

Del 11 de junio al 19 de julio del año entrante, se llevará a cabo la vigésima tercera edición de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, con la salvedad de que en esta ocasión México, Canadá y Estados Unidos serán sedes conjuntas, lo cual sucederá por primera vez y de manera simultánea en tres países distintos. En el caso de México, seremos anfitriones de una copa del mundo por tercera ocasión, después de los mundiales de 1970 y 1986. El emblemático Estadio Azteca en la Ciudad de México, albergará también por tercera ocasión, el partido inaugural de un Mundial de Fútbol. La justa deportiva del 2026 llegará en un momento particular para Norteamérica, en virtud no sólo de los difíciles episodios diplomáticos que viven Canadá y México con la administración Trump, además del grave reto que enfrenta nuestro país ante un severo problema de seguridad pública y de imagen hacia el exterior. De hecho, el gobierno canadiense, después de las últimas manifestaciones de xenofobia durante las protestas en contra de la gentrificación, y ante los delitos de alto impacto cometidos en la Ciudad de México, ha solicitado el cambio de sede de la capital mexicana a Toronto, para la ceremonia inaugural de la copa del mundo.
1970 y 1986, años de los anteriores Mundiales en México, no fueron fechas fáciles, en la primera, estaba aún fresca la herida de los sucesos con el movimiento estudiantil y en Tlatelolco en 1968, y en la segunda de ellas, el país sorteaba devaluaciones y descalabros económicos. Aun así, los Mundiales, fueron un éxito y significaron una magnífica proyección para el país, no solo por su capacidad de organización, infraestructura y hospitalidad, sino al consolidarse como un afamado destino para el turismo internacional. Hoy a pesar de que el potencial turístico del país es innegable, México está muy lejos de mostrar la cara más amable que fue acento en los años setenta y ochenta del siglo pasado.
En 1986, se aprovechó la ubicación y clima de Morelos para abonar a la logística y organización del Mundial, aún se recuerda la concentración de jugadores y seguidores de Dinamarca en la Hacienda de Vista Hermosa. Hoy simplemente es imposible imaginar un contingente de turistas extranjeros hospedándose en el inseguro municipio de Puente de Ixtla. De igual forma, la alerta de la Embajada Estadounidense para que sus ciudadanos no visiten Morelos no solo afectará, como de hecho ya sucede, a la presencia de norteamericanos en la entidad durante el evento deportivo, sino también la percepción que del estado se tiene en el extranjero.
Como es sabido, Estados Unidos y Canadá, destacan por una envidiable oferta hotelera, sitios y atractivos como lo son los incontables estadios e instalaciones deportivas y turísticas a lo largo y ancho de su territorio. De igual suerte, su conectividad aérea es de orden global. Morelos en lo referente a estadios, cuenta con una más modesta, el “Coruco Díaz”, el de Oaxtepec en el centro vacacional del IMSS, y el Centenario al norte de Cuernavaca. De la misma forma, y a pesar del esfuerzo que se ha hecho recientemente, el aeropuerto de Cuernavaca carece de condiciones idóneas para recibir al turismo extranjero: Su entorno, el acceso, así como la oferta de transporte y prestación de diferentes servicios, suponen un reto difícil de sortear. La idea de que Morelos, pueda servir como un lugar alterno para recibir a los visitantes y equipos participantes durante el mundial es atractiva, pero corre el riesgo de terminar siendo tan solo una buena intención o de no cumplir con los estándares internacionales esperados. Tenemos hoteles, restaurantes y sitios de ocio de calidad internacional, pero no podemos permitir que sean insuficientes, ante la magnitud de un acontecimiento tan importante como lo es una copa mundial de fútbol y más aún, si la organización es compartida con nuestros vecinos de América del Norte.
En lo que a Morelos atañe, es obligado robustecer nuestras fortalezas como destino y construir a marchas forzadas lo que esté pendiente para ser competitivos y anfitriones dignos de un evento de talla mundial. Si tenemos un solo aeropuerto o tres o cuatro estadios, hay que sumarlos al esfuerzo mexicano, pero hagámoslo presentando productos, servicios e instalaciones de primerísima calidad. Una asignatura que precisamente no se debe pasar por alto, es el problema de remozar nuestra deteriorada imagen urbana. De todo lo anterior se desprenderá, si estamos o no preparados para ser parte de un Mundial organizado por tres países, y si lo logramos, seguramente estaremos pavimentando el camino hacia el Morelos que como destino turístico todos añoramos.
*Escritor y cronista morelense.


Estadio Agustín «Coruco» Díaz en Zacatepec. Foto: Gobierno del Estado de Morelos.

