

Entre la biología y la voluntad: temperamento vs carácter
A diario nos topamos con personas de diferentes temperamentos, algunos carismáticos y amigables, gente que tiene sangre liviana; otros, por el contrario, son pesados como plomitos. Los humanos tenemos diferentes temperamentos, resultado de nuestra herencia genética.
¿Por qué y cómo el temperamento influye en el carácter y la personalidad? Hipócrates el primer médico que registra la historia propuso la idea de cuatro humores, que se corresponden con los elementos aire, fuego, tierra y agua. A cada uno de estos elementos corresponde un humor, así la bilis negra se vincula con la tierra; la bilis amarilla con el fuego; la sangre con el viento.
Los seguidores de Hipócrates consideraron que los humores tenían una relación con la personalidad de la gente. Galeno en el siglo II d.C. sostenía que los humores determinaban la manera de pensar, sentir y actuar. Si predomina la bilis negra la persona tiene tendencias a la tristeza, en tanto que quienes tenían más flema, son más racionales y calmados. Galeno identificó cuatro temperamentos: sanguíneo, melancólico, flemático y colérico
Carlos Jung y otros autores caracterizaron los temperamentos humanos en dos grupos: los introvertidos y los extrovertidos, los introvertidos dirigen su atención y su libido al interior, hacia sus propios pensamientos y estados internos; mientras que los extrovertidos dirigen su energía y atención hacia fuera, hacia la gente y las experiencias en el mundo.
Estas propuestas como resultado del empirismo no se pueden reconocer como teorías, pero lo cierto es que los humanos tenemos distintos temperamentos que se evidencian en nuestro pensar y en nuestro actuar.

Hoy sabemos que buena parte de nuestro temperamento se pueda explicar por el código genético que se hereda, el cual da las instrucciones para la expresión de todas las características o fenotipos tanto visibles como invisibles.
Hace tiempo escuché a un amigo, psicólogo, por cierto, quien, al ser cuestionado sobre una característica negativa de su personalidad, respondió “así soy, así he sido toda la vida y a estas alturas, no pienso cambiar”. Es común apelar a un determinismo genético para justificar un mal carácter y hasta un comportamiento antisocial.
Es necesario definir qué se entiende por temperamento, para diferenciarlo del carácter y la personalidad. Gordon, considera que el temperamento es la suma de los rasgos que se heredan, y predisponen la manera cómo se responde ante un estímulo.
Por otro lado, el carácter es la parte de la personalidad que no se hereda sino se construye a lo largo de la vida, a través de diferentes condiciones sociales, culturales, familiares, etcétera.
Cuando daba clases de genética, explicaba a mis alumnos que los fenotipos, es decir las características, como el color de la piel o el metabolismo, son el resultado de la interacción de los genes (el código genético heredado) más la interacción con el medio ambiente.
Por ejemplo, la diabetes se debe a una herencia genética que se hereda de padres a hijos, sin embargo, para que esta enfermedad se manifieste se requieren condiciones del medio, que en última instancia permiten la expresión del código heredado. Así, si alguien tiene la información genética para la diabetes, pero lleva una vida sin muchos sobresaltos, hace ejercicio, tiene una dieta saludable, es poco probable que se manifieste la enfermedad.
En el caso que nos ocupa, el fenotipo sería la personalidad o el carácter, que se manifiesta por la suma de un temperamento heredado más el contexto de una cultura, una familia y unos valores adquiridos o construidos a lo largo de la experiencia humana.
Es decir, el carácter y la personalidad, no están determinados por un código genético, sino que se construyen a través de una trilogía biológico, cultural y espiritual que como dice Edgar Morín son los constituyentes de lo humano.
Un aforismo griego dice gnóthi sautón (conócete a ti mismo), que se dice, estaba grabado en el templo de apolo. Su autoría se atribuye a varios sabios griegos, entre ellos Heráclito, Tales de Mileto, Sócrates y Pitágoras.
En síntesis, el temperamento tiene un componente hereditario, en tanto que la personalidad y el carácter es una construcción humana a partir del autoconocimiento y el ejercicio de nuestra libertad, el libre albedrío, por lo que, no se puede justificar un pensar y un actuar con el argumento de que “somos así, porque así nacimos”, aunque, otra forma de pensar es la creencia en un determinismo genético. ¿Usted qué piensa?

