

(Primera de dos partes)
Pasamos tres días de mar abordo, la marea no da tregua, se hace complicado leer la música que nos han dado en el teatro, las borlas que son esos puntos negros que acompañan a las corcheas se vuelven hormigas sobre la partitura, cada una camina a su ritmo. No puedo evitar sentir que la vida da vueltas, busco un ancla en medio del papel, cuando todo a tu alrededor tambalea, tienes que encontrar un punto y concentrarte en él, eso es tu equilibrio.
Por la noche nos mecemos a la merced de Poseidón, algunos duermen tranquilos como si fuesen arrullados por su madre, otros despertamos una o dos veces a la noche, para consolar nuestras preocupaciones, siempre me ha impactado saber a qué le dedica los pensamientos insomnes las personas, si en algún momento de tu vida estás solo- realmente sólo, son en esos momentos en que tus ojos no alcanzan el sueño y se clavan en el techo a la mitad de la noche, yo pienso en volver y en qué será de los próximos meses, casi siempre llego tan lejos mi imaginación me lo permita, el dinero nunca ha sido obstáculo, es la capacidad de imaginar la que nos mengua las aventuras, aún me queda una temporada más de viaje, nos dirigimos a Brasil, específicamente al rio amazonas, el pulmón del mundo.
Alguna vez vi un documental de como la selva amazónica estaba conectada con el desierto del Sahara, sucede de la siguiente manera los vientos intensos del Sahara envían grandes nubes de polvo que viajan cruzando el atlántico, América del norte y el caribe, el polvo se convierte en nube que se condensa para volverse lluvia y cae sobre la selva, el polvo juega un papel importante como fertilizante natural proporcionando nutrientes esenciales a las plantas. Así es dos fenómenos tan alejados de alguna manera conviven entre sí, y crean una relación íntima.
Me pregunto si las personas funcionamos igual, y lo que sucede en nuestra vida no es casualidad sino polvo del desierto que llega hasta nosotros en forma de lluvia, en forma de otras personas o en los eventos más mínimos que sin embargo cambian nuestra vida. Polvo somos.

