El sueño femenino del desarrollo profesional exitoso junto con una maternidad agradable y un matrimonio exitoso comienza cada mañana y no termina nunca; desde muy temprano un gran porcentaje de mujeres mexicanas inician su labor maternal, algunas de ellas con un tiempo limitado entre su vida laboral y escolar de sus hijos por lo que los minutos se reducen en preparar a sus hijos y enlistar desayunos y almuerzos muchas veces también para un esposo que las suele acompañar con algunas palabras y un corto lapso de apoyo. Muchas otras su actividad se reduce a su trabajo y maternidad, cuando la ausencia del padre es- muchas veces- un respiro y una preocupación añadida a una mañana exhausta.

Preparar el uniforme, animar a tus hijos buscando el lado positivo de levantarse temprano y acudir a una institución educativa, idear un desayuno nutritivo porque la vida contemporánea evalúa estos pequeños detalles, incluso en redes sociales hay miles de videos con preparación extremadamente hermosas y casi imposibles de lograr pero que muestran que cualquier mamá puede lograr preparaciones equilibradas, saludables y bellas. La rutina matutina no acaba aquí, la insistencia de muchos docentes respecto a evitar ayuno en los alumnos contrasta gravemente con la exigencia de un ayuno muy largo para una mujer adulta a pesar de que los dos comparten un mismo objetivo: comer y no comer garantizan salud.

Los pequeños comen algo antes de ir escuela, pero mamá decide que ella no debe de hacerlo, hay un cuerpo que cuidar, entonces continua la actividad, todo listo, loncheras, mochilas, niños perfectamente aseados y el maletín de mujer profesional listo para intentar comenzar el día. La realidad de muchas mexicanas es el uso de transporte público para trasladarse, algunas otras con mayores ingresos y otras tantas suertudas con un compañero de vida activo en la cotidianeidad; sin embargo, el ajetreo de los caminos a la escuela y trabajo sostienen un mismo pensamiento: lograr llegar a una hora razonable a la escuela y también cumplir un horario laboral para cumplir ese sueño profesional que te prometieron que se podía mezclar con una familia.

Durante la jornada laboral el estrés incrementa, conflictos sociales y económicos llenan la mente de una mujer enfocada en una buena actividad laboral, pero parte de su pensamiento vuela hacía la pregunta constante de muchas mujeres: “¿Seré buena mamá?” El miedo a la negatividad, a la crítica pero también al fracaso profesional generan una sensación de soledad y tragedia porque las exigencias actuales establecen ser una mamá responsable de la salud y buenas decisiones sobre la alimentación no solo de tus hijos, de la demás familia que puede incluir desde el esposo, suegros, abuelos, etcétera; pero además, debes recordar que muchas mujeres han luchado porque en la actualidad puedas trabajar y percibir un sueldo adecuado y equitativo por lo tanto ¿Por qué renunciarías?

Buscas ser positiva e inteligente, no fallar es el único camino y entonces por la noche te sientes satisfecha, la alimentación de tu familia fue saludable y honorable, todos cumplieron sus actividades, hicieron tareas, la casa quedo limpia, tienes los uniformes listos, escuchaste las aventuras de escuela y trabajo, todo parece en orden; solo que recuerdas que perdiste la cuenta del ayuno intermitente que te garantiza salud y un cuerpo bello pero desgraciadamente lo terminaste con un café y algún bocadillo que no se asimila a lo idealizado como saludable, no te dio tiempo de comer, algún alimento paso cerca de ti y lo devoraste, había tarea que ayudar por lo que salir a hacer un ejercicio parece impensable, posiblemente fumaste o deseaste alguna bebida que te ofrezca relajación, te desmaquillas, te miras al espejo con la esperanza de cumplir algún día la meta de una vida sana, te sientes cansada física y mentalmente, suspiras y vas a la cama.

Una mujer debe ser excelente madre, ejemplar trabajadora, esposa comprensiva, buena compañera de trabajo, pero también debe escuchar y dar consejos, llevar el control de elecciones saludables en su hogar, no puede equivocarse porque trae en su espalda la batalla feminista por lo que no es ideal quejarse ¿Buscas ser ama de casa y sentirte reducida a nada? O continuas la guerra cotidiana donde el enemigo es tu propio pensamiento lleno de miedos y estrategias para portar la honorabilidad de ser mujer, madre, esposa y profesional porque antes de tu salud y tu bienestar psicológico están tus hijos.

Imagen que contiene alimentos, dibujo

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*Psico nutrióloga

Imagen cortesía de la autora

Elsa Azucena Alfaro González