

10 de septiembre de 2025
Camino por las calles calurosas de Portland, Maine, paseando por Tommy’s Park. Justo al costado de un restaurante de pollo y pescado que da al parque, encuentro una banca donde puedo descansar unos minutos. De reojo, veo un café llamado Bard Coffee y me hago de un capuchino para acompañarme en ese momento de sosiego.
Al sentarme, noto que a mi lado hay una postal abandonada. No puedo resistirme. La tomo entre mis dedos y descubro una imagen que parece suspendida en un instante perfecto: cuatro personas sentadas sobre un mantel en el pasto, como si compartieran un picnic secreto; a la derecha, una pequeña casa de madera. Todos miran embobados un barandal que se asoma al mar, donde cielo y agua se funden en púrpura y se encienden en fuegos artificiales. El título de la postal me atrapa: “Las aventuras de Paul Stedman”.
Al voltear la postal, noto que hay una nota escrita a mano, dedicada a una mujer llamada “Amira”, que dice literalmente:
“Gracias por todo tu trabajo este semestre. Dos de los libros que has pedido ya están en almacén y listos para ti. Espero que los disfrutes. Con cariño, Arnold.”
No puedo evitar imaginar quién es Amira. Su nombre proviene del árabe y significa “princesa” o “la que gobierna”. Supongo que es una niña, me la imagino curiosa, por los libros que ha buscado. Investigo un poco y doy con la autora: Lynne Heinzmann, quien escribe libros para jóvenes de 8 a 12 años. No puedo resistirme de nuevo; ahora yo también quiero leer el libro que Amira pidió: Las aventuras de Paul Stedman. Hago una rápida búsqueda, pero no encuentro ninguno en existencia, y menos una traducción al español. Así que busco directamente a Lynne, doy con su correo y le redacto un mensaje pidiéndole una copia de su libro. También le escribo cómo llegué a ella. A las dos semanas, Lynne me contesta.

Mientras escribo estas líneas, pienso que nada de esto era necesario. Podría haberme limitado a tomar mi café y seguir con mi día. Jamás hubiera imaginado a la princesa Amira, ni intercambiado correos con una señora norteamericana de 55 años.
Nada en la vida es realmente necesario, y quizá es eso lo que la hace mágica. Tal vez anhelo, a veces, vivir mi vida como una novela. Pero hay algo en encontrar pequeñas botellas en el mar, con mensajes ocultos, que despierta un asombro que no puedo simplemente ignorar.
La princesa Amira, sin saberlo, me recomendó un libro. Y una semana después, Las aventuras de Paul Stedman llega a mi casa, con una dedicatoria especial de Lynne.
Gracias Amira


