¿Descubrimiento, invención o encuentro de un continente? Una disputa desde la ignorancia

 

“¡Cuán diferentemente han relatado los hechos la mayor parte de los historiadores modernos! Sobran datos para descubrir cuáles han sido los escritores que han faltado á la verdad por ignorancia y ligereza; y los que lo han hecho por mala fé ó por espíritu de secta”, escribió el españolista escritor gerundense Gil Gelpí y Ferro, en su obra Estudios sobre la América. Conquista, colonización, gobiernos coloniales y gobiernos independientes ‒1864‒.

El avistamiento de tierra firme por el marinero sevillano Juan Rodríguez Bermejo ‒o Rodrigo de Triana‒ a las 2:00 horas del miércoles 12 de octubre de 1492, otorgó al navegante genovés Cristóforo Colombo Fontanarossa un particular sitio en la historia del orbe. El arribo de Colombo y sus hombres a la costa de Guanahaní, en el archipiélago de las Islas Lucayas, representó el inicio de un conflicto conceptual que, 532 años después, continúa vigente.

Los hechos en el ocaso del siglo XV constituyen aún motivo debate en los albores del siglo XXI. ¿Descubrimiento? ¿Invención? ¿Encuentro? Cada idea ha buscado justificar antes que describir lo sucedido. El 12 de octubre de 1914 se celebró, en España, el “Fiesta de la Raza”, conmemoración que en México inició en 1917 y fue oficializada en 1929. Ante el quinto centenario, en 1985 desde México se propuso llamarle “Encuentro de dos mundos”.

En abril de 1507 el geógrafo y cartógrafo francoalemán Martin Waldseemüller publicó su mapa Universalis cosmographia, en el cual por vez primera se hace referencia al continente al cual llegó el navegante fallecido el año anterior: América. El científico había asumido que Américo Vespucio fue el “descubridor” de otro continente llamado “Cuarta parte”, “Indias occidentales” o “Nuevo mundo”. Colombo murió engañado y Waldseemüller se equivocó.

En 1958 el historiador y filósofo mexicano Edmundo O’Gorman y O’Gorman publicó su libro titulado La invención de América, con el cuál cuestionó, con total solidez argumentativa, la romantizada idea del descubrimiento de América. En 1985, el historiador y filósofo Miguel Luis León-Portilla propuso la idea del “encuentro de dos mundos”. El debate fue inevitable entre ambos y otros académicos. Para O’Gorman fue sólo “una propuesta superflua”.

Entre fines del siglo XX y 2024 el debate continúa y, con él, la desmesura. El tabasqueño expresidente Andrés Manuel López Obrador inició, desde su particular ignorancia, una inútil lucha exigiendo que el gobierno del Reino de España se disculpara con los mexicanos por los hechos de hace más de medio milenio e instauró la Fiesta de la Nación Pluricultural. Hoy, Claudia Sheinbaum Pardo, como mandataria mexicana, continúa con tan estéril batalla.

Estudios sobre la América. Conquista, colonización, gobiernos coloniales y gobiernos independientes; Gil Gelpí y Ferro; primera edición; t. I; Librería e Imprenta El Iris; La Habana; 1864; 314 pp.

La idea colombina del descubrimiento desde México. 1836-1986; Juan A. Ortega y Medina; primera edición; Universidad Nacional Autónoma de México; México; 1987; 200 pp.

Imagen: Palacio de Cortés (fragmento); Cuernavaca;

ca. 1878. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

Jesús Zavaleta Castro