En una nota previa hablé sobre el deficiente servicio que ofrece Estrella Roja de Cuautla. Después de eso cualquiera pensaría que con esa columna el monopolio de transporte en Morelos atendería una queja multitudinaria sobre el trato hacia los usuarios. Y, sin embargo, parafraseando a Julio Iglesias, la vida sigue igual. Como usuario recurrente del único medio de transporte directo que conecta a la región oriente del estado de Morelos con la capital, me considero autorizado para hacer los siguientes señalamientos, de lo que mucho hemos padecido por largo tiempo.

Durante los últimos meses la principal empresa de transporte de “primera” ha sido contante en el maltrato al usuario. Esperar más de una hora y media entre corrida y corrida sería entendible si se tratara de un viaje largo que tuviera que atravesar varios estados y además fuera poco solicitado. Pero ¿en serio tener que esperar una hora y media para poder viajar de Cuautla a Cuernavaca? Al llegar a las taquillas casi con total seguridad el usuario se encuentra con que su autobús saldrá en el mejor de los casos en 30 minutos o con más seguridad una hora o más. Y al preguntar con quien quejarme sobre el servicio solo saben decirnos que hay que ir a Cuautla o llamar a un número de supuesta atención a clientes. Pero para sorpresa de nadie, al marcar a ese número quien contesta hace todo menos atender al cliente.

Ahora bien, como si de un iceberg se tratara, vayamos a otro de los problemas recurrentes en Estrella Roja de Cuautla, además de los horarios sujetos a cambios diariamente, esto provoca la sobreventa de boletos teniendo que viajar de pie la mayor parte del trayecto si es que uno quiere llegar a tiempo a su destino. Son tan generosos en Estrella Roja que nos dan la opción de ir de pie o bien esperar una hora y media a la siguiente unidad. Pero eso si usted pague el pasaje completo y que ocupe un asiento siempre es opcional. Bajando un poco más en este iceberg, nos encontramos con que con frecuencia las unidades no se encuentran en las mejores condiciones. En no pocas ocasiones me ha tocado padecer los olores fétidos provenientes del baño del autobús.

Quienes viajan a Cuernavaca hacia el la terminal del Casino de la Selva tiene la ventaja de que las unidades son autobuses grandes de “primera”, sobrevendidos los lugares, pero en unidades grandes. Sin embargo, si el usuario tiene que viajar a Cuernavaca por La Pera, no hay certeza de la unidad en la que te tocara viajar. Parece un chiste que uno tenga que pagar más de $60.00 pesos para ir de pie en lo que los choferes llaman “abejitas”, los autobuses que originalmente eran para el servicio económico o de tercera que la empresa ofrecía para viajar desde Cuautla hasta el Mercado Adolfo López Mateos en Cuernavaca. Desde hace ya varios meses esas unidades son utilizadas para viajar por la autopista hacia la capital del estado o bien a la UAEM.

Hace un par de meses se llevaron a cabo movilizaciones en contra de las peticiones de aumento a la tarifa mínima en el trasporte colectivo en el Estado, la negativa de los usuarios a aceptar ese aumento detuvo la iniciativa, por el momento. Sin embargo, Estrella Roja de Cuautla parece estar por encima de las autoridades estatales puesto que en los últimos cinco años el costo del pasaje ha tenido un aumento de $10.00 pesos sin avisar a nadie, simplemente un día llegamos a la taquilla y se nos informa que el costo del boleto incremento de un día para otro. En ese sentido, vuelvo a preguntar ¿Quién regula a Estrella Roja de Cuautla? Por años los usuarios hemos padecido el mal servicio que esta empresa ofrece a los morelenses. Como usuario recurrente ya que es el único de “primera”, guardo la esperanza de que este gobierno, sensible con las causas populares atienda esta seria problemática de la que aparentemente nadie quiere hacerse cargo. Ojalá la gobernadora y su equipo de trabajo atienda esta situación que me toca describir a mí, pero de ninguna manera se trata de una petición unipersonal sino más bien colectiva de las personas que viajamos con frecuencias hacia Cuernavaca.

Al finalizar esta columna y como guinda de pastel, hace solo dos días al llegar a la terminal a las 6:00 am, para evitar cualquier eventualidad, se nos informó que esta vez no había que hacer una espera de una hora para abordar el camión, sino que esta vez sería de dos horas. Al preguntar en taquilla el motivo, la respuesta fue “así nos dijeron”. A veces diera la impresión de que nadie puede o quiere hacer algo para mejorar el servicio de transporte entre la región oriente del estado y Cuernavaca. Es evidente que Estrella Roja de Cuautla no tiene la capacidad ni la voluntad de prestar el servicio de calidad que supuestamente ofrece.

* Historiador

H. Alexander Mejía García