

El sistema político y económico en el que vivimos reprime la alegría. Tenemos que producir o servir, en especial, las mujeres. El capitalismo y el patriarcado necesitan de la sumisión de las mujeres para funcionar. Estar dispuestas a los servicios de reproducción y cuidados para que el sistema se mueva. También necesitan de nuestros cuerpos dispuestos para su placer, suyo, no el nuestro.
Por esta razón las feministas también reivindicamos el derecho al gozo, al placer, a beber, a divertirnos juntas. Nos han arrebatado la noche, si no sabemos cuidarnos “algo nos puede pasar”. Es que ¿para qué sale sola? ¿ya viste cómo iba vestida? ¡bonitas amigas las suyas!, son interrogantes que los hombres no escuchan cuando salen de noche. A ellos les da miedo caminar solos por las calles por temor a ser asaltados, a nosotras nos aterroriza que se metan con nuestros cuerpos, que nos toquen, que nos violen, que nos maten.
No podemos normalizar que nos arrebaten la alegría, y la “Centaura del Norte”, – de quien ya les he platicado en otras entregas – Renné Goust está de acuerdo conmigo. Esta columna va a propósito del análisis que estoy haciendo de videoclips de mujeres músicas que, desde la independencia, fuera de la gran industria y desde su ser feminista, construyen narrativas contra hegemónicas y autónomas como un acto profundamente político.
Hace tres años, Renee Goust lanzó su canción “La Muchacha Alegre” junto a la cantante y compositora Nancy Sánchez como una forma de enfrentar los mandatos sociales que nos designan a lo privado, a lo invisible, más si somos lesbianas, trans o no binaries.
Este videoclip grabado en la Comuna Lencha Trans, (un espacio autogestivo lesbotransfeminista en la Ciudad de México), tiene una potencia política y reivindicativa que contagia de gozo e irreverencia. Tenemos derecho a divertirnos, a no ocultarnos, a beber de la botella y a besar a quien nos plazca.
Soy la muchacha alegre y me la vivo nomás

Japi cuando el sistema quisiera verme llorar
Yo defiendo lo que creo
a pesar del Estado y el Clero.
Nunca podrán decirme cómo yo debo vivir
Terca desde chiquita,
no sé cuándo me torcí
Pero ya no me enderezo,
y quiero brindar por eso.
¡Corran a verlo a Youtube!


