trata de una biorregión muy delicada que abarca el 70% del estado de Bolívar y el 49% de la zona amazónica.
Históricamente existió una minería de oro en pequeña escala, pero el decreto de hace 10 años implicaba una profundización del rentismo y el extractivismo. El proyecto de Maduro no prosperó y se dislocó social y ambientalmente la amazonia venezolana. Entre tanto, el gobierno norteamericano entrará al Arco Minero del Orinoco. Tal vez se vayan las bandas criminales, aunque es poco probable, pero la extracción del petróleo y los minerales de Venezuela profundizarán la destrucción. La experiencia de los pueblos amazónicos venezolanos es una esperanza de resistencia a lo que viene.
* https://ejatlas.org/conflict/las-luchas-contra-el-mega-proyecto-del-arco-minero-del-orinoco

