¡Ni una más! ¡Que se escuche claro, que se escuche fuerte! 

Las marchas de protesta se han multiplicado en diversos lugares del Estado de Morelos contra las desapariciones y los feminicidios.  

No son hechos aislados, son productos de la violencia estructural del sistema capitalista y patriarcal que priva de la vida a las mujeres y termina dañando la dignidad humana y el tejido social. 

Desde la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos hemos documentado y denunciado el feminicidio desde hace 25 años.  

Por eso hoy exigimos justicia y verdad para Kimberly, Karol y los 1659 feminicidios ocurridos del 2000 al 2025. 

En estos 35 años de camino exigiendo Justicia, hemos coincidido con Marcela Lagarde y de los Ríos, voz fundamental del feminismo en México, quien aseguró que la crisis de seguridad que enfrentan las mujeres tiene a la impunidad como el principal motor de la violencia.  

Marcela Lagarde es reconocida por acuñar el concepto de feminicidio. Lagarde destacó que este fenómeno representa la forma más extrema de violencia de género y refleja condiciones sociales, culturales e institucionales que permiten la impunidad frente a los asesinatos de mujeres. Ella refiere la importancia de fortalecer políticas públicas, justicia con perspectiva de género y la construcción de una sociedad basada en la igualdad y la sororidad para erradicar la violencia contra niñas y mujeres.  

«La violencia feminicida es el conjunto de hechos de daño y destrucción que lleva hasta la muerte de mujeres por el solo hecho de serlo; lo que nos muestra cómo día a día se acaba con la igualdad. Por ello es imperativo entender que, si no hubiera impunidad, no habría feminicidios». 

Por ello es importante visibilizar la situación de las Mujeres que viven en Morelos, ante escenarios Estatales, Nacionales e Internacionales. Por ello es que, ante la visita de la Relatora de la ONU sobre Derechos de las Mujeres y Niñas, acudimos para hacer de su conocimiento el informe de la CIDHM sobre de la AVG en Morelos.  

En el encuentro que sostuvimos en la Cámara de Diputados y Diputadas, la Relatora de la ONU señaló que: “en México hay un aumento de la violencia contra las mujeres y niñas perpetrado tanto por actores estatales como no estatales. Asimismo, que hay desapariciones persistentes de mujeres, deficiencias en la investigación, la reparación del daño y no existe apoyo suficiente a las familias que buscan a mujeres y niñas desaparecidas. Añadió que una de las razones por las cuales se presentan estos fenómenos son la impunidad y la falta de acceso efectivo a la justicia. Durante su examen periódico universal en 2024, el gobierno mexicano aceptó la abrumadora mayoría de las recomendaciones, incluidas aquellas relativas a la armonización de marcos jurídicos y violencia basada en género y el fortalecimiento de la capacidad de las fiscalías y la protección de las defensoras y periodistas. Sin embargo, pese a los avances normativos, la violencia contra las mujeres continúa en niveles epidémicos y alarmantes en este país”. 

Ante este panorama, exigimos que se instale la mesa de seguimiento de las medidas de la AVG en Morelos como se acordó en la reunión que sostuvimos con la Gobernadora Margarita González Saravia desde principios de enero de este año 2026. 

Por todo ello, seguiremos trabajando en construir una sociedad consciente y organizada, más humana y más justa, pues sólo una sociedad así puede defender los derechos humanos colectivamente. 

Ante este escenario, es importante destacar las movilizaciones estudiantiles de protesta contra la inseguridad y la violencia contra las mujeres que se vive al interior del campus universitario de la UAEM, lo que contribuyó para que la jornada del 8 de marzo en Morelos estuviera marcada por la exigencia de Justicia para las mujeres y por Una Vida Libre de Violencia. Fueron miles de mujeres que salieron a las calles a protestar en Cuernavaca, Cuautla, Yautepec, Jojutla,  

¡Ni una más! ¡Que se escuche claro, que se escuche fuerte! ¡Justicia! 

* Defensoras de Derechos Humanos. 

Foto: Redes Sociales
Juliana García Quintanilla y Paloma Estrada Muñoz